Charlie cayó de rodillas.
El dolor la atravesó como una descarga eléctrica.
No era suyo.
Lo sabía.
Lo sentía.
Era una sensación extraña y aterradora.
Como si alguien hubiera conectado su corazón al de otra persona.
Y esa persona estuviera sufriendo.
Mucho.
—¡Charlie! —su madre corrió hacia ella.
Charlie apenas escuchó.
Porque imágenes comenzaron a aparecer en su mente.
Fragmentos.
Destellos.
Oscuridad.
Sangre.
Sombras moviéndose por un corredor destruido.
Y Nick.
De pie.
Solo.
Cubierto de heridas.
Charlie inhaló bruscamente.
La visión desapareció.
—Lo vi...
Lucien se tensó.
—¿Qué viste?
Charlie levantó lentamente la mirada.
—A Nick.
El silencio llenó la cámara.
Logan maldijo por lo bajo.
—Eso no debería estar pasando tan rápido.
—¿Qué no debería estar pasando? —preguntó Charlie.
—El vínculo.
El dolor volvió.
Más fuerte.
Y esta vez vino acompañado por algo peor.
Miedo.
No el suyo.
El de Nick.
Charlie se quedó inmóvil.
Porque no creía posible sentir miedo en Nicholas Gray.
Y sin embargo...
ahí estaba.
Profundo.
Brutal.
Desesperado.
—Tiene miedo.
Evelyn dejó de sonreír.
Por completo.
—¿Qué?
Charlie se llevó una mano al pecho.
La sensación era cada vez más intensa.
—Está asustado.
Logan la observó como si acabara de decir algo imposible.
—Nick no...
Se detuvo.
Porque incluso él sabía que era mentira.
Todos tenían miedo de algo.
Incluso Nicholas Gray.
Entonces llegó otra imagen.
Más clara.
Más nítida.
Charlie vio a Nick arrodillado.
Respirando con dificultad.
Las sombras alrededor suyo parecían estar atacándolo.
Intentando consumirlo.
Y delante de él...
había una puerta.
Gigantesca.
Negra.
Antigua.
Con grietas brillando en rojo.
Charlie dejó escapar un jadeo.
—La puerta.
Lucien dio un paso adelante.
—¿La ves?
Ella asintió.
—Está abierta.
La expresión de Lucien cambió.
Y eso fue suficiente para asustar a todos.
Porque Lucien Vale nunca parecía sorprendido.
Jamás.
—Eso no es posible.
—La estoy viendo.
La cámara quedó en silencio.
Evelyn observaba a Charlie fijamente ahora.
Como si acabara de descubrir algo importante.
Algo peligroso.
—Interesante...
Charlie no escuchó.
Porque otra imagen apareció.
Y esta vez...
vio algo detrás de Nick.
Una figura.
Alta.
Oscura.
Demasiado grande para ser humana.
Una sombra con ojos rojos.
Observándolo.
Esperando.
Charlie sintió terror puro.
—Hay algo con él.
Logan palideció.
—¿Qué cosa?
—No lo sé.
La criatura levantó lentamente la cabeza.
Y pareció mirar directamente a Charlie.
A través de la visión.
A través de la distancia.
A través de todo.
Charlie gritó.
La imagen desapareció violentamente.
El dolor también.
Durante un segundo.
Solo un segundo.
Luego volvió.
Peor.
Mucho peor.
Y con él llegó una única sensación.
Una certeza.
Nick estaba perdiendo.
La sangre abandonó el rostro de Logan.
Porque aparentemente también lo había comprendido.
—No tenemos tiempo.
Lucien asintió.
—Entonces empezamos ahora.
Charlie levantó la vista.
—¿Empezamos qué?
Lucien señaló el círculo de piedra en el centro de la cámara.
Los símbolos plateados brillaban con intensidad creciente.
Como si estuvieran despertando.
Esperándola.
—El ritual para cerrar la puerta.
Charlie sintió el miedo subirle por la garganta.
—¿Y qué pasa si falla?
Silencio.
Nadie respondió.
Y eso fue suficiente.
Porque en Mondrich Hall...
los silencios siempre significaban lo peor.
Entonces, por encima de ellos, algo explotó.
El estruendo fue tan fuerte que toda la cámara tembló.
Una grieta atravesó una de las columnas negras.
Y desde ella comenzaron a salir susurros.
Miles.
Miles de voces.
La puerta ya no estaba esperando.
La puerta estaba entrando.