El Grito
El sonido atravesó el bosque como una cuchilla.
Agudo. Desesperado. Humano.
Charlie se sobresaltó violentamente.
Todos alrededor reaccionaron al instante.
Logan giró hacia el sonido. Kat dejó caer su máscara. Los estudiantes comenzaron a murmurar nerviosamente.
Pero Nick…
Nick ya estaba mirando hacia la oscuridad entre los árboles.
Como si supiera exactamente de dónde venía.
Y eso asustó más a Charlie que el grito.
—¿Qué fue eso? —preguntó ella.
Nadie respondió.
Entonces otro sonido resonó.
Algo cayendo.
Pesado.
Seguido de silencio absoluto.
Nick avanzó inmediatamente.
—Quédense acá.
Logan soltó una risa seca.
—Sí, porque eso siempre funciona.
Nick ignoró el comentario y comenzó a caminar entre los árboles.
Charlie lo siguió automáticamente.
—Ni loca me quedo sola acá.
—Charlie—
—No.
Nick la miró apenas un segundo.
Claramente quería discutir.
Pero el bosque volvió a crujir.
Y esta vez todos escucharon pasos.
Rápidos.
Desesperados.
Un estudiante apareció entre los árboles tropezando violentamente contra el barro.
Respiraba agitado. Tenía sangre en la camisa.
Charlie sintió el estómago caerle.
—¡Dios mío!
El chico levantó la mirada aterrado.
—Ella está despierta.
Silencio.
Nick se acercó inmediatamente.
—¿Quién?
El chico comenzó a temblar.
—La vi en el lago.
Charlie sintió un escalofrío.
—¿Lillian?
El estudiante negó desesperadamente.
Y susurró algo que hizo que todos alrededor palidecieran.
—No era Lillian.
El viento atravesó el bosque otra vez.
Charlie vio cómo la expresión de Nick cambiaba completamente.
Miedo.
Auténtico miedo.
Por primera vez.
—¿Qué viste? —preguntó Logan rápidamente.
El chico apenas podía respirar.
—Una mujer… toda de negro…
Charlie sintió frío recorriéndole los brazos.
—¿Qué mujer?
Pero el estudiante miró directamente a Charlie antes de responder.
Y eso hizo que el corazón le latiera todavía más rápido.
—Tenía tus ojos.
Silencio absoluto.
Charlie dejó de respirar.
Nick giró inmediatamente hacia ella.
Demasiado rápido.
Demasiado tenso.
Como si acabara de confirmarse algo horrible.
—No —murmuró Kat.
—Eso es imposible —susurró Logan.
Charlie retrocedió un paso.
—¿Qué demonios significa eso?
El estudiante seguía temblando.
—Ella estaba parada sobre el agua…
Charlie sintió náuseas.
—Y dijo tu nombre.
Todo el bosque quedó inmóvil.
Las velas comenzaron a apagarse una por una.
Charlie giró lentamente hacia el altar.
Lillian había desaparecido.
Nick maldijo por lo bajo.
—Tenemos que salir de aquí.
—¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
Nick la miró directamente.
Y esta vez no intentó suavizar nada.
—Algo acaba de despertarse en Mondrich Hall.
Charlie sintió el terror subiéndole lentamente por el pecho.
—¿Algo?
—Y está relacionado contigo.
Perfecto.
Perfectamente horrible.
El estudiante herido volvió a hablar:
—La mujer dijo que la puerta volvió a abrirse.
Charlie recordó inmediatamente las palabras de Lillian.
“Ella abrió la puerta.”
El corazón comenzó a latirle demasiado rápido.
—¿Qué puerta?
Nick no respondió.
Porque en ese instante…
las campanas de Mondrich Hall comenzaron a sonar.
Pero no como antes.
Ahora eran violentas. Rápidas. Urgentes.
Una alarma.
Los estudiantes alrededor comenzaron a ponerse nerviosos.
—No puede ser… —susurró Kat.
Logan levantó la vista hacia la academia.
Y Charlie sintió el miedo atravesarla cuando vio luces encendiéndose por todas las ventanas de Mondrich Hall.
Algo estaba ocurriendo.
Nick tomó la muñeca de Charlie inmediatamente.
—Nos vamos.
El contacto la sobresaltó.
Su mano estaba helada.
—Nick—
—Corre.
Y entonces…
un grito femenino atravesó la noche desde la academia.
Charlie reconoció esa voz inmediatamente.
Su sangre se congeló.
Porque era la voz de su madre.