Luz en Oscuridad

Capítulo 11

Alina
El elevador se abrió en el último piso y salí del mismo mientras las lágrimas corrían por mis mejillas, mi uniforme completamente sucio me recordaba la razón por la que estaba allí. Tomé la escalera que se dirigía hacia la azotea. El aire fresco golpeó mi rostro al llegar allí, estaba a una altura considerable, más de la que habría imaginado cuando entré en el edificio. Me acerqué con pasos dudosos al borde del edificio, por momentos dudaba en hacerlo, pero recordaba por la humillación que había pasado y me daba cuenta que no había mejor solución para mí que aquella.

«No eres nadie, nadie te quiere, eres inservible», me repetía nuevamente esa voz que me hacía permanecer entre una cuerda floja manipulada por la ansiedad y la depresión que tan bien sabía esconder tras una sonrisa.

Con esas palabras en mi mente subí el muro que protegía a todo aquel que decidiera estar allí. Lo mejor era que muriera, no tenía sentido seguir viviendo, nadie me extrañaría, al final de cuentas solo era un fantasma para casi todo el mundo. Cerré los ojos tomando la valentía para saltar, pero, de repente una voz vino a mi mente, sin embargo, esta era muy diferente a la anterior.

«Tú eres muy importante, hay personas que te quieren, tú no morirás hoy»

Abrí los ojos con esas palabras, miré la ciudad desde mi lugar y me alejé rápidamente de la esquina del muro, no moriría, era la mayor certeza que tenía en ese momento de mi vida.

Habían personas a las que les importaba, sueños que aún no había vivido y un propósito sin cumplir. No iba a dejar todo eso en aquel edificio.

—¡Hermana! —gritaron a mi espalda. Me di la vuelta lentamente y me encontré a Edward y Danla, quienes me observaban con rostros llenos de preocupación.

—Danla, ayúdame a bajar —le pedí a mi hermana, pues no sabía cómo bajar de aquel muro.

Edward se acercó a toda prisa hasta mí para cargarme y bajarme de aquel muro al que no debía haber subido nunca. Una vez tuve los pies sobre el suelo, Edward me estrechó contra él en un fuerte abrazo al que se unió mi hermana, a través del cual podía sentir el alivio de ambos.

—Por favor, no vuelvas a intentarlo —me suplicó Danla con los ojos llenos de lágrimas.

—Tranquila, hermana, Dios me hizo comprender que soy valiosa y eso me basta para no intentarlo de nuevo —respondí acariciando la mejilla de mi hermana.

******
Allison
Caminaba por uno de los múltiples pasillos de la escuela mientras procesaba lo que Alina me había contado en el salón de matemáticas, nunca habría imaginado que bajo las sonrisas tímidas de ella se escondía una chica que había intentado suicidarse debido al asedio constante de Jasper, Jake y el resto.

Estaba enojada con aquel grupo que cubría su enojo y problemas con violencia hacia otros. Jake me había dicho que no quería ser un asesino, pero a fin de cuentas, llevar a una persona al límite de tan siquiera pensar en la posibilidad de suicidarse, también lo transformaba en un asesino.

Cuando llegué al comedor mi enojo aumentó al ver como Jasper insultaba a una chica que le había llevado la bandeja. Los demás reían con cada insulto.

Me acerqué a la mesa de ellos y tomé la mano de la chica para llamar su atención. Le hice una señal para que se marchara, ella me miró dudosa, antes de salir corriendo.

—Creí que habías cambiado tus viejas costumbres —dije a Jasper cuando estuve frente a él—, pero veo que solo te estabas tomando un receso.

Él solo me miró sonriendo de medio lado.

—Lo mismo, puedo decir de ti. Sigues siendo una entrometida —respondió con vacilación.

Sentí como la ira y un sentimiento de impotencia me recorrían.

—¡Me seguiré entrometiendo mientras juegas a ser el mandamás! —exclamé con enojo— ¡Destruyes la vida de los demás para no admitir que la tuya está vacía!

Jasper me miró con furia, al igual que el resto de la mesa, sabía que había tocado una fibra sensible en sus corazones. Él levantó su mano y no supe cómo reaccionar, sabía que esta vez me golpearía.

Antes de que llegara el golpe una figura se interpuso frente a mí y detuvo la mano de Jasper.

—No te atrevas a golpear a una mujer, Jasper —dijo entre dientes—. Pórtate como un hombre —añadió antes de soltar su mano.

A continuación Jake tomó mi muñeca y me sacó casi a rastras del comedor.

—¿Por qué sigues enfrentándolo? —inquirió Jake cuando entramos en un aula.

—¡Porque no voy a permitir que haga más daño! ¡Está matando poco a poco a las personas por su propio vacío! —exclamé con enojo. Sí le temía, no sabía qué habría pasado si Jake no lo hubiera detenido, pero no podía dejar que otros llegaran a la situación de Alina—. Sé que es más fácil quedarse callado y fingir que no importa lo que hacen, pero eso también me haría participe de sus juegos —añadí en voz baja antes de abrir la puerta y salir de la estancia.
******
Al día siguiente aún seguía pensando en lo sucedido, en Alina, en Jake, en Jasper. ¿Por qué tenían que ser malvados? ¿Por qué querían justificarse con su forma de ser? Cuando me di cuenta de dónde estaba me encontré en un pasillo que no conocía. Era extraño porque conocía la mayor parte de la escuela.

Caminé unos pasos en aquel lugar desconocido hasta que hallé una puerta semiabierta y llevada por la curiosidad asomé mi cabeza. La habitación estaba bastante iluminada a diferencia del pasillo en el que se encontraba. En un rincón de la estancia encontré a Jake, que con la mayor delicadeza terminaba lo que parecía un jarrón, a su lado se encontraba su tío, era extraño que estuviera en la escuela, pues él no venía casi nunca.

Decidí que lo mejor sería marcharme, pues estaba invadiendo un momento privado, pero me detuve cuando escuché una voz dentro de la habitación.

—¿Qué te hizo volver a la cerámica?

Esa pregunta provenía de una voz fuerte, así que imaginaba que había sido hecha por el tío de Jake. Hubo un silencio luego de la interrogante hasta que se escuchó la voz de Jake en respuesta.




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