Charlie se quedó inmóvil.
No porque quisiera.
Porque su cuerpo simplemente dejó de responder.
Evelyn Gray estaba allí.
No dentro de un espejo. No como un reflejo.
Real.
Sentada sobre una de las columnas negras como si hubiera pertenecido a ese lugar desde siempre.
El vestido oscuro caía como tinta líquida alrededor de ella.
Y sus ojos grises...
exactamente iguales a los de Nick.
La observaban fijamente.
—Hola, Charlie —dijo con una sonrisa suave.
Charlie sintió un escalofrío recorrerle toda la espalda.
—¿Cómo...?
—¿Estoy aquí? —terminó Evelyn—. Porque las puertas ya no están tan cerradas como antes.
Lucien dio un paso adelante.
—No deberías poder manifestarte físicamente.
—Y tú no deberías seguir vivo.
La sonrisa desapareció del rostro de Evelyn.
Por primera vez, la cámara subterránea pareció más fría.
Más oscura.
Más peligrosa.
Charlie observó alrededor.
Los símbolos del suelo estaban comenzando a brillar.
Lentamente.
Como si reaccionaran a la presencia de Evelyn.
O a la suya.
—¿Qué quieres de mí? —preguntó Charlie.
Evelyn la observó durante varios segundos.
Y por primera vez...
pareció triste.
Genuinamente triste.
—Lo mismo que todos quieren.
—¿Y eso es?
—Una segunda oportunidad.
El silencio llenó la cámara.
Charlie no respondió.
Porque algo en aquella respuesta la había asustado más que cualquier amenaza.
Evelyn bajó lentamente de la columna.
Sus pies tocaron el suelo sin hacer ruido.
—Tu padre quería una segunda oportunidad.
—No hables de él.
La voz de Charlie salió más dura de lo esperado.
Evelyn inclinó apenas la cabeza.
—¿Por qué? ¿Porque te duele?
Charlie sintió rabia.
Rabia auténtica.
—Porque no tienes derecho.
La sonrisa de Evelyn volvió.
—Todos creen que soy el monstruo de esta historia.
—¿No lo eres?
—No.
La respuesta fue inmediata.
Segura.
Y eso la volvió más inquietante.
Lucien avanzó otro paso.
—No la escuches.
—¿Por qué? —preguntó Evelyn sin apartar la vista de Charlie—. ¿Porque podría contarle lo que realmente ocurrió aquella noche?
El corazón de Charlie dio un vuelco.
Su madre palideció.
Logan maldijo por lo bajo.
Y Lucien se tensó.
Eso fue suficiente.
Evelyn había tocado algo importante.
Algo que todos intentaban ocultar.
—¿Qué pasó aquella noche? —preguntó Charlie.
Silencio.
Otra vez.
Siempre silencio.
Siempre secretos.
Evelyn sonrió.
—Mira eso. La niña ya está cansándose de las mentiras.
—Evelyn.
La advertencia en la voz de Lucien fue clara.
Ella ni siquiera lo miró.
—Tu padre no murió intentando detenerme.
Charlie sintió el mundo detenerse.
—¿Qué?
—Murió intentando salvarte.
El corazón comenzó a latirle tan fuerte que dolía.
—Eso no tiene sentido.
—Claro que sí.
Evelyn dio un paso más cerca.
Los símbolos del suelo comenzaron a brillar con más intensidad.
—Porque la puerta no te eligió ahora, Charlie.
La sangre abandonó el rostro de Charlie.
—¿Qué?
Evelyn sonrió.
Y dijo las palabras que cambiaron todo.
—La puerta te eligió el día que naciste.
Silencio absoluto.
Charlie apenas podía respirar.
—No...
—Por eso te trajeron aquí cuando eras una bebé.
—No.
—Por eso tu padre murió.
—NO.
Evelyn continuó:
—Y por eso Nicholas Gray ha estado esperando tu regreso durante años.
El corazón de Charlie dejó de latir un segundo.
Lentamente...
muy lentamente...
giró hacia Lucien.
Luego hacia Logan.
Ninguno la contradijo.
Ninguno.
El miedo comenzó a convertirse en algo peor.
Traición.
—¿Qué significa eso?
Logan bajó la mirada.
Error.
Grave error.
Charlie ya conocía esa reacción.
Era la reacción que tenían todos cuando la verdad estaba a punto de destruirla.
—Logan.
Silencio.
—Logan.
Finalmente él levantó la vista.
Y la culpa en su rostro fue suficiente.
—Nick sabía quién eras antes de que llegaras a Mondrich Hall.
El mundo se rompió.
Charlie dejó de escuchar durante unos segundos.
Porque una parte de ella había esperado esa respuesta.
Pero escucharla...
era diferente.
Mucho peor.
Evelyn sonrió suavemente.
Como una depredadora viendo una herida abrirse.
—Y aun así se enamoró de ti.
El silencio que siguió fue devastador.
Porque nadie dijo que estuviera equivocada.
Y en ese mismo instante...
un rugido monstruoso resonó desde algún lugar encima de ellos.
Tan poderoso que toda la cámara tembló.
Charlie sintió el terror subirle por la espalda.
Porque conocía ese rugido.
Y por la expresión de Logan...
sabía exactamente quién acababa de hacerlo.
Nick estaba perdiendo el control.