Luz Y Oscuridad

CAPÍTULO X

El Demonio Mayor

El aire estaba cargado de un silencio opresivo. Los brujos habían caído, derrotados por Adael y Liria, y las ruinas se encontraban cubiertas de polvo y sombras dispersas.

Pero un sonido distinto surgió: el arrastre metálico de cadenas, un chirrido profundo y constante que hacía vibrar los escombros bajo sus pies.

— ¿Qué es eso? — jadeó Adael, tensando la espada.

Liria frunció el ceño, el viento a su alrededor silbando como si presintiera el peligro.

— Ese… ese es un demonio mayor, de los de rango superior.

Una figura emergió entre la penumbra.
Cuerpo humanoide pero gigantesco y musculoso, rostro grotesco y surcado de cicatrices, y cuernos de toro que se curvaban hacia el cielo.
En la espalda colgaba un hacha enorme, suspendida por cadenas que chispeaban y se arrastraban por el suelo con un sonido aterrador.

El demonio los observó con ojos rojos, brillando con malicia.

— ¿Así que vosotros sois los que me han molestado? — su voz retumbó como trueno — ¡Patéticos hijos de la luz!

Adael cargó su rayo, mientras Liria levantaba el viento a su alrededor.

El demonio, con un movimiento sorprendentemente ágil, evadió los primeros ataques, riendo mientras esquivaba la espada y los rayos de Adael.

— ¡No podéis detenerme! — gruñó, lanzando un golpe poderoso con su hacha hacia Adael.

El impacto fue brutal. Adael fue lanzado contra una roca con fuerza, el cuerpo golpeando con un estruendo que hizo temblar el suelo.

Sangre brotó de su boca mientras jadeaba por el dolor.

— ¡Adael! — gritó Liria, furiosa — ¡Sujétate!

El demonio avanzaba, implacable. Sus cadenas tintineaban y su hacha brillaba con un filo mortal.

Adael intentó levantarse, pero el dolor lo mantenía tambaleante.

Liria cerró los ojos un instante, concentrando todo su poder.

El viento giró, se condensó y se arqueó frente a ella formando un arco invisible, un contorno de energía que parecía tensarse como cuerda de un gigante.

— ¡Esto es por ti! — gritó, y lanzó una flecha de viento concentrada directamente hacia el demonio.

La flecha golpeó con fuerza sobre su torso.
El impacto lo hizo retroceder, arrancando un rugido de dolor y furia.

Su hacha golpeó el suelo y levantó una nube de escombros, pero no cayó. Era enorme, resistente, y su furia solo aumentaba.

— ¡No escaparéis! — bramó, con la voz resonando como un trueno — ¡Sentiréis mi ira!.

Liria corrió hacia Adael, levantándolo con cuidado y cubriéndolo con un remolino de viento que los ocultaba de los golpes del demonio.

— ¡Vamos, rápido! — jadeó, sosteniendo a Adael mientras huían entre las ruinas, buscando refugio en la oscuridad.

El demonio rugió tras ellos, sus pasos como terremotos, y el sonido metálico de las cadenas y el hacha los perseguía con un ritmo aterrador.

El viento de Liria los protegía momentáneamente, pero sabían que no podrían enfrentarlo de frente.

— Tenemos que sobrevivir… — susurró Adael, con la sangre corriendo por su rostro — …y encontrar una manera de detenerlo.

Liria asintió, los ojos llenos de determinación mientras aceleraba el paso, el lugar iluminado solo por destellos de viento y relámpagos de Adael, y la sombra del demonio mayor los perseguía incansable.

Fin...



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En el texto hay: misterio, accion, magia

Editado: 19.01.2026

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