Han pasado cerca de dos semanas desde que vi a esa sombra en la escuela, y por el momento, todo ha estado tranquilo, pero eso no me hace sentir segura, tengo un extraño y pesado presentimiento que me mantiene alerta, como un aviso contante de que algo malo ocurrirá pronto. Por lo pronto, he continuado con mis clases, absorbiendo todo el conocimiento posible para organizar mi coronación. Hay un reloj en mi cabeza que está molestándome, quiero que desaparezca y me deje tranquila.
En cuanto a los hermanos, cuidarlos no ha sido difícil ni un trabajo muy pesado, mucho menos desde que Kemal me ayuda, o más bien, que se la pasa todo el tiempo jugando con Luka, es como ver a dos niños pequeños pasar el rato, es divertido de ver. Tal vez lo único pesado es las interminables horas de estudio que me obligue a tomar, algo que nos hace pasar mucho tiempo en el Imperio, porque de ningún modo los dejaría en el mundo humano, y eso ha hecho que conozcan a otro Viento, Xenon.
Xenon es el Vidente más poderoso del Imperio, sus visiones son de las más acertadas, su comunicación con el mundo espiritual una de las más estables y su interpretación de los sueños de las más exactas. Él eligió una vida pacifica, por eso nunca se involucra en los asuntos de la realeza, a menos que sea muy necesario o para dar un mensaje, pero siempre que me ve, parece saber exactamente cuál será mi destino.
Lo confieso, varias veces me han dado ganas de ir y preguntarle lo que ha visto, pero contrario a todo pronóstico, le pido que me enseñe a como tener una conexión espiritual más estable, sólo por si acaso es necesario. Nadie le pidió que acogiera a los hermanos, él llegó uno de tantos días y comenzó a enseñarles, lo que ha hecho que se sientan más seguros y cómodos con sus habilidades.
Desconozco si eso va a influir en su decisión sobre irse o quedarse en el Imperio, pero eso es algo que ya no me corresponde, lo único de lo que soy responsable es de su seguridad, al menos, hasta terminar con todo el asunto de los ataques y esa sombra extraña.
–¿Qué pensamientos rondan en esa cabecita tuya? –escuchó la voz suave de Xenon, sentándose a mi lado en el jardín, llamando mi atención.
Independientemente de lo habilidoso que es, hay que admitir que es hermoso, muy hermoso. Tiene una belleza etérea, un aura angelical que te hace querer hacer un altar y no dejarlo de admirar en todo el día y la noche. Su cabello blanco, lacio y largo que parece flotar, sus ojos rasgados bordeados de unas pestañas del mismo color de su cabello que casi oculta sus bonitos ojos violetas combinan a la perfección con su nariz larga y delgada, pómulos bien definidos y labios delgados y rosados.
Además de un bello rostro, es alto, delgado y con una piel blanca que parece porcelana, desconozco si es musculoso, porque usa una tenía blanca con detalles dorados bastante holgada que le da ese toque mitológico, hasta podría hacerse pasar por una deidad en el mundo humano, estoy segura que tendría un sequito enorme que lo haría todo por él. Estoy tentada a nada más obsérvalo, es hermoso y lo sabe, pero no le interesa causar esas reacciones, sé que le cansa, pero no es algo que pueda cambiar.
–Pienso en lo brutalmente hermoso que eres, en lo talentoso que has demostrado ser y tu personalidad tan pacífica y dulce. Si escribiera novelas, serias ese personaje mitológico al que le dedicarían toda clase de pinturas y poemas con tal de obtener su favor –fue mi respuesta, haciéndolo reír.
–Y tu sin duda, serias la protagonista de ese libro, a la que admirarían y le agradecerían por todo lo que ha hecho por traer paz a su pueblo.
–¿Por mi hermoso físico o por ser de la realeza? –bromeé, sacudiendo mi cabello de manera juguetona.
–Eso es una pequeña parte, eres mucho más que eso.
–¿Y me darás un spoiler? –Xenon me mira, sonriendo levemente.
–¿De verdad lo quieres?
–Sólo si lo crees necesario.
–Tus elecciones serán juzgadas por todos, pero nunca serán guiadas por la codicia o la avaricia, confía más en tu intuición y tus capacidades, ellas nunca te van a defraudar. Lo único que puedo decirte con seguridad, es que cuides mucho de Luka.
–Ya lo estoy haciendo.
–No lo digo por lo de ahora –sacude la cabeza –, su poder es demasiado grande, y si no se entrena bien, podría volverlo loco y ocasionar una crisis. Hasta ahora, lo ha manejado bien, pero debemos implementar bases sólidas para que en el futuro no existan problemas.
–¿Insinúas que será más poderoso que tú?
–Eso no lo sé, es algo que no ha quedado del todo claro.
–¿Lo has visto como Sucesor del Templo? –pregunté interesada, ya que Xenon es el actual cuidador del Templo en el Imperio.
No le rezamos a un Dios, son más cómo oraciones al Universo, a La Creación, manifestaciones, peticiones y demás. Xenon se encara de guiar esa fe de la manera más imparcial posible. Sin segundas intenciones ni malos deseos, con un genuino deseo de ayudar, y ha hecho un trabajo excelente con el pasar de los siglos.
–Es el mejor candidato, pero es una elección que tomará cuando se sienta listo.
–¿Se lo vas a decir?
–Cuando sea el momento adecuado.
–Y por supuesto, ya sabes cuándo será eso –suspiré, soltando una pequeña risita.
–Existe el orden natural de las cosas, Kiara, un orden que debe respetarse sin importar nada mas –mira al cielo –. A pesar de ser alguien que sabe exactamente lo que pasara al momento siguiente, hay momentos inesperados que le dan color y sentido a la existencia, muchas veces, ni siquiera doy por sentado varias de ellas, me gusta experimentar la sensación de sorpresa que trae cada una de ellas.
–¿Alguna vez tuviste miedo de ese inmenso poder? –pregunté en voz baja.
–Lo tuve, y aun hoy lo tengo. El miedo no desaparece, Kiara, le di un nuevo significado.
–¿Cuál?
–Ayudar a otros, de que este poder tiene un sentido, un significado, una misión. Aprendo de mis errores, celebro los logros, continúo adquiriendo conocimiento que nos ayude. Hago todo lo posible por seguir mis creencias y aprender de los demás. ¿Qué es lo que te da más miedo de tu poder? –pregunta con voz calmada.