Maison d´ May

Capítulo 22. Parte 2.

Las chicas se despidieron de los varones,entre bromas acordaron, por sugerencia de Nina y Bayani que esa misma noche sería de baile. Eissen había sido persuasivo con Nina, mensajeando en privado durante la mañana sabiendo que, si se le metía en la cabeza que quería bailar, entonces convencería a los demás para hacerse esa misma noche,  así ni Deva ni May tendrían tiempo negarse. Con una llamada, Eissen, quien conocía a su madre, obtuvo el permiso para Devi con la única condición de que cuidara de ella y las visitara regresando a la escuela. May tuvo que admitir que era una maravillosa jugada, apelando a su madre y usándola para llevarla, podía adivinar, si conocía lo suficiente de Devi,  que no accedía a verlo o hablarle tan libremente como quisiera si ella no estaba de por medio.

 Teniendo en claro que a su madre la vez anterior no causaron buena impresión y, en vista de que tener chicos en casa podría empeorar el asunto, resolvieron componer las cosas que Sara y Devi habían estropeado, esta vez con el permiso y a ayuda de los abuelos, quienes estaban complacidos de al fin conocer a los amigos de su adorada nieta. Con cepillos y maquillaje en mano corrieron hasta la habitación de Mayrin para dar una buena impresión. Cuando la primera de las brochas asomó por el bolso de Nina entendió por qué Devi y Sara estaban fuera de su estilo de confort. Al final eran irreconocibles, como chicas comunes y corrientes.

Las cuatro chicas fueron unos ángeles con sus abuelos, los escuchaban y reían. El punto fuerte del grupo era Nina, los mayores la adoraban, fue quien se hizo cargo de hablar bien de los chicos con su padre al llegar a casa y la que consiguió el permiso para May. Era como magia, su padre normalmente era cerrado y a las visitas solía intimidarlas con su tono de voz y sus miradas amenazantes, pero Nina supo perfecto como manejar la situación, dejando de lado su papel de chiquilla para pasar a ser la adulta responsable del grupo y ya que en todos esos años que Kim-Hye tenía de conocerla había aprendido mucho sobre fingir ser adulta, lo que termino por ser un bonus extra al momento de expresarle la petición.

Como siempre, su madre y su hermana llegaron para la cena, a tiempo para ver cincho chicas atendiendo a los abuelos y al padre de la familia que después de mucho tiempo había llegado temprano a casa. Nina y Hye servían la cena para los abuelos en el comedor, las chicas todavía no habían decidido si cenarían en la cocina o en la habitación. Dina las miró de arriba a abajo con cierto desdeño antes de sentarse en su lado de la mesa como siempre, su madre en cambio le pidió a Hye una mimosa cómo si se tratase de una criada. Hye dudó antes de obedecer y entrar a la cocina preguntando como era una mimosa rosada.

-Buenas noches señora -saludó Nina- Llegan a tiempo para la cena.

-Que bien -respondió Dina dulcemente- espero que la cena sepa bien nani.

-Mi nombre es Nina –sonrió con fingida gracia- soy amiga de May, no la nueva criada.

-Dina, discúlpate ahora mismo -demandó la abuela ofendida.

-Perdón -dijo- solo pensé que por fin volvíamos a tener criados.

-No puedes culparla cuando parece -susurró entre dientes su madre

Nina miró hacia la cocina donde May cubría su cara avergonzada. Las chicas se vieron entre sí en silencio antes de reír por lo bajo y seguir sirviendo.

-Es suficiente las dos. -demandó el padre- Nina, lamento su comportamiento, han sido bastante malcriadas últimamente.

-No se preocupe, señor König.

-¿En qué trabajas niña? -preguntó Ilda sin ningún tacto- Una chica como tú debe trabajar de algo.

-De hecho soy profesora. Este es será mi segundo año ejerciendo como educadora en la preparatoria, así que quizás le dé clases a alguna de sus hijas. También estoy en una banda que toca por las noches para poder ganar un poco de dinero extra. Así conocí a su hija.

 Dina casi se ahogó con su bebida al escucharla, desde la cocina las chicas miraban a hurtadillas las reacciones de su familia; Nina le había dicho a Hye que tomaría grupos de primer año, así que era un toque karmático para Dina.

-Que impresionante -dijo Ritter- Una chica tan joven educando a chicos de tan terrible edad.

-Debes ser muy talentosa para tener carrera tan joven y darte espacio para la música.

-Creo tengo suerte; me ha ido bien con mis alumnos, han obtenido buenos resultados y he sido evaluada con excelencia. Y la banda es popular en las cuatro ciudades.

-Supongo que estarás de vacaciones entonces -volvió a hablar Ilda sin cambiar su manera

-De hecho estuve dando cursos de matemáticas para quienes se retrasaron. Y pronto será la semana de inducción para los chicos de nuevo ingreso, supongo que veré a su niña allí.

-¿Para qué alguien necesitaría algo así? -Preguntó Dina

-Para que te familiarices con la escuela.

-Puedo hacerlo cuando entre.

-Basta Dinora –la calló el padre- Discúlpela, de nuevo.

-Todos creen eso. Además cuenta como créditos extra, los necesitará para aprobar el año. Así que espero verla el 18.

Nina se retiró a la cocina con cara de incredulidad mientras el resto se escondía de la vista de la madre. May movió sus labios para disculparse, a lo que Nina respondió con un gesto divertido.

-Lo siento -dijo May

-Son tu hermana y tu madre. Yo lo siento por ti.

Todas dejaron salir carcajadas sonoras. Poco les importó lo grosera que fue su madre; salieron de la cocina con los platos de comida, la abuela les sugirió comer en la sala con una película, a lo que Nina aprovechó para invitar a May a salir a bailar. Como adulta responsable de las niñas y bajo la posibilidad de ser la futura maestra de sus hijas, Adler no pudo negarse a Nina, además, eso calmaría la preocupación de su madre y su esposa por May. 

-Intenten no volver demasiado tarde -dijo su padre- e invita a Dina.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.