El Espejo Roto
El estallido fue ensordecedor.
El vidrio explotó en todas direcciones.
Charlie sintió cómo Nick la empujaba inmediatamente hacia atrás mientras fragmentos afilados atravesaban la habitación.
Las luces se apagaron.
Un grito resonó en el corredor.
Y entonces…
silencio absoluto.
Oscuridad.
Charlie apenas podía respirar.
Sentía la mano de Nick sujetándole el brazo con fuerza.
Demasiado fuerte.
Como si tuviera miedo de soltarla.
—¿Nick…?
No hubo respuesta inmediata.
Solo respiración agitada cerca suyo.
Y algo más.
Otra respiración.
Dentro de la habitación.
Charlie sintió el terror subirle lentamente por la espalda.
—Hay alguien aquí.
La voz de Logan apareció desde algún lugar oscuro.
—No se muevan.
Excelente. Perfecto. Porque claramente eso ayudaba muchísimo.
Charlie intentó distinguir algo entre la oscuridad.
Nada.
Solo sombras.
Y entonces escuchó el sonido.
Tac.
Tac.
Tac.
Pasos.
Lentos.
Descalzos.
Moviéndose sobre el vidrio roto.
Charlie dejó de respirar.
Los pasos se detuvieron.
Muy cerca.
Demasiado cerca.
Una voz femenina susurró junto a su oído:
—Hola, Charlie.
Charlie gritó.
Las luces regresaron violentamente.
Y la habitación apareció destrozada.
Muebles volcados. Vidrio por todas partes. Sangre sobre las paredes.
Pero no había nadie detrás de ella.
Charlie respiraba agitadamente.
Nick seguía delante suyo.
Protegiéndola.
Los ojos grises completamente oscuros ahora.
Peligrosos.
Lucien Vale observaba el espejo destruido con absoluta calma.
Eso ya comenzaba a resultar enfermizo.
Porque el espejo…
ya no estaba vacío.
Había algo moviéndose dentro.
No reflejos.
Sombras.
Como si detrás del vidrio roto existiera otro lugar.
Charlie sintió náuseas.
—¿Qué demonios es eso?
Nadie respondió inmediatamente.
Entonces una mano apareció dentro del espejo.
Pálida. Delgada.
Intentando salir.
Charlie retrocedió violentamente.
Logan maldijo.
—No, no, no…
Otra mano apareció.
Luego un rostro.
La mujer de negro.
Evelyn Gray.
Sus ojos grises brillaban de forma antinatural mientras intentaba atravesar el vidrio roto.
Y sonreía.
Dios.
Aquella sonrisa no parecía humana.
—Nicholas… —susurró.
Nick se tensó completamente.
Charlie vio algo terrible en su expresión.
Culpa.
Profunda culpa.
Evelyn inclinó apenas la cabeza observándolo.
—Mírate… —su voz sonaba distorsionada—. Sigues pareciéndote tanto a él.
Nick dio un paso adelante inmediatamente.
—No la escuches —murmuró Logan hacia Charlie.
Muy tarde.
Porque Charlie ya estaba viendo cómo todo cambiaba alrededor de Nick.
La calma. La arrogancia. El control.
Todo comenzaba a romperse.
Evelyn finalmente volvió la mirada hacia Charlie.
Y sonrió más.
—Así que tú eres la niña Fairchild.
Charlie sintió un escalofrío brutal.
—¿Cómo sabes quién soy?
Evelyn soltó una pequeña risa.
Hermosa. Terrible.
—Te vi antes de que nacieras.
Silencio.
Charlie dejó de respirar.
Nick habló inmediatamente.
—Basta.
La voz sonó peligrosa. Autoritaria.
Evelyn apenas lo miró.
—¿Todavía intentas salvarlas?
Salvarlas.
Plural.
Charlie sintió el corazón golpeándole violentamente el pecho.
—¿Salvar a quién?
Nadie respondió.
Otra vez.
Siempre los malditos silencios.
Lucien finalmente avanzó hacia el espejo.
—Evelyn.
La mujer lo observó lentamente.
Y por primera vez su sonrisa desapareció.
Odio.
Puro odio.
—Lucien Vale.
La temperatura cayó todavía más.
Charlie vio escarcha cubriendo las ventanas.
—Sigues vivo.
Lucien inclinó apenas la cabeza.
—Lamentablemente para ti.
Oh, genial. Ahora hasta el profesor tenía vibra de villano inmortal.
Evelyn volvió a mirar a Charlie.
Y entonces dijo algo que hizo que todo dentro de ella se congelara.
—¿Ya le contaste cómo murió su padre?
El mundo se detuvo.
Charlie giró inmediatamente hacia Nick.
—¿Qué?
Nick cerró los ojos un segundo.
Error.
Otra vez.
Demasiadas veces.
Charlie comenzó a sentir rabia mezclándose con terror.
—Nick.
Él no respondió.
Y eso fue suficiente.
Charlie retrocedió lentamente.
—Tú conocías a mi padre.
Silencio.
Evelyn sonrió otra vez.
—Oh, ella no sabe nada…
Charlie sintió que el corazón iba a romperle las costillas.
—¿Qué sabes de mi papá?
Nick finalmente levantó la mirada hacia ella.
Y por primera vez…
Charlie vio dolor real en sus ojos.
—Charlie—
—No.
Su voz se quebró.
—No vuelvas a mentirme.
El silencio llenó toda la habitación destrozada.
Y entonces Nick dijo las palabras que destruyeron completamente la poca normalidad que le quedaba a Charlie.
—Yo estaba ahí la noche en que murió tu padre.