Lycoris: the Insider

Capítulo 6

La Torre Norte

Charlie pasó el resto de la ceremonia intentando fingir que estaba bien.

No lo estaba.

Ni cerca.

Porque había visto a esa chica.

Y la reacción de Nick y Logan dejó claro algo importante:

Ellos sabían quién era.

O qué era.

El salón principal continuó lleno de conversaciones elegantes, risas suaves y copas chocando contra cristal, pero Charlie apenas escuchaba nada.

Su mente seguía atrapada en aquella figura de rojo.

La chica la había señalado.

A ella.

¿Por qué?

—Estás demasiado pálida para alguien que lleva menos de dos horas aquí.

Charlie levantó la vista.

Logan estaba sentado frente a ella con una copa en la mano.

Más relajado que antes.

Aunque sus ojos seguían atentos.

—Gracias, supongo.

Logan apoyó un codo sobre la mesa.

—Consejo gratis: si quieres sobrevivir acá, aprende a actuar como si nada te afectara.

Charlie soltó una pequeña risa nerviosa.

—¿Y eso funciona?

—No. Pero al menos te ves interesante mientras te destruyes emocionalmente.

Charlie casi sonrió.

Casi.

Entonces vio a Nick al otro lado del salón hablando con Director Blackwood y el profesor Lucien Vale.

Incluso desde lejos se veía diferente al resto.

Más frío. Más controlado.

Y más peligroso.

Como si perteneciera naturalmente a todo aquello.

Lucien levantó la mirada.

Y encontró a Charlie observándolo.

El hombre sonrió apenas.

Charlie apartó la vista inmediatamente.

Algo en él hacía que su cuerpo entero se tensara.

—No le agradas mucho a Vale —comentó Logan tranquilamente.

Charlie volvió a mirarlo.

—¿Y eso debería tranquilizarme?

—En realidad sí.

Silencio.

Charlie dudó unos segundos antes de preguntar:

—La chica de rojo…

La expresión de Logan cambió apenas.

—No hagas preguntas sobre eso.

—Pero ustedes saben quién era.

—Charlie.

—La vi.

Logan suspiró lentamente.

Parecía cansado de algo mucho más grande que la conversación.

—Mondrich Hall tiene historias raras.

—Eso no responde nada.

—Porque no hay respuesta fácil.

Charlie iba a insistir…

Pero las campanas volvieron a sonar.

Todos los estudiantes comenzaron a levantarse inmediatamente.

Como si hubieran sido entrenados para reaccionar así.

Kat apareció junto a ellos.

—Asignación de dormitorios.

Charlie se puso de pie.

El salón comenzó a vaciarse lentamente mientras profesores entregaban llaves negras con detalles dorados.

Cuando Charlie recibió la suya, sintió frío inmediatamente al tocarla.

En la placa decía:

TORRE NORTE — HABITACIÓN 13

Kat vio el número y frunció apenas el ceño.

—Interesante.

—¿Qué tiene de raro?

Kat tardó un segundo en responder.

—Nadie usa esa habitación hace años.

Perfecto.

Simplemente perfecto.

La Torre Norte estaba separada del resto de la academia por un corredor larguísimo cubierto de vitrales oscuros.

Charlie caminó sola mientras el eco de sus pasos llenaba el pasillo.

La lluvia seguía golpeando las ventanas.

Y cuanto más avanzaba…

más silencioso se volvía todo.

Hasta que ya no escuchó estudiantes.

Ni voces.

Nada.

Solo viento.

La torre parecía abandonada comparada con el resto de Mondrich Hall.

Más antigua. Más fría.

Las luces eran débiles.

Las paredes estaban cubiertas por retratos envejecidos y marcas extrañas talladas sobre la madera.

Charlie llegó finalmente frente a una puerta negra enorme.

Habitación 13.

Respiró profundo.

Luego abrió.

Y dejó de respirar otra vez.

La habitación era gigantesca.

Parecía más un apartamento antiguo que un dormitorio estudiantil.

Cama con dosel negro. Biblioteca privada. Ventanas enormes. Velas encendidas. Muebles oscuros elegantes.

Y flores Lycoris rojas sobre el escritorio.

Frescas.

Como si alguien acabara de dejarlas ahí.

Charlie cerró la puerta lentamente.

Un escalofrío recorrió toda su espalda.

Porque había algo extraño en la habitación.

Algo familiar.

Entonces vio el espejo.

Gigante. Antiguo. Cubierto parcialmente por una tela negra.

Charlie se acercó lentamente.

Y encontró algo escrito sobre el vidrio.

Con tinta roja.

“No confíes en Nicholas Gray.”

El corazón comenzó a latirle violentamente.

Retrocedió inmediatamente.

—¿Qué demonios…?

Entonces escuchó un ruido detrás suyo.

Charlie giró bruscamente.

Nada.

La habitación estaba vacía.

Pero juraría haber escuchado respiración.

Tomó aire intentando calmarse.

Esto era ridículo.

Probablemente alguien quería asustarla.

Sí. Eso tenía sentido.

Se acercó nuevamente al espejo.

Levantó lentamente la tela negra.

Y vio su reflejo.

Pero por apenas un segundo…

su reflejo no sonrió igual que ella.

Charlie retrocedió aterrorizada.

El golpe en la puerta casi la hizo gritar.

—Fairchild.

La voz de Nick.

Charlie respiró agitadamente.

—¿Qué haces aquí?

—Abre.

Ella dudó.

Mucho.

Luego caminó lentamente hasta la puerta y abrió apenas unos centímetros.

Nick estaba apoyado contra el marco con las manos en los bolsillos.

Se veía absurdamente tranquilo.

Como siempre.

Pero cuando vio el rostro de Charlie, su expresión cambió ligeramente.

—¿Qué pasó?

Charlie dudó.

No sabía por qué… pero una parte de ella quería decirle todo.

Otra parte quería cerrar la puerta y correr.

—Nada.

Nick la observó unos segundos.

Claramente no le creyó.

Entonces sus ojos se movieron hacia el interior de la habitación.

Y se detuvieron en el espejo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.