Lycoris: the Insider

Capítulo 13

La Voz

Charlie se quedó completamente inmóvil.

No.

No podía ser.

El grito volvió a escucharse.

Desgarrador. Lleno de dolor.

Y esta vez no hubo dudas.

Era su madre.

—¡Mamá!

Charlie intentó correr inmediatamente hacia la academia, pero Nick la sostuvo del brazo con fuerza.

—¡Suéltame!

—Charlie, espera.

—¡ES MI MADRE!

La desesperación explotó dentro suyo.

Forcejeó intentando soltarse mientras las campanas seguían sonando violentamente por toda Mondrich Hall.

Los estudiantes comenzaron a correr hacia el edificio.

Caos. Gritos. Profesores apareciendo entre la niebla.

Pero Nick no la soltó.

Y eso hizo que Charlie explotara todavía más.

—¡¿QUÉ TE PASA?!

Nick la miró directamente.

Y por primera vez… parecía asustado por ella.

No por el bosque. No por Lillian.

Por Charlie.

—Si eso es lo que creo que es, no puedes entrar sola.

El corazón le golpeaba brutalmente las costillas.

—No entiendo nada de lo que dices.

—Lo sé.

—¡Entonces deja de hablarme como si sí entendiera!

Logan apareció rápidamente junto a ellos.

Respiraba agitado.

—Vale ya está en la academia.

Nick maldijo por lo bajo.

Eso claramente era una pésima señal.

Charlie sintió el miedo creciendo dentro suyo.

—¿Qué significa eso?

Logan dudó apenas.

—Significa que si Lucien Vale apareció tan rápido… esto es serio.

Perfecto.

Más secretos.

Más frases crípticas.

Charlie estaba empezando a odiar a toda la gente de Mondrich Hall.

Otro grito atravesó la noche.

Más débil esta vez.

Más doloroso.

Charlie sintió auténtico pánico.

Y logró soltarse de Nick.

Corrió.

El barro mojaba sus piernas mientras atravesaba el bosque a toda velocidad.

Escuchó a Nick detrás suyo.

—¡CHARLIE!

Lo ignoró.

La academia apareció entre la niebla iluminada por cientos de luces.

Las puertas principales estaban abiertas.

Profesores y estudiantes llenaban los pasillos.

Todo el lugar había perdido la falsa elegancia tranquila.

Ahora parecía un hormiguero en pánico.

Charlie entró corriendo.

—¡Mamá!

Nadie respondió.

El salón principal estaba lleno de murmullos desesperados.

Y entonces Charlie vio sangre.

Una línea roja sobre el mármol negro.

Su respiración se detuvo.

No.

No.

No.

Siguió el rastro automáticamente.

Subía por las escaleras.

Directo hacia la Torre Norte.

Charlie sintió que el cuerpo entero le temblaba.

Subió corriendo.

Escalón tras escalón.

Hasta que escuchó voces.

La puerta de la Habitación 13 estaba abierta.

Y había personas alrededor.

Profesores. Estudiantes. Lucien Vale.

Charlie atravesó a todos sin pensar.

Y el mundo se rompió.

Su madre estaba en el suelo.

Pálida. Temblando. Con sangre cayendo lentamente desde una herida en el brazo.

Charlie cayó de rodillas junto a ella inmediatamente.

—¡Mamá!

Su madre levantó apenas la mirada.

Y cuando vio a Charlie…

el terror cruzó completamente su rostro.

No alivio.

Terror.

—No… —susurró débilmente—. No tendrías que haber venido.

Charlie sintió lágrimas quemándole los ojos.

—¿Qué pasó?

Pero su madre no respondía.

Miraba algo detrás de Charlie.

Algo dentro de la habitación.

Charlie giró lentamente.

Y dejó de respirar.

El espejo.

La tela negra había sido arrancada completamente.

El vidrio estaba cubierto de sangre.

Y escrito sobre él había una frase enorme:

“LA PUERTA ESTÁ ABIERTA.”

El corazón de Charlie comenzó a latir tan fuerte que dolía.

Nick apareció detrás de ella segundos después.

Y apenas vio el espejo…

todo color desapareció de su rostro.

Lucien Vale observaba el mensaje en silencio.

Demasiado tranquilo.

Eso hizo que Charlie lo odiara inmediatamente.

—¿Qué significa eso? —preguntó ella con la voz quebrada.

Nadie respondió.

Su madre comenzó a temblar violentamente.

—Ella volvió… —susurró.

Charlie tomó sus manos.

—¿Quién volvió?

Los ojos de su madre se llenaron de lágrimas.

Y finalmente dijo el nombre que hizo que toda la habitación quedara helada.

—Evelyn Gray.”




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