Lyra Black Vol.1

CAPITULO 12

La escena del crimen estaba envuelta en un silencio antinatural.

El detective Jefferson Gudson avanzó despacio, cuidando dónde pisaba. Las luces rojas y azules parpadeaban contra las paredes de un antiguo galpón industrial, pero no lograban suavizar lo que había dentro. Cuerpos destrozados. Sangre en cantidades imposibles. El olor metálico se pegaba a la garganta como una advertencia.

No era una pelea.

Era una masacre.

Gudson se detuvo frente a una pared del fondo. Allí, escrito con trazos irregulares y violentos, estaba el mensaje. No había duda de con qué había sido hecho.

LYRA BLACK VOY POR TI
ATT: REDMAN

Gudson sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No por la brutalidad —ya había visto demasiada— sino por el nombre. Lo reconocía demasiado bien.

—Maldita sea… —murmuró.

Pidió los informes de inmediato. Ninguna huella clara. Ningún testigo vivo. Solo un patrón: fuerza inhumana, violencia desmedida, y un mensaje dirigido a una sola persona.

Horas después, sentado en su oficina, Gudson tomó una decisión que no figuraría en ningún protocolo. Buscó el expediente de Lyra Black. Cerrado. Cumplido. Supuestamente enterrado.

—No esta vez —dijo para sí.

Reservó un vuelo esa misma noche.

San Diego lo esperaba, y con él, una mujer que apenas estaba aprendiendo a respirar en libertad. Gudson sabía una cosa con certeza: si Redman había escrito ese nombre con sangre, no se trataba de una amenaza vacía.

Iba a advertirla.

Porque alguien estaba cazando a Lyra Black.




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