Lycoris: the Insider

Capítulo 23

Quédate Viva

—No.

La respuesta salió de Charlie antes de que pudiera pensarla.

Nick apenas la miró.

Pero eso bastó para que el corazón le doliera otra vez.

Porque incluso convertido en… eso…

seguía teniendo esa expresión insoportablemente tranquila.

Como si ya hubiera aceptado algo horrible.

—Charlie—

—No voy a irme dejándote acá.

Logan soltó una risa nerviosa.

—Wow. Este realmente es el peor momento para descubrir sentimientos.

—Logan, cállate.

—Sí, justo eso intentaba evitar.

Otra criatura apareció detrás del eco usando rostros incompletos.

Una mujer sin ojos. Un hombre con la mandíbula rota.

Charlie sintió el estómago revolverse.

Las sombras seguían saliendo desde el pasillo como agua negra.

Lucien observó el corredor tensamente.

—El sello de la torre ya está roto.

Eso claramente era terrible.

Nick dio un paso adelante.

Las sombras alrededor suyo rugieron.

Literalmente rugieron.

Charlie sintió el suelo vibrar.

—Llévala abajo —le dijo Nick a Logan.

—No soy un paquete —protestó Charlie.

Nadie le prestó atención.

Groseros.

La criatura con el rostro de su padre volvió a sonreír.

Pero ahora ya no quedaba nada humano ahí.

—Ella abrirá la puerta completamente…

Nick desapareció.

Charlie ni siquiera vio el movimiento.

Un segundo estaba frente a ella.

Al siguiente…

la criatura atravesó la pared del corredor violentamente.

El impacto hizo temblar toda la Torre Norte.

Charlie dejó escapar un grito sobresaltado.

—¡Mierda!

Logan la sujetó antes de que cayera.

Nick seguía moviéndose entre sombras imposibles de seguir.

Demasiado rápido. Demasiado fuerte.

Las criaturas comenzaron a retroceder.

Por miedo.

Charlie lo vio.

Y eso fue peor.

Porque monstruos salidos del mundo de los muertos le tenían miedo a Nicholas Gray.

Lucien habló rápidamente:

—Tenemos menos de diez minutos antes de que la grieta se expanda al resto de la academia.

Charlie levantó la vista.

—¿QUÉ?

—La puerta está usando la torre como punto de entrada.

Claro. Perfecto. Absolutamente manejable.

El edificio volvió a temblar.

Grietas comenzaron a aparecer sobre las paredes negras.

Y desde ellas…

susurros.

Miles de susurros.

Charlie se cubrió los oídos inmediatamente.

—¿Cómo detenemos esto?

Lucien la miró directamente.

Demasiado directamente.

—Tú debes cerrar la puerta.

El miedo le atravesó el pecho.

—No sé cómo hacer eso.

—Lo harás.

—Eso NO ayuda.

Nick lanzó otra criatura contra el techo.

El cuerpo explotó en sombras negras.

Charlie sintió náuseas.

Porque ya ni siquiera parecían peleas humanas.

Parecía una guerra entre cosas antiguas.

Logan miró a Lucien.

—¿Dónde está el ritual?

Ritual.

Genial.

Más cosas que nadie mencionó antes.

Lucien respondió:

—Debajo de la capilla.

Charlie parpadeó.

—¿Hay una capilla?

—Hay muchas cosas debajo de Mondrich Hall que no conoces.

Eso honestamente ya no sorprendía.

Otro rugido atravesó el corredor.

Nick cayó de rodillas unos segundos.

Charlie dio un paso inmediato hacia él.

—¡Nick!

Las sombras alrededor suyo comenzaron a descontrolarse.

Como si estuvieran intentando consumirlo también.

Él levantó lentamente la vista hacia ella.

Y Charlie sintió el pecho romperse un poco.

Porque se veía cansado.

Muy cansado.

Como alguien luchando hace demasiado tiempo.

—No me mires así —murmuró él.

Charlie frunció el ceño.

—¿Así cómo?

Nick sonrió apenas.

Una sonrisa triste.

—Como si todavía pudieras salvarme.

El corazón de Charlie tropezó violentamente.

Porque esa frase dolió demasiado.

Y eso era un problema enorme.

Uno gigantesco.

Porque claramente no era momento para tener sentimientos por un chico parcialmente sobrenatural con trauma milenario.

La torre volvió a temblar violentamente.

Lucien habló más fuerte:

—¡Ahora!

Logan tomó rápidamente a la madre de Charlie para ayudarla a levantarse.

Ella seguía débil. Pálida.

—Charlie… —susurró su madre—. No escuches a la puerta.

Charlie asintió apenas.

Aunque honestamente sentía que estaba a punto de desmayarse.

Nick volvió a ponerse de pie lentamente.

Las sombras moviéndose alrededor suyo como alas oscuras.

—Voy a contenerlos.

—Nick—

Él la miró directamente.

Y por un segundo…

volvió a parecer simplemente un chico.

No un monstruo. No un Gray.

Solo Nick.

—Quédate viva, Charlie Fairchild.

Entonces se giró.

Y caminó directamente hacia las sombras.




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