Lycoris: the Insider

Capítulo 10

La Fotografía

Charlie sintió que el frío del bosque se volvía insignificante comparado con el vacío que acababa de abrirse en su pecho.

No.

Eso no tenía sentido.

Volvió a mirar la fotografía.

Luego a Nick.

Luego otra vez la fotografía.

Era él.

No “parecido”. No “similar”.

Era Nicholas Gray.

Los mismos ojos grises. La misma expresión insoportablemente tranquila. La misma cicatriz apenas visible cerca de la mandíbula.

Pero eso era imposible.

La foto tenía más de quince años.

Y Nick no parecía tener más de veinte.

El silencio alrededor comenzó a volverse sofocante.

Charlie levantó lentamente la vista.

—¿Qué… es esto?

Nadie respondió.

Kat evitó mirarla. Logan tensó la mandíbula. Incluso los demás estudiantes parecían incómodos.

Pero Nick…

Nick seguía completamente quieto.

Como si estuviera esperando exactamente este momento.

Charlie avanzó hacia él.

—Explícamelo.

Nick sostuvo su mirada.

Silencio.

Charlie sintió rabia subiéndole al pecho.

—¿Es una broma? ¿Una foto editada? ¿Qué demonios pasa en este lugar?

—Charlie—murmuró Logan.

—No.

Ella volvió a mirar la imagen.

Ahí estaba su madre. Lillian. Y Nick.

Juntos.

Como si se conocieran perfectamente.

Como si pertenecieran al mismo mundo desde hacía años.

Charlie sintió que el corazón le latía demasiado rápido.

—¿Cuántos años tienes?

La pregunta cayó pesada entre todos.

Kat cerró los ojos un segundo.

Logan murmuró: —Mierda.

Pero Nick…

Nick sonrió apenas.

Y esa sonrisa hizo que Charlie sintiera auténtico miedo.

Porque ya no parecía un estudiante.

Parecía algo mucho más antiguo.

—Más de los que debería.

El aire abandonó los pulmones de Charlie.

—¿Qué se supone que significa eso?

Nick dio un paso hacia ella.

—No aquí.

—No, claro que aquí —Charlie retrocedió inmediatamente—. Vas a explicarme ahora mismo por qué apareces en una fotografía vieja con mi familia muerta.

El bosque quedó completamente en silencio.

Ni siquiera el viento se escuchaba ya.

Nick observó unos segundos la fotografía.

Luego habló en voz baja.

—Tu madre debía destruir esa imagen.

Charlie sintió otro escalofrío.

—¿Conocías a mi mamá?

—Sí.

—¿Y a Lillian?

Esta vez Nick tardó demasiado en responder.

Demasiado.

—Sí.

Charlie sintió un nudo horrible en el pecho.

—¿Qué eras para ella?

La mirada de Nick cambió apenas.

Y por primera vez desde que lo conoció… pareció dolerle algo.

Solo un segundo.

Pero Charlie lo vio.

—Eso ya no importa.

Error.

Grave error.

Porque Charlie explotó.

—¿Ya no importa? ¡Estoy en medio de un bosque con una secta de estudiantes ricos viendo una foto imposible donde apareces con mi familia hace quince años y me dices que “ya no importa”!

Logan se pasó una mano por el rostro.

—Sí, eso suena horrible cuando lo dices así.

—Porque ES horrible.

Kat cruzó los brazos.

—Nick, tienes que decirle algo.

—Todavía no.

—¿Todavía no? —Charlie soltó una risa incrédula—. ¿Hay acaso un mejor momento para decirme que aparentemente no envejeces?

Los demás estudiantes comenzaron a murmurar nerviosamente.

Nick dio otro paso hacia ella.

—Baja la voz.

—¿O qué?

La tensión explotó entre ambos.

Charlie lo miraba furiosa.

Nick la observaba con una calma peligrosísima.

Y eso la desesperaba todavía más.

Porque parecía imposible alterarlo realmente.

Hasta que Charlie dijo:

—¿Tú también estás muerto?

Silencio absoluto.

El rostro de Nick cambió apenas.

Y eso fue suficiente.

Charlie dejó de respirar.

—Oh Dios…

—Charlie—

—¿QUÉ ERES?

El viento atravesó violentamente el bosque.

Las velas se apagaron de golpe.

Y entonces…

una voz femenina susurró entre los árboles.

“Nicholas…”

Todos se congelaron inmediatamente.

Todos.

Nick giró bruscamente hacia la oscuridad del bosque.

Por primera vez…

parecía alarmado.

De verdad alarmado.

Charlie sintió el miedo subirle por la espalda.

Porque conocía esa voz.

Lillian.

Las ramas comenzaron a moverse solas.

El aire se volvió helado.

Y una figura apareció lentamente entre la niebla.

Vestido rojo.

Cabello oscuro.

Sonrisa vacía.

Lillian Fairchild.

Charlie dejó escapar un pequeño sonido ahogado.

La chica la observó directamente.

Luego miró a Nick.

Y sonrió más.

—Sigues aquí… —susurró.

Nick dio un paso adelante inmediatamente.

—Lillian.

La figura inclinó apenas la cabeza.

Como si lo reconociera.

Como si lo hubiera estado buscando.

Charlie sintió que el corazón iba a salirle del pecho.

Porque aquello ya no podía explicarse racionalmente.

Lillian levantó lentamente una mano.

Y señaló directamente a Charlie.

—Ella abrió la puerta.

El terror recorrió el rostro de todos alrededor.

Incluso Kat parecía asustada.

Nick avanzó inmediatamente hacia Charlie.

—No la escuches.

Pero Lillian volvió a hablar.

Y esta vez su voz sonó rota.

Dolorosa.

Como si hablara desde debajo del agua.

—Diles lo que hiciste, Nicholas Gray.”




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