Lyra Black Vol.1

CAPITULO 21

El alta médica llegó sin ceremonia. El detective Jefferson Gudson firmó los últimos papeles con la mano aún entumecida, el cuerpo marcado por moretones que tardarían semanas en desaparecer. El hospital quedó atrás mientras el aire de la tarde le golpeaba el rostro como un recordatorio: había sobrevivido, pero el peligro seguía ahí afuera.

Se sentó en su auto, respiró hondo y sacó el teléfono. En la pantalla apareció un contacto que no había usado en mucho tiempo.

William Clark.

Marcó.

—¿Gudson? —respondió la voz al otro lado, firme, alerta.

—No llamo para saludar —dijo el detective, sin rodeos—. Hay una nueva amenaza en San Diego. Un superhumano. Se hace llamar Redman.

Hubo un breve silencio.

—¿Qué tan grave? —preguntó William.

—Muy grave. Ya dejó muertos, me atacó a mí y está cazando a una chica llamada Lyra Black. No es un asesino común… es algo más.

William exhaló despacio.

—Entonces es mi tipo de problema.

—Sabía que dirías eso —respondió Gudson—. Solo quería que lo supieras antes de que sea demasiado tarde.

—Gracias por la advertencia —dijo William—. Me haré cargo.

La llamada terminó. Gudson apoyó la cabeza contra el asiento, mirando el cielo que empezaba a oscurecer. Había hecho su parte. Ahora el peso pasaba a otras manos.

A kilómetros de distancia, William Clark guardó el teléfono. Su expresión se endureció.

San Diego acababa de entrar en su radar.




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