Magia Eterna

Capítulo 1. Sucesos sobrenaturales.

–Vamos, Kiara, tú puedes hacerlo –dice Caleb con calma, a lo que gruñí con desprecio. 

–Sí, claro, ¿por qué no vienes y lo haces tú?

–No llores, completa el ejercicio, tienes que darle toda tu concentración.

Mordí mi labio, evitando decirle miles de groserías que pasaban por mi mente. Respiré hondo, llevando toda mi atención a la inmensa ola frente a mí que estaba deteniendo con mis poderes. El sudor estaba escurriendo por mi frente, mi mente se sentía demasiado cansada y mi cuerpo dolía por la tensión. No tenía plena conciencia de cuánto tiempo llevaba aquí, pero si el suficiente para que me sintiera al límite. De pronto, una sensación de cosquilleo en mi columna llamó mi atención. Una sensación de querer desbordar mis poderes se hizo presente, algo que sucede justo cuando estoy al límite.

Temblé ligeramente, asustada de lo que podría suceder si dejaba que eso pasará, porque podría ocasionar un gran desastre. No pude contenerlo más, bajé los brazos y dejé que el agua siguiera su curso, transportándome al lado de Caleb, quien veía como el agua seguía el cauce hacia el océano, suspirando resignado.

–Otra vez te rendiste en el momento justo.

–No lo hice –me quejé, golpeando levemente su brazo –, pero ya estaba demasiado cansada, pude haberme ahogado en un momento de debilidad.

–No iba a suceder eso, pero debes trabajar más en fortalecer tu mente, de lo contrario, no podrás continuar con el legado de tus antepasados.

Ignoré sus palabras, porque no me interesaba discutir ese tema con él. No soy ignorante del destino que tengo desde que nací, la manera en la que me han educado y como debo estar a la altura de mis antepasados, es algo que me dicen de manera constante.

–Haré mi mejor esfuerzo –contesté en un suspiro.

–Está bien –asiente Caleb –. La clase ha terminado, ya puedes irte.

No lo pensé dos veces y me transporté a la comodidad de mi casa. Al verme rodeada de la comodidad de mi hogar, solté un respiro hondo, yendo hacia la cama para dejarme caer y sentir mis músculos relajarse. Vivo en un mundo oculto donde la magia aún existe, es nuestra cotidianidad, donde cada uno de sus habitantes se diferencia por sus habilidades y dones que fueron manifestando a lo largo de su vida.

Existen los Videntes, los Guerreros, Hechiceros, Espiritistas y Seres Mitológicos, escondidos entre los seres comunes y corrientes, pero en el Imperio de Harlow, todos se muestran sin restricciones. La única manera en la que pueden saber quiénes somos, es por medio de un tatuaje, lo cual pasa desapercibido debido a las nuevas modas de hoy en día.

El de mi clan, los Hechiceros, es un atrapa sueños, porque es nuestro deber dejar que lo bueno fluya y atrapar en nuestras redes lo malo para destruirlo. Hay muchas variantes de tatuajes, dependiendo del elemento que predomine en el alma de la persona, y el mío tiene un Fénix, quien es un guía para la realeza.

Mi destino es convertirme en la Emperatriz del Imperio de Harlow, porque fui yo quien heredó los poderes y capacidades del Emperador anterior. Cuando él murió, yo nací de sus cenizas, puede verse como un tema de reencarnación, pero lo único que podemos compartir es el cuerpo, no el alma. Cada Emperador y Emperatriz se ha diferenciado por sus personalidades, capacidades, talentos y lo que han hecho por ambos mundos, por lo que puede decirse, que la presión que tengo encima de mí, es demasiada, pero puedo lidiar con eso.

Afortunadamente, sólo pocas personas son las que conocen mi identidad, por lo que mantengo ese Fénix oculto con magia, dedicándome a entrenar y estudiar para asumir mis roles cuando cumpla 18 años, la edad suficiente para tomar el cargo. Con esos pensamientos cerré los ojos, escuchando el bullicio de Londres nocturno, arrullándome y descansando, ignorante de los acontecimientos que cambiarían muchas cosas.

******

Lunes por la mañana, un café en la mano y con la música inundando mis oídos por medio de los audífonos, caminó hacia la escuela. Pase desapercibido por los transeúntes, disfrutando de mi soledad. Me detuve en el cruce, esperando que el semáforo cambié de color, tarareando la canción, cuando mi instinto se activó, alertándome de mi alrededor. Me concentré en mi entorno, buscando de donde venía la señal.

Mi mano se movió rápidamente hacia el lado izquierdo, deteniendo a un niño que venía corriendo, evitando que un coche que venía muy rápido lo atropellara. Voltee a verlo, encontrando a un chico de 13 años, mirando todo sorprendido y asustado, dándose cuenta del peligro en el que estuvo expuesto.

–¿Cómo hiciste eso? –preguntó sin dejar de mirar el auto que se alejaba con rapidez.

–Es un talento, pero debes tener más cuidado al correr así, podrías hacerte daño –respondí, soltando su brazo.

–Muchas gracias.

–No fue nada –contesté, acomodando la correa de mi mochila, sonriendo cuando escuché su murmullo diciendo lo linda que era.

Lo mire, observando sus mejillas sonrojarse, pues se había dado cuenta que lo dijo en voz alta. Palmeé ligeramente su mejilla, más como una caricia que como un golpe.

»Eso fue muy lindo, muchas gracias. Sigue tu camino con cuidado, disfruta de tus pasos.

Asintió a mis palabras, murmurando un “hasta luego”, por lo que retome mi camino, tranquila de que ahora estaba a salvo. Era un chico un poco imprudente y distraído, pero con un alma muy pura y limpia, la clase de humanos que me agrada. Rápidamente llegué a la escuela, mi lugar menos favorito, pero necesario para ir relacionándome con otros e ir generando mis propias opiniones de los humanos. Abunda la buena gente, pero también la que quiere incrementar su autoestima humillando a otros.



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En el texto hay: traiciones, magia

Editado: 22.05.2026

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