Luz Y Oscuridad

CAPITULO XXI

LA IRA DE LOS DEMONIOS MAYORES

El refugio parecía más seguro que nunca, pero esa tranquilidad era solo un espejismo.

Adael revisaba sus armas, Liria practicaba ráfagas de viento, y Kaira ajustaba su guadaña. De repente, un escalofrío recorrió sus cuerpos.

—Siento algo… muy fuerte —dijo Adael, frunciendo el ceño.
—No es normal —añadió Liria, sus ojos recorriendo el bosque— hay varias presencias acercándose.

Kaira cerró los ojos, concentrándose.

—Sí… son demonios mayores. Tres. Y… no son estúpidos. Saben dónde estamos y tienen poderes oscuros.

El suelo tembló bajo sus pies y, entre los árboles, surgieron tres figuras enormes, sus ojos brillando con inteligencia y malicia.

—Han encontrado nuestro refugio —susurró Adael— debemos actuar ya.

Los demonios hablaron con voces profundas, cargadas de arrogancia:

—Así que este es su pequeño escondite —dijo uno— Interesante.
—Veo que no son solo dos —añadió otro— dos y… alguien más con un don de sangre. Fascinante.

Liria tensó los músculos y levantó corrientes de viento a su alrededor.

—No podemos dejarlos acercarse —dijo—

Kaira preparó sus cuchillas de sangre y Adael cargó un destello eléctrico. Los demonios avanzaron con rapidez sobrenatural.

El primer golpe fue devastador: uno de los demonios creó un brazo oscuro que se extendió velozmente y atrapó a Liria por el cuello, levantándola del suelo. Su respiración se cortó, y sus ojos se abrieron con horror.

—¡Liria! —gritó Adael, lanzando un rayo que atravesó la sombra y liberó a su amiga. La espada de Adael brilló y cortó los restos de la oscuridad, dispersándola.

Mientras tanto, otro demonio golpeaba con puños de sombra el tronco de los árboles, destruyéndolos y lanzando astillas hacia ellos. Liria, aunque herida y tambaleante, reunió sus últimas fuerzas y formó un arco imaginario de viento, concentrando toda su energía.

—¡Esto… es por nosotros! —murmuró, liberando un ataque colosal de viento que golpeó a uno de los demonios, lanzándolo a varios metros, contra un árbol que se hizo añicos con su peso.

Pero los otros dos demonios no dudaron: atacaron a Adael con fuerza bruta. Un golpe lo derribó, dejándolo sangrando, mientras Kaira intentaba cubrirlo con barreras de sangre.

Kaira entonces lanzó un ataque masivo, derramando su sangre en un torrente que se transformó en espadas y tentáculos que golpeaban, herían y retrasaban a los demonios lo suficiente para crear una ventana de escape.

Adael se reincorporó con esfuerzo, levantando a Liria que apenas podía mantenerse en pie, apoyándola sobre su hombro.

—¡Rápido! ¡Antes de que vuelvan a atacar! —ordenó, corriendo hacia el límite del bosque.

El refugio quedó atrás, devastado: árboles arrancados, tierra removida y el lago parcialmente desbordado. Los demonios rugían, persiguiéndolos con furia.

—¡No se detengan! —jadeó Kaira, lanzando últimos ataques de sangre para retrasarlos— ¡Podemos sobrevivir si seguimos juntos!.

Finalmente, tras correr varios minutos, encontraron un claro donde detenerse. Adael dejó a Liria apoyada en su pecho, respirando con dificultad, pero consciente.

—Gracias… por salvarme —susurró Liria.
—Siempre —respondió Adael, acariciando su cabello no vamos a perder, no hoy.

Kaira miró hacia los árboles destruidos, jadeando y cubierta de sangre, pero firme.

—No podemos enfrentarlos aún… pero no nos rendiremos. Debemos encontrar un lugar más seguro y prepararnos. Ellos volverán.

El grupo, agotado y herido, avanzó con cautela mientras los demonios los seguían a la distancia, lanzando ocasionalmente ataques oscuros que hacían temblar el terreno. El refugio había caído, pero su determinación no.

Juntos, seguirían luchando… y sobrevivirían, aunque el mundo entero pareciera conspirar en su contra.

Fin.



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En el texto hay: misterio, accion, magia

Editado: 30.06.2026

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