Charlie no habló durante varios segundos.
Porque su cerebro seguía intentando procesar demasiadas cosas al mismo tiempo.
Puertas sobrenaturales. Familias no humanas. Su padre muerto. Nick enamorado de su tía muerta.
Y ahora…
una “luna roja”.
Perfecto.
Simplemente perfecto.
—¿Qué luna roja? —preguntó finalmente.
Evelyn sonrió desde el espejo roto.
—La luna que aparece cuando el velo entre mundos comienza a romperse.
Charlie ya estaba cansándose profundamente de las frases dramáticas.
—¿Podrían hablar normal por cinco minutos?
Logan soltó una pequeña risa cansada.
—Créeme, todos pensamos lo mismo la primera vez.
Nick seguía completamente tenso.
Los ojos clavados en Evelyn.
Como si supiera algo que Charlie todavía no.
Y eso la aterrorizaba.
Porque cada vez que alguien en Mondrich Hall ocultaba algo…
la verdad terminaba siendo peor.
Lucien Vale habló lentamente:
—La Luna Roja aparece cada trece años.
Charlie frunció el ceño.
—¿Y qué pasa cuando aparece?
Silencio.
Mala señal.
Muy mala señal.
Evelyn respondió primero.
—Las puertas se abren completamente.
Charlie sintió un escalofrío.
—¿Puertas hacia dónde?
La sonrisa de Evelyn desapareció apenas.
Y por primera vez…
pareció genuinamente triste.
—Hacia los muertos.
El aire se volvió pesado.
Charlie sintió frío atravesándole los brazos.
—Eso no tiene sentido.
—Nada en Mondrich Hall lo tiene —murmuró Logan.
Nick finalmente apartó la mirada del espejo para verla a ella.
Y Charlie sintió un golpe extraño en el pecho.
Porque él parecía devastado.
Como si estuviera viendo repetirse algo horrible.
—La última Luna Roja fue la noche en que murió Lillian.
Silencio absoluto.
Charlie dejó de respirar.
—¿Qué?
Lucien cerró lentamente los ojos.
Claramente incómodo.
Nick continuó:
—Y también la noche en que murió tu padre.
Charlie sintió que las piernas le temblaban.
—No…
Pero Nick asintió lentamente.
Confirmándolo.
—Todo ocurrió la misma noche.
El espejo vibró suavemente.
Evelyn observaba a Charlie con demasiada atención ahora.
Como si la estudiara.
Como si esperara algo.
—Ella tiene su sangre —susurró.
Nick dio un paso inmediatamente delante de Charlie.
Protector otra vez.
Instintivamente protector.
Y eso hizo que Evelyn sonriera.
—Ahí está esa mirada otra vez…
Charlie levantó lentamente la vista hacia Nick.
—¿Qué significa “su sangre”?
Nadie respondió.
Charlie ya quería arrancarse el cabello.
—¡¿Por qué nadie responde directamente?!
Logan levantó una mano.
—Porque honestamente las respuestas empeoran todo.
Buen punto.
Pero aun así.
Charlie respiró profundo intentando mantener la calma.
—¿Qué tiene que ver mi familia con esa puerta?
Lucien respondió esta vez.
—Los Fairchild fueron guardianes.
Charlie frunció el ceño.
—¿Guardianes de qué?
—De la puerta.
Claro.
Obviamente.
Porque su vida no podía ser normal ni cinco segundos.
Nick volvió a hablar.
—Tu padre intentó cerrarla cuando Evelyn quiso cruzar completamente.
Charlie sintió el corazón golpeándole el pecho.
—¿Y tú?
La mirada de Nick se quebró apenas.
—Yo intenté traer a Lillian de vuelta.
Silencio.
Charlie sintió tristeza de repente.
Una tristeza horrible y pesada.
Porque podía imaginarlo.
Nick más joven. Desesperado. Negándose a aceptar la muerte.
Y algo dentro suyo odiaba entenderlo.
Evelyn sonrió suavemente.
—El amor siempre destruye a los Gray.
Charlie miró otra vez el espejo.
Y entonces lo vio.
Detrás de Evelyn.
Sombras.
Muchas.
Moviéndose lentamente como personas atrapadas bajo agua.
Charlie sintió el terror recorrerle el cuerpo.
—¿Qué hay detrás de ti?
La sonrisa de Evelyn desapareció.
—Los que no pudieron regresar.
El silencio cayó brutalmente.
Charlie retrocedió inmediatamente.
No.
No quería saber más.
Pero ya era demasiado tarde para eso.
Porque algo dentro del espejo acababa de moverse.
Rápido.
Demasiado rápido.
Una mano apareció desde la oscuridad y sujetó violentamente el brazo de Evelyn.
Ella sonrió.
Como si no le molestara.
Y una voz masculina atravesó el vidrio roto.
Profunda. Distorsionada.
—La heredera abrió la puerta.
Charlie sintió auténtico terror.
Porque la voz parecía venir de cientos de personas al mismo tiempo.
Nick reaccionó inmediatamente.
—ATRÁS.
La oscuridad dentro del espejo comenzó a expandirse violentamente.
Sombras atravesando el vidrio roto. Susurros llenando toda la habitación.
Charlie sintió algo helado rodearle el tobillo.
Miró abajo.
Una mano negra salía desde debajo de la cama.