Lyra Black Vol.2

CAPITULO 02

Steven Douglas llegó a su oficina como cada mañana, con el rostro impenetrable y el paso firme. El edificio del Protocolo Alfa permanecía oculto a plena vista, enterrado bajo capas de empresas fantasma y permisos falsos. Desde aquel lugar, Douglas había dirigido operaciones que jamás aparecerían en ningún informe oficial. Sin embargo, esa mañana había algo distinto: una sensación de vacío, de información incompleta.

Dos semanas.

Dos semanas sin noticias de Redman.

Steven dejó su abrigo sobre el respaldo de la silla y se acercó al ventanal. Observó la ciudad sin verla realmente. El silencio se rompió cuando la puerta se abrió con cautela.

—Señor Douglas —dijo una voz—. Tenemos información.

Steven giró lentamente. El espía avanzó unos pasos, tenso, consciente de que cada palabra podía costarle caro.

—Hable.

—Redman fue capturado por el FBI.

Steven frunció el ceño.

—Imposible. Nuestros sistemas no detectaron ninguna intervención.

—No hubo persecución —aclaró el espía—. Se entregó voluntariamente.

Durante unos segundos, el despacho quedó en silencio. Steven apretó los dientes. La idea de que uno de sus activos más poderosos hubiera caído sin resistencia era inaceptable.

—Entonces está fuera del juego —sentenció—. Necesitamos otro sujeto. De inmediato.

El espía no retrocedió. Al contrario, pareció relajarse apenas.
—Ya lo anticipamos, señor.

Hizo una seña hacia la puerta. Esta se abrió de nuevo y un hombre de baja estatura, cabello oscuro y mirada afilada ingresó al despacho. Llevaba una carpeta metálica bajo el brazo.

—Doctor Jan-ho —anunció el espía—. Neurocientífico principal del proyecto alterno.

Steven lo observó con desconfianza.

—Explíquese.

El doctor Jan-ho abrió la carpeta y proyectó un esquema holográfico sobre la mesa: un dispositivo circular, metálico, con múltiples microinyecciones internas.

—No necesitamos buscar un nuevo sujeto —dijo con voz serena—. Podemos controlar uno existente.

Steven entrecerró los ojos.

—¿A quién?

Jan-ho no dudó.

—A Bloodshoot.

El nombre quedó suspendido en el aire. Steven volvió a sentarse lentamente.

—Bloodshoot no es un soldado común —advirtió—. Tiene voluntad, recuerdos… vínculos emocionales.

—Precisamente por eso —respondió Jan-ho—. Hemos desarrollado un prototipo de collar de control mental. No elimina la conciencia, la somete. Anula decisiones, bloquea emociones específicas y responde a órdenes directas. Incluso el amor puede ser silenciado.

El espía intervino:

—No tendríamos que reclutar ni arriesgar otro sujeto. Usaríamos al arma más efectiva que existe… sin que él lo sepa.

Steven observó nuevamente el diseño. Pensó en el caos que Bloodshoot había causado, en su interferencia constante, en cómo había arruinado planes enteros.

Finalmente, una sonrisa fría se dibujó en su rostro.

—Adelante —dijo—. Continúen con el collar

Se recostó en la silla, cruzando las manos.

—Si no podemos destruir a Bloodshoot… lo usaremos.

Y en algún lugar del mundo, sin saberlo aún, el arma más peligrosa estaba a punto de ser encadenada.




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