Luz Y Oscuridad

CAPÍTULO XIII

ECOS EN LA OSCURIDAD

La tenue luz del fuego se extinguió lentamente mientras Adael y Liria despertaban, todavía rodeados por las altas sombras del antiguo palacio subterráneo. El silencio era tan denso que podrían oír sus propios latidos rebotar entre columnas y muros resquebrajados.

Adael se incorporó lentamente, con una mano en el costado vendado.

— Creo… que dormí mejor de lo esperado — murmuró, aunque el gesto de dolor en su rostro lo contradijo un poco.

Liria ya se había levantado, estiraba sus brazos tensos.

— Tenemos que movernos antes de que algo más aparezca — dijo con voz suave, pero firme — todavía estamos débiles… pero quedarnos aquí es peor.

Caminaron entre pasillos derruidos donde enormes bloques de piedra parecían sostenerse solo por capricho, la oscuridad era tan profunda que ni siquiera los reflejos del pequeño fuego apagado quedaban en su memoria.

Liria levantó una mano, intentando invocar una pequeña corriente de aire. Apenas un suspiro de viento salió de sus dedos antes de desvanecerse.

Chasqueó la lengua.

— Aún no puedo… mi energía no regresa del todo.

Adael intentó animarla con una pequeña sonrisa cansada.
— Al menos lo intentas, yo… — miró sus dedos, incapaces de producir siquiera una chispa — Ni siquiera eso puedo hacer ahora.

Finalmente, llegaron al borde de la grieta por la que habían caído. El muro vertical se elevaba hacia una altura imposible, imposible de escalar sin cuerda o herramientas.

— No podemos subir… — dijo Adael, frustrado.

— No, no así. Y aunque pudiera usar mi viento, con lo débil que estoy solo nos mataría — respondió Liria sin rodeos — lo único que queda es avanzar hacia abajo.

Señaló un túnel que descendía en espiral hacia la oscuridad.

El aire se volvió más húmedo y frío a medida que bajaban. Las paredes cambiaron de piedra a algo extraño… casi orgánico. No era piel, pero tampoco roca.
Parecía que las paredes respiraban, muy despacio.

Adael se estremeció.

— ¿Esto es normal…?

— No — respondió Liria, tragando saliva — Pero tampoco tenemos otra opción.

Pequeños puntos de luz comenzaron a aparecer en las paredes: diminutos insectos bioluminiscentes que revelaban el pasaje serpenteante. Su luz tenue era suficiente para ver sin tener que gastar energía inútil.

Un rugido resonó a lo lejos, tan profundo que vibró en los huesos de ambos.

Adael y Liria se congelaron.

—…Eso estaba lejos, ¿cierto? — preguntó Adael, intentando sonar tranquilo.

— Lejos… pero no tanto como para ignorarlo —respondió Liria, mirando hacia la oscuridad.

Tras un rato, encontraron pequeñas plantas pálidas que crecían en las grietas. Liria se inclinó para examinar una.

— Estas las he visto antes. Se pueden comer. No saben bien, pero no son tóxicas.

Adael arrancó una y la mordió con desconfianza.
— Saben a… piedra mojada.

— Pero te mantendrán con vida — dijo Liria, guardando algunas.

Comieron un poco y siguieron avanzando hasta que el túnel se abrió en una cámara enorme.

El espacio era gigantesco, y cada paso creaba ecos interminables. Las paredes estaban cubiertas de murales tallados, erosionados pero aún visibles: figuras de luz, criaturas oscuras, ciudades bajo tierra y… algo más.

Un símbolo que Adael conocía demasiado bien.

El símbolo del Muro.

Adael sintió un vuelco en el estómago.

— No… esto no puede ser. Este emblema es del Muro. Pero… esto debe tener siglos.

Liria lo observó con los ojos abiertos.

— Entonces el Muro… no es tan nuevo como afirman.

Antes de que Adael pudiera responder, un sonido húmedo y rasgado surgió desde la oscuridad detrás de ellos.

Algo se movía.

Lento.

Pesado.

Respirando.

Liria, aún débil, levantó instintivamente las manos, aunque sabía que no podría invocar más que una brisa.

— Adael… ¿lo escuchaste?.

El rugido volvió, más cercano y más nítido, reverberando en el centro de la cámara.

Adael sintió un hormigueo eléctrico recorrer su cuerpo… pero sin fuerza suficiente para convertirse en algo útil.

— Creo que acabamos de meternos en un lugar… donde no debíamos.

Las sombras se agitaron.

Algo emergió desde el túnel.

Y no parecía amistoso.

Fin....



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En el texto hay: misterio, accion, magia

Editado: 19.01.2026

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