Lycoris: the Insider

Capítulo 19

La Mano Bajo la Cama

Charlie gritó.

La mano negra sujetó su tobillo con una fuerza imposible.

Helada. Húmeda. Como si estuviera hecha de sombras y agua al mismo tiempo.

Charlie cayó violentamente al suelo.

—¡NICK!

Todo ocurrió demasiado rápido.

Nick se movió inmediatamente.

La oscuridad dentro de la habitación explotaba desde el espejo mientras los susurros llenaban el aire.

Voces. Decenas. Cientos.

Todas hablando al mismo tiempo.

“Ábranla…”
“Déjennos salir…”
“Heredera…”
“Fairchild…”

Charlie intentó soltarse desesperadamente.

Pero la mano comenzó a arrastrarla debajo de la cama.

No.

NO.

El frío atravesó completamente su cuerpo.

Y entonces vio algo abajo.

Oscuridad.

No el suelo.

Oscuridad infinita.

Como si debajo de la cama hubiera otro lugar.

Otro mundo.

Charlie dejó de respirar.

—¡NICK!

La habitación tembló violentamente.

Nick apareció junto a ella en un segundo.

Sus ojos volvieron a volverse plateados.

No humanos.

Peligrosos.

Sujetó el brazo de Charlie mientras la sombra intentaba arrastrarla.

—¡NO LA TOQUES!

La voz de Nick resonó de una forma antinatural.

La habitación explotó en oscuridad.

Charlie sintió una presión horrible en los oídos.

Y entonces…

vio algo imposible.

Sombras saliendo del cuerpo de Nick.

Como humo negro moviéndose alrededor suyo.

Las mismas sombras envolvieron la mano oscura.

Un chillido atravesó el cuarto.

La cosa soltó inmediatamente a Charlie y desapareció debajo de la cama.

El silencio cayó brutalmente.

Charlie respiraba agitada en el suelo.

Completamente aterrada.

Nick seguía delante de ella.

Y ahora ya no parecía humano en absoluto.

Las sombras continuaban moviéndose alrededor de su cuerpo lentamente.

Como criaturas vivas.

Logan apareció inmediatamente.

—¡Nick, contrólate!

Nick respiraba agitado.

La mandíbula completamente tensa.

Charlie levantó lentamente la mirada hacia él.

Y sintió miedo.

Porque incluso su rostro parecía diferente ahora.

Más oscuro. Más afilado.

Más monstruo que chico.

Evelyn observaba todo desde el espejo con una sonrisa tranquila.

—Ahí está mi verdadero hijo.

Nick giró violentamente hacia ella.

—CÁLLATE.

Las sombras atravesaron la habitación como cuchillas.

El espejo terminó de romperse completamente.

Lucien Vale avanzó inmediatamente.

—Nicholas.

La voz sonó firme. Autoritaria.

Y por alguna razón… Nick sí reaccionó.

Las sombras comenzaron a desaparecer lentamente.

Sus ojos volvieron a verse grises.

Humanos otra vez.

O casi.

Charlie seguía inmóvil en el suelo.

Intentando respirar.

Intentando entender qué acababa de pasar.

Nick la miró.

Y el miedo cruzó su rostro inmediatamente.

No por Evelyn. No por la puerta.

Por la forma en que Charlie lo estaba mirando.

Como un monstruo.

Y quizás lo era.

—Charlie…

Ella retrocedió automáticamente.

Eso claramente lo destruyó un poco.

Pero Charlie no pudo evitarlo.

Porque acababa de ver oscuridad saliendo de él.

Oscuridad viva.

—¿Qué eres? —susurró otra vez.

Nick cerró los ojos lentamente.

Cansado.

Dolido.

—Algo que nunca debió existir.

El silencio llenó toda la habitación.

Evelyn observó a Charlie con demasiada atención.

Luego sonrió.

—Y aun así sigues sin poder odiarlo.

Charlie sintió el corazón tropezar brutalmente.

Porque odiaba que tuviera razón.

Después de todo… después de los secretos, las mentiras, los monstruos—

una parte de ella seguía preocupándose por él.

Y eso era enfermizo.

Lucien observó el suelo debajo de la cama.

La oscuridad todavía se movía apenas.

—La grieta está creciendo.

Logan pasó ambas manos por su cabello frustrado.

—Genial. Fantástico. Maravilloso. ¿Qué sigue? ¿El apocalipsis?

Lucien lo miró apenas.

—Probablemente.

—Perfecto.

Charlie apenas escuchaba.

Seguía mirando a Nick.

Y entonces recordó algo horrible.

La voz dentro del espejo.

“La heredera abrió la puerta.”

Su sangre se congeló.

—¿Qué significa “heredera”?

Silencio.

Nick levantó lentamente la vista.

Y Charlie supo inmediatamente que no iba a gustarle la respuesta.

—Charlie…

Demasiado tarde para suavizarlo.

Porque Evelyn respondió primero.

Sonriendo.

—Significa que la puerta te pertenece.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.