Madame Agathe

La perfección que no soy

Dicen que soy luz,

que soy inteligencia pulida,

rostro bonito,

promesa brillante.

Dicen que me aman.

Pero aman el reflejo,

la versión quieta,

la que sonríe sin temblar,

la que sostiene a todos

mientras nadie sostiene sus manos.

Me miran como si fuera completa,

como si no me doblara el miedo,

como si el futuro no me apretara el pecho

hasta dejarme sin aire.

Soy “perfecta” para ellos.

Pero yo me siento grieta.

Me hablan de mi belleza

mientras yo me miro

y solo encuentro dudas.

Me llaman inteligente

y yo repaso mis errores

como si fueran pruebas

de que en realidad no soy suficiente.

Todos esperan que esté.

Que escuche.

Que entienda.

Que abrace.

Pero cuando intento decir

que estoy cansada,

que algo dentro de mí se rompe,

que la tristeza me hunde como agua fría—

soy exageración,

soy molestia,

soy drama.

Quiero llorar

y no puedo.

La tristeza es una piedra

atorada en el pecho.

No cae,

no sale,

no se disuelve.

A veces quiero huir.

Borrar mi nombre.

Dormir largo,

tan largo

que el ruido del mundo

no me alcance.

No quiero desaparecer.

Quiero descansar.

Quiero que alguien vea

lo que hay detrás del “todo está bien”.

No soy perfección.

Soy una mujer cansada

de sostener el mundo

con manos que también necesitan ser sostenidas.

Y aunque hoy me sienta rota,

aunque me sienta sola en medio de todos,

aún respiro.

Y en ese hilo pequeño de aire

hay algo que todavía vive.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.