Lycoris: the Insider

Capítulo 20

La Heredera

Charlie sintió que el corazón dejaba de latirle por un segundo.

—No.

Evelyn sonrió más desde el espejo destruido.

—Oh, sí.

La oscuridad seguía moviéndose detrás de ella como un océano vivo.

Sombras. Manos. Rostros atrapados.

Charlie apenas podía respirar.

—La puerta no puede pertenecerme.

Lucien Vale habló lentamente:

—Tu familia la protegió durante generaciones.

—Eso no significa—

—La sangre Fairchild mantiene el sello.

Charlie levantó la vista bruscamente.

—¿Sello?

Nick dio un paso hacia ella.

Mucho más calmado ahora. Aunque todavía parecía peligrosamente inestable.

—La puerta nunca se abre sola, Charlie.

El miedo recorrió lentamente todo su cuerpo.

—Entonces… ¿yo la abrí porque vine aquí?

Silencio.

Nick tardó demasiado en responder.

Y eso fue suficiente.

Charlie comenzó a entender.

No completamente.

Pero lo suficiente para asustarse.

—Mondrich Hall me trajo por esto.

Lucien no negó nada.

Perfecto.

Claro que no.

Evelyn soltó una risa suave.

—Ellos siempre traen a los Fairchild de regreso.

Charlie sintió rabia mezclándose con terror.

—¿Soy una persona o una llave para ustedes?

El silencio dolió más de lo esperado.

Porque nadie respondió inmediatamente.

Nick finalmente habló:

—No eres una llave.

—¿Entonces qué soy?

La mirada gris de Nick sostuvo la suya unos segundos.

Y esa vez… no parecía verla como a una estudiante nueva.

Parecía verla como algo muchísimo más importante.

Más peligroso.

—La única persona capaz de cerrarla otra vez.

La habitación quedó completamente silenciosa.

Charlie sintió frío en el pecho.

—¿Cerrar qué exactamente?

Evelyn sonrió lentamente.

—El mundo entre los vivos y los muertos.

Excelente.

Maravilloso.

Absolutamente normal.

Charlie soltó una pequeña risa nerviosa.

Porque honestamente estaba empezando a perder la cordura.

—Claro. Obviamente.

Logan murmuró: —Está manejándolo mejor de lo esperado.

—Logan, literalmente voy a desmayarme.

—Sí, ahí está la reacción normal.

Nick seguía observándola atentamente.

Como si esperara que saliera corriendo.

Y sinceramente… Charlie quería hacerlo.

Pero algo la mantenía quieta.

Algo horrible.

La necesidad de saber toda la verdad.

—¿Qué pasa si no cierro la puerta?

Nadie respondió enseguida.

Mala señal.

Muy mala señal.

Lucien finalmente habló.

—Cada vez más cosas cruzarán.

Charlie tragó saliva.

—¿“Cosas”?

Evelyn inclinó apenas la cabeza.

—Los muertos olvidan cómo quedarse muertos cuando la puerta se abre demasiado tiempo.

El aire se volvió helado otra vez.

Charlie miró lentamente la oscuridad debajo de la cama.

La mano seguía ahí abajo. Esperando.

—¿Y si me niego?

Silencio.

Nick habló primero.

Y la forma en que lo dijo hizo que el corazón de Charlie doliera.

—No puedes.

Ella levantó inmediatamente la vista.

—¿Por qué?

Nick parecía devastado por tener que responder.

—Porque la puerta ya te reconoció.

Charlie sintió el miedo subiéndole lentamente por la espalda.

—¿Qué significa eso?

Evelyn sonrió otra vez.

Y sus ojos grises brillaron de forma antinatural.

—Significa que ahora puede encontrarte en cualquier parte.

Las luces explotaron otra vez.

La habitación tembló violentamente.

Y entonces…

un golpe resonó desde el pasillo.

Todos se congelaron.

Otro golpe.

Más fuerte.

Charlie giró lentamente hacia la puerta.

Alguien estaba afuera.

Rascando la madera.

Tac.

Tac.

Tac.

Como uñas largas deslizándose lentamente.

Nick se tensó inmediatamente.

Logan murmuró: —No puede ser tan rápido.

Charlie sintió auténtico terror.

Porque entonces escuchó una voz masculina detrás de la puerta.

Una voz suave. Dolorosa.

“Charlie…”

El aire abandonó sus pulmones.

No.

No podía ser.

Porque conocía esa voz.

Aunque apenas la recordara.

Su padre.




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