Magia Eterna

Capítulo 6. Recomenzando.

¡Kiara! ¡No te rindas! ¡Vuelve con nosotros! ¡Kiara! –suplicaban en ecos, sin saber exactamente de dónde venían, un eco que fue alejándose conforme abría los ojos.

Estaba aturdida, adolorida y confundida, no sabía dónde estaba y que estaba pasando. Comienzo a toser, al mismo tiempo que me quejaba por el esfuerzo, mi cuerpo se sentía demasiado débil. Observó despacio el lugar donde me encontraba, el interior de una cueva siendo iluminado por una fogata no muy lejos de mí, y cerca de ella, una silueta que apenas podía notar con mi visión borrosa. Intentó levantarme de esa cama improvisada de ramas, pero mi cuerpo cedió por el cansancio, cayendo de nuevo mientras la silueta giraba a verme.

–Veo que has despertado –murmura una voz femenina que no reconocí de nada.

–¿Quién eres? –preguntó con voz rasposa y ronca.

–Soy quien cura es heridas y se asegura que no mueras.

–¿Por qué?

–Te necesitan vía, Kiara BlackWood –me da un ligero vistazo, logrando ver cabello rojizo saliendo de su capucha –, necesitan que vivas para que salves al mundo de la oscuridad con la que Sandor planea dominar al mundo.

–No puedo hacerlo –susurró con voz rota, sintiendo el ardor en mis ojos por las lágrimas contenidas.

–Por ahora descansa, tu amigo no tarda en regresar.

–¿Amigo? –preguntó confundida, ¿a qué amigo estaba refiriéndose?

–¡Kiara! ¡Estas despierta! –escuchó gritar la voz de Lance, acercándose a grandes pasos donde me encontraba.

–Lance, sigues vivo –suelto un suspiro de alivio, tomando la mano que acercaba, apretándola con fuerza, cuando me ayudó a sentarme –. ¿Dónde están Luka y Kemal? ¿Están bien?

–Luka... él fue llevado por Welton –murmura triste y abatido, bajando la mirada –. Luego de que él te lanzó por ese portal, tomó a Luka y se fue, no pudimos hacer nada para evitarlo.

–No... no es posible –tembló mi labio, mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas –. Lo siento, Lance, perdóname, fallé en proteger a Luka, a ti, a todos. No tuve la fuerza necesaria. Welton tenía razón, soy una inútil, una decepción para mis antepasados.

–No, Kiara, no digas eso –seca mis lágrimas gentilmente –. No sabías que él era el traidor, ni siquiera nosotros pudimos intuirlo, era muy bueno cubriendo sus huellas.

–Pero debí haberlo sabido, deje que la frustración y soberbia me ganaran e ignoré mi instinto –gruñí con una gran carga de decepción en mi voz –. ¿Cómo puedo liderar el Imperio si ni siquiera puede protegerlos?

–Kiara...

–Soy una deshonra, Lance, una vergüenza para mi mundo. ¿Dónde se ha visto a un Heredero fracasar de tal modo? –preguntó desesperada. Tarde me di cuenta de mis palabras, pero él no se veía ni un poco sorprendido. Inmediatamente me di cuenta, soltando una risa seca en el proceso. Me han engañado otra vez –. Lo sabías, sabías quién era desde el principio, ¿verdad?

–No fue así. Al principio no sabíamos quién eras, sólo que tú podías ayudarnos, nos sorprendió la autoridad que poseías a pesar de ser una Hechicera normal; conforme fuimos perfeccionando nuestras habilidades, todo se hizo más claro –explicó, bajando la mirada con vergüenza –. Por esa certeza, fui capaz de no ir detrás de mi hermano e ir detrás de ti, porque es la única persona con el poder de rescatar a mi hermano. No creo que seas un fracaso, creo que eres más que eso.

–No es verdad, no soy nada –cerré los ojos, negada a saber más, queriendo desaparecer, olvidarlo todo y dejar ese legado a alguien más calificado.

–Kiara, debes escucharme.

–Basta –susurró agotada.

–¡Luka confiaba en ti! –grita alterado, sacudiéndome con fuerza por los hombros, estremeciéndome ante el dolor –Te dije que, si esa responsabilidad estaba en tus manos, era porque tienes las capacidades y habilidades para hacerlo, incluso ahora sigo creyendo en eso.

–Deberías escuchar a Lance, él sabe lo que dice –escuchó una voz que detiene momentáneamente mi corazón, abriendo mis ojos para buscar el origen, hasta que lo encontré.

No había palabras, me quedé en blanco al ver a Xenon, mi querido Xenon con moretones en su rostro y su túnica rasgada de varios lados, sonriendo dulcemente al verme. Junto a él se encontraba Ates, más golpeado que Xenon, pero sonriendo y asintiendo a mi dirección. Vivos, estaban vivos, aún están aquí, frente a mí. Las lágrimas empapan mis mejillas, sigo sin decir nada, con este molesto nudo en la garganta oprimiéndome, sólo los miro, deseando que no sea una ilusión que rompa mi corazón en mil pedazos.

Mi mano va directo a mi pecho, donde mi corazón late rápidamente, de manera salvaje, porque la emoción y sorpresa es tanta, que temo que me desmaye por la impresión.

–¿C-cómo? –alcanzo a decir en voz muy, muy baja.

–Sabía que Welton iba a traicionarnos –explica Xenon, sentándose junto a Lance –, Luka también lo vio, así que hicimos un plan para hacerle creer que nos había eliminado y salvarte de ser necesario.

–¿Cómo? Él está corrompido por el Scelestus, ninguno de ustedes puede contra eso.

–Tenia algunos trucos que podía usar –menciona Ates con una sonrisa orgullosa –, las ilusiones son muy efectivas si las haces bien.

–¿Y por qué no me dijeron nada?

–Aún no controlas bien tus emociones, puedes ser impulsiva en momentos críticos, pudiste hacer una locura mucho mayor de la que casi sucede –señala Xenon, recordándome el momento de descontrol y del cual Luka me sacó por segundos.

–Igual no funcionó de nada, fallé en proteger a todos...

–Mi pequeño Fenice –murmura Xenon con dulzura, tomando mi rostro con ambas manos –, tan joven has adquirido una responsabilidad que muchos pudieron ignorar, pero tú no te rendiste, te has preparado como nadie, has superado casi todos tus límites, y, aun así, crees que no ha sido suficiente. El Universo no se equivocó al elegirte, y si, aun cometerás errores, pero el cómo lo resuelvas marcara que tipo de gobernante vas a ser.



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En el texto hay: traiciones, magia

Editado: 12.08.2026

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