Madame Agathe

Lo que no ven

Dicen que soy luz,

que soy brillante,

que soy hermosa.

Pero nadie pregunta

cómo arde la luz

cuando se queda encendida para todos

y nadie la cubre del viento.

Me llaman fuerte,

me llaman perfecta,

me llaman inteligente.

Y yo me pregunto en silencio

si la perfección también tiembla

cuando apaga el espejo

y la habitación se queda sin aplausos.

Me miran,

pero no me escuchan.

Aman la idea que construyeron de mí,

esa que sonríe,

esa que resuelve,

esa que siempre puede.

Pero no aman

a la que se rompe en silencio,

a la que siente el pecho apretado

como si respirara dentro de un cuarto sin ventanas.

Estoy cansada

de ser refugio

cuando yo también necesito techo.

Cansada

de ser la respuesta

cuando nadie pregunta

cómo estoy.

A veces quiero huir,

cambiar de nombre,

de ciudad,

de piel.

O dormir

tan profundo

que el peso del futuro

no me encuentre.

Quiero llorar,

pero las lágrimas

se quedaron atrapadas

en algún lugar entre el orgullo y el miedo.

No soy perfecta.

No soy invencible.

Soy una mujer

con miedo,

con dudas,

con ganas inmensas

de que alguien la vea

sin expectativas,

sin etiquetas,

sin exigencias.

Que la vea

y se quede.




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