Luz Y Oscuridad

CAPÍTULO XVI

ENERGÍA RENOVADA

A la mañana siguiente, el pequeño bosque seguía envuelto en una quietud pacífica, como si el mundo entero hubiera quedado reducido a ese pedazo de tierra, ese puñado de árboles verdes y ese lago diminuto que brillaba bajo la luz suave del amanecer.

Liria se estiró, dejando que la brisa tibia pasara entre sus dedos.

— No puedo creerlo — murmuró, mirando a su alrededor con ojos FASCINADOS — Es un bosque pequeño… y el lago también lo es… pero aun así… es increíble.

Tocó el tronco de un árbol, como si fuera una reliquia sagrada — Nunca había visto árboles vivos así. Solo ruinas… madera muerta… y ríos…

Su expresión se ensombreció por un momento.
— Los ríos en la superficie están llenos de sangre y podredumbre. Es imposible beber de ellos.
Volvió a mirar el lago — Pero este… este es puro. Es como un milagro.

Adael sonrió, sentado sobre una roca mientras ajustaba la venda en su costado.

— Tal vez este lugar nos estaba esperando…

— O tal vez tuvimos suerte — respondió Liria, aunque sonrió también — Sea lo que sea… lo necesitamos.

Tras beber un poco más de agua, Adael se puso de pie, probando la movilidad de sus brazos y hombros. La herida dolía, pero ya no lo limitaba tanto.
La espada descansaba sobre la hierba, limpia después del baño del día anterior.

Liria se levantó, dejando que una suave corriente de viento girara alrededor de su mano. Era débil, apenas perceptible, pero real.

— Tenemos que recuperar nuestras fuerzas — dijo ella— Si esos demonios nos encuentran de nuevo… no podemos depender solo de correr.

Adael asintió.

—Entonces… entrenemos.

El claro del bosque era pequeño, apenas unos metros rodeados por árboles jóvenes. Pero era suficiente.

Adael tomó su espada y respiró hondo.

— No estoy al cien por ciento… pero puedo moverme.

— Yo tampoco — admitió Liria — Aunque siento que el viento responde un poco más que ayer.

Ambos se colocaron en posición.

Liria fue la primera en atacar, no con un poder fuerte, sino con una brisa rápida que intentaba desequilibrar a Adael.

Él usó su espada no para cortar, sino para desviar y adaptarse al movimiento.

— Eso estuvo mejor — dijo Adael, sonriendo — más controlado.

— Aún no puedo lanzar nada grande… pero —
Liria inhaló — El viento está… despertando.

Adael avanzó esta vez, realizando golpes suaves, lentos pero precisos. Liria esquivó con gracia, usando el viento para impulsarse apenas unos centímetros cuando antes no podría haberlo hecho.

— ¡Más rápido! — gritó Liria, riendo.

Adael intentó acelerar. Su costado protestó, pero el cuerpo empezaba a recordar.

Su hermano mayor, las lecciones duras, los golpes, las correcciones bruscas… todo volvía a él.

Liria concentró aire en ambas manos.

— ¡Viento… empuja!

Una ráfaga más fuerte salió disparada. No era poderosa, pero sí firme y controlada.

Adael levantó la espada y la usó como punto de apoyo, resistiendo el empuje mientras una sonrisa cruzaba su rostro.

— Eso sí dolería si fueras al cien por ciento — rió.

— Dame un par de días — respondió Liria con confianza.

Cuando finalmente se dejaron caer sobre la hierba, exhaustos, ambos respiraban con una mezcla de cansancio y satisfacción.

— Creo que estamos… volviendo — murmuró Liria, recostándose.

— Sí — dijo Adael, mirando el cielo entre las ramas — Ya siento un poco de electricidad dentro… apenas… pero está ahí.

Liria se giró hacia él.

— Mientras sigamos así… podremos sobrevivir.

Adael la miró también.

— Y no solo sobrevivir. Algún día… podremos luchar de verdad.

El viento pasó entre las hojas del pequeño bosque, como si el lugar también celebrara su recuperación lenta pero segura.

Porque, por primera vez desde que cayeron a aquella grieta, ya no eran solo dos niños escapando.

Estaban volviendo a ser lo que eran destinados a ser.

Fin....



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En el texto hay: misterio, accion, magia

Editado: 19.01.2026

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