Luz Y Oscuridad

CAPÍTULO VIII

VIENTOS QUE REBELAN

Adael permanecía de rodillas, con una mano apoyada en el suelo y la otra aferrada a la espada.
Su respiración era irregular.
Cada latido le retumbaba en la cabeza.

La chica se mantuvo a su lado.
El viento, antes feroz, ahora giraba suavemente alrededor de ellos, como un guardián cansado pero atento.

— No te muevas — dijo ella con voz firme, aunque suave — Si te desmayas ahora, no podré cargarte.

Adael soltó una risa seca que terminó en tos.

— No creo… que tenga mucha opción.

Ella lo observó con atención.
No como alguien juzgando.
Sino como alguien reconociendo.

Extendió la mano y el aire se volvió más denso, más fresco.

No lo tocó directamente, pero Adael sintió cómo el viento rodeaba su cuerpo, estabilizando su respiración, enfriando el ardor eléctrico que aún recorría sus venas.

No lo curaba.
Solo lo sostenía.

— Eres imprudente — murmuró — Usar ese poder en ese estado…

— Tú también lo hiciste — respondió él, alzando la vista hacia ella.

La chica guardó silencio unos segundos.

— Porque no tenía elección.

Adael asintió lentamente.

— Entonces somos iguales.

Ella no sonrió esta vez.

Pasaron varios minutos antes de que Adael lograra ponerse de pie.

Cada movimiento era una negociación con su propio cuerpo.

La chica se apartó un poco, vigilando los alrededores.
Sus ojos se movían con rapidez, atentos a cualquier cambio en el viento, a cualquier vibración extraña.

— No volverán pronto — dijo finalmente.

—Mi nombre es Liria.

El viento respondió a su nombre con un susurro suave, casi reverente.

Adael parpadeó.

— El viento… te obedece.

— No — corrigió — Me escucha.

Lo miró directamente.

— Como el rayo te escucha a ti.

Adael sintió un nudo en el pecho.

— No lo controlo — admitió — es nuevo para mi, a veces sale solo. A veces no sale en absoluto.

Liria asintió, comprensiva.

— Eso significa que aún no has aceptado quién eres.

—¿Y tú sí?

Ella desvió la mirada.

— Tuve que hacerlo… para sobrevivir.

Liria se sentó sobre un bloque de piedra derrumbado.
Parecía agotada ahora que la amenaza inmediata había pasado.

— Los brujos de Baal cazan Hijos de la Luz — explicó— No para matarnos siempre.
A veces… para algo peor.

Adael apretó los puños.

— ¿Qué quieren?

— Nuestros núcleos — respondió ella sin rodeos — La chispa.

La conexión directa con los elementos.

El viento se volvió frío.

— Dicen que la luz es una herejía.
Que solo la oscuridad debe gobernar este mundo roto.

Pero en realidad… nos temen.

Adael recordó las palabras que habían gritado aquellos brujos.

“La luz debe morir aquí.”

— ¿Por qué tú? — preguntó — Hay más como nosotros, ¿no?

Liria lo miró fijamente.

— “Venían por esto”

Liria sacó un rollo que iluminaba.

Adael le recordó a los textos antiguos qué leyó en la biblioteca, aquellos que habían sido la causa de su expulsión de aquel que era su hogar.

— ¿Eso es?......

Fin.



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En el texto hay: misterio, accion, magia

Editado: 19.01.2026

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