Bienvenidos a mi comunidad, al sitio donde la mentira no tiene lugar, únicamente decimos la verdad y donde solo el amor y las buenas energías son aceptadas. Sean todos bienvenidos a La comunidad del Amor. Para que conozcan un poco más, somos un grupo de personas que viven centrando su vida en el amor interno y externo, damos y recibimos amor, no aceptamos odio ni nada que perturbe ese estado de bienestar y armonía, es por eso que no nos mezclamos con los demás de la sociedad, vivimos alejados en nuestro propio lugar y con nuestras propias reglas. El único contacto que tenemos con los demás es en el instituto, aunque se nos imponen muchas reglas obligatorias para no poner en peligro el bienestar de la comunidad, las reglas más rígidas son: está prohibido hablar de la comunidad con personas que no sean parte de ella, no podemos ingresar a otras personas y no podemos establecer vínculos de amistad o de amor con alguien ajeno. Tenemos un libro sagrado que es donde están escritas todas las reglas y leyes obligatorias que rigen este lugar. Todos tenemos una copia y desde niños asistimos a 10 clases semanales de dos horas donde se repasan una por una las reglas y cuando se termina el libro volvemos a comenzar una y otra y otra y otra y otra vez.
El libro, entre otras cosas, dice que cuando nos cruzamos con algún superior, para mostrar respeto a otros o para desear el bien debemos decir “que el amor te haga libre”, porque solo el amor podrá hacernos libres y felices. Además, es un modo de mostrar respeto a nuestras creencias y de recordar las reglas. Incluso este lema es el que está al inicio del predio y el que estamos obligados a tatuarnos cuando cumplimos 15 años cerca de la clavícula izquierda. No es opcional y ningún otro tatuaje está permitido. A veces me intriga la cantidad de tatuajes que tienen los del exterior, no sé si son normas de su comunidad o si lo hacen por deseo propio. Hay personas que tienen muchos sin coherencia entre sí, como Luca mi compañero de clase, del cual les hablaré más adelante.
Obviamente en la comunidad hay rangos, hay personas que están tan “elevadas y puras” que se encargan del manejo de todo. Los rangos son 4: La Suprema que es la líder y creadora de todo esto, se encarga de crear las leyes y de ser jueza ante aquellos que no las cumplan. Los Elevados que son las personas de confianza, encargados de hacer llegar a la población los mensajes de la Suprema -porque ella mantiene muy poco vínculo con la población, solo en ocasiones especiales o cuando es muy necesario.- Los fomentadores o guardias que se encargan de la seguridad y orden del lugar, de ver que se cumplan las reglas y aplicar los castigos necesarios. Y, por último, la población que somos todos aquellos que vivimos acá.
En este lugar tenemos todo: personas para hacer amistades, para establecer relaciones amorosas, también comida, vivienda, lugares de recreación, descanso y diversión gratis. Para asegurarse que no se de una contaminación interna ni que se desestabilice el lugar está prohibido poseer aparatos tecnológicos propios, hay una sala vigilada las 24 hs que tiene computadoras y conectividad, podemos acceder a ella solo para hacer tareas del instituto. Cualquier otro uso está penado por el libro sagrado.
Vivimos en un predio muy grande, rodeados de naturaleza. Hay diferentes sectores, está el sector de las viviendas que está ubicada en el ala derecha del predio donde están todas las casas de la población, una al lado de la otra, son casas simples de color blanco que varían su tamaño según la cantidad de miembros que viven alló. Un poco más alejada está la casa de los rangos altos, en el ala media del predio, formando un círculo con la casa de la Suprema en el centro. Y en el ala izquierda, están las viviendas de los fomentadores. Quedando las casas de los cargos importantes y la suprema entre el ala izquierda y derecha. Un poco más alejado de donde vivimos está el centro de la ciudad, llamado sector de ocio, hay tiendas de ropa, comida, accesorios, salas de juegos, cafés, restaurantes, bailes y bibliotecas. Todo muy sencillo, nada del otro mundo.
Si bien no tenemos una vestimenta única ni igual para todos, las tiendas solo venden pantalones Oxford u holgados y blusas sueltas, nada al cuerpo o muy llamativo. He escuchado que los de afuera nos llaman la comunidad Oxford, entre otras cosas más denigrantes. Supongo que es porque a ellos no les imponen qué tipo de ropa usar, los he visto tienen todo tipo de vestimenta muy variada y colorida, nada de lo aceptado por mi comunidad claramente.
Mi lugar favorito es el sector de animales, tenemos todo tipo de mascotas: perros, gatos, conejos, etc pero todos son de todos. Podemos ir a ese sector en cualquier momento del día y pasar todo el tiempo que quieramos con las mascotas de la comunidad, podemos alimentarlas, jugar o ir al sector donde duermen. Están muy bien cuidadas y son un símbolo del lugar, porque el libro sagrado dice que no hay nada más puro que el amor de una mascota y que los humanos deberíamos aprender de ellos. También marca una pena fatal para quienes le hagan daño.
Más alejado, a unos cuantos kilómetros está la granja y el lugar de cultivo, para reducir los gastos -ya que en la comunidad todo es gratis- tenemos nuestra propia cosecha de alimentos y ganado. No manejamos lo que afuera llaman dinero, si salimos al mundo exterior nos llevamos todo lo que necesitemos en el día, no consumimos nada de afuera ni entramos nada del exterior. Es una regla inquebrantable. El año pasado un ciudadano encontró dinero en el exterior y compró cosas para comer, cuando llegó lo estaban esperando los fomentadores, nunca más lo vi, nunca más supimos de él y se le prohibió a todo el mundo preguntar. Lo único que nos dijeron fue que estaba contaminado y que había violado las reglas. Más tarde se supo que alguien de acá lo había visto y dio aviso inmediatamente, porque claro las consecuencias o castigos no son solo para los que rompen reglas sino también para los que ven que se han incumplido y no dan aviso. Incluso para éstos últimos el castigo es más duro, el año pasado Alf, un vecino muy simpático y amable, se enteró por confesión de su propia hija que ella había aceptado comida de compañeros de clase, no dijo nada y la obligó a no decir ni una sola palabra a nadie. Resultó que su hija no aguantó y lo confesó en medio de una clase de lectura del libro sagrado, ella ahora forma parte de los excluidos y su padre desapareció de un día para el otro.