Nunca imaginé que sobrevivir implicaría mentir manipular... y mirar a la persona equivocada de la forma correcta.
—Noa ¿no te cansas de estar encerrada?, que tal si nos tomamos un respiro.
No sonaba tan mal, después de todo me hacía falta salir y que mejor que ir con Emma, una de mis mejores amigas; no estaba pasando por un buen momento emocional así que supuse que me distraería un momento. -Es una buena idea. Respondí mientras conectaba mi movil al cargador. Me emocionaba saber a que lugar iríamos, despues de todo a mi me gustaba mucho la naturaleza, sobre todo sentia una enorme paz y calma al estar frente a ella. -¿Que te parece si maña vienes a mi casa y planeamos un viaje?. Dije con una sonrisa en la cara. Me pareció escuchar un ruido que provenía de la ventana de mi habitación, pero no le tomé importancia. -Entoces estaré ahí mañana, Noa tengo que colgar porque Mikaela está llorando, te veo maña, chao. Contestó mientras se escuchaban llantos de fondo. -Chao. Respondí y colgué.
Se sintió un enorme vacío.
Solo estaba yo.
Solo me escuchaba a mi.
Recordé el ruido que había escuchado hace un momento, miré a la dirección de la ventana, me levanté de mi cama y me dirigí hacia ella, asomé la cabeza, no había nada solo el jardín y el cielo nublado, tapando la mitad de la luna.
Cerré la ventana y la puerta de mi habitación, apagué las luces y me fui a dormir. No se escuchaba nada y eso me generaba una gran inquietud en ciertos aspectos.
Al día siguiente me desperté al escuchar el timbre, el sol estaba resplandeciente y su luz entraba por mi ventana, reflejándose una línea sobre mi cama, recordé que hoy vendria Emma, cogí mi móvil de mi mesita de noche y me fijé en la hora, me había quedado dormida, salí de mi cuarto -!ya voy Emma¡. Grité para que pudiera oírme, me volví a mi cuarto y me apresuré a cambiarme, me puse unos jeans flojos y una playera rosa pastel, bajé corriendo las escaleras mientras se escuchaba el sonido de la madera crujir, abrí la puerta y el sol me encandiló, vi la sonrisa de Emma -Hola Noa. me saludó alegre. -Hola Emma, pasa. Le sonreí y me aparté hacia un lado para que pudiera pasar, cerré la puerta y nos dirigimos a la sala de estar.
-Traje café del que te gusta. Estiró su brazo con un vaso de café humeante. -Muchas gracias Emma. Respondí y la invité a sentarse en el sofá. -Noa descubrí un lugar que me gustó bastante y creo también te puede gustar a ti, es una playa con agua super clarita, y no solo eso si no que por las noches hay un fenómeno llamado bioluminiscencia, el cual hace que la orilla del mar brille de un tono azul muy bonito por las noches.
Mientras Emma describía la playa me mostraba imagénes de su móvil, se veía realmente fascinante, entre esas fotos de pronto deslizó el dedo sobre la pantalla y apareció la ubicación de la playa, me aterré al ver el lugar por el que se encontraba; pero Emma no sabia que para llegar teniamos que pasar por el mismo lugar de aquella vez...
-Es verdaderamente hermosa. Respondí, Emma se veía tan ilusionada que no quise arruinar nada, pero de tan solo recordarlo se me puso la piel chinita.
-Entonces vamos ahí Noa, ¿no hay problema en que lleve a Mikaela verdad?. Preguntó intrigada. Mikaela me caía super bien, después de todo era la hija de
Mikaela me caía super bien, después de todo era la hija de Emma, era una niña muy bonita y tranquila, no lloraba tanto como otros bebés y era muy tierna, no veía ningún problema en que fuera.
-Por supuesto que no hay problema Emma, será un gran viaje de chicas. Respondí, tal vez si me dormía en el camino o me ponía mis audífonos pasaría por alto aquel lugar.
-Entonces hay que reservar el hotel Noa, dicen que la mejor fecha para ir es en Julio.
Sentí un enorme escalofrío al escuchar la fecha, era el mes en que todo ocurrió, también ese mismo mes era mi cumpleaños y ya estábamos a tan sólo dos días de entrar al mes. -Noa ¿que tienes planeado para el siete del mes que viene? Me pregunto intrigada y emocionada. El día siete era mi cumpleaños, nací un siete siete, muchos decían que era un número de suerte, incluso yo, pero lo dejé de ver así desde hace cuatro años.
-No tengo nada planeado para ese día. Le respondí mientras me tronaba los dedos, temía que Emma se diera cuenta que estaba nerviosa, porque sabía que cuando yo hacía eso era porqué estaba nerviosa, pero pareció no haberlo notado.
Su mirada se dirigió a la mía.
-¿Y que tal si pasamos tu cumpleaños ahí?. La verdad si me gustaba esa idea porque en verdad era una playa muy bonita, pero lo que no me gustaba era por el lugar en donde estaba y la fecha que era, temía que algo malo nos fuera a pasar; sin embargo Emma siempre buscaba lo mejor para mi y en verdad era muy amable conmigo pero yo no le quería decir porque se iba a desilusionar, ella en verdad quería ir a esa playa porque se le notaba en la mirada. -Si porqué no. Esboze una sonrisa.
Quizá, esta vez sería diferente.
Observé a Emma moviendo sus dedos agilmente sobre su celular.
-¡Listo!, reservado para tres, del cuatro al 8 de julio. Dijo con un pequeño salto de felicidad. La verdad es que también me emocione un poco. -Perfecto. Contesté también con un saltito.
-Tenemos que hacer las maletas Noa. Dijo con un tono de emoción. -Si por supuesto. Le respondí con el mismo tono.
Emma observó la casa como si estuviera pensando algo. -¿pasa algo? Pregunté.
Emma devolvió su mirada hacia mi. -No... solo que estaba pensando, ¿que tal si me quedo aquí a dormir hasta el día que nos vallamos al mar?, después de todo tu casa me queda muy lejos de la mía. Dijo con los ojos tiernos. A mi me parecía una grandiosa idea, así ya no tendría que estar sola todo el día y podría dormir a pesar de la escandalosa música de Felix, uno de mis vecinos, casi siempre ponía música espantosa y a todo volumen que no te dejaba dormir por el sonido de las ventanas retumbar, aunque me pasaba algo raro o tal vez solo era coincidencia, siempre que deseaba que se callará, como por arte de magia en minutos ya no se escuchaba nada. Felix era el típico chico presumido, pelo rubio, ojos verdes, alto y sus padres eran empresarios por lo que tenía dinero, y se creía cantante aunque digamos que su canto no era el mejor. -¡Si obvio!, que gran idea Emma. Le contesté muy emocionada. -Bueno voy por Mikaela y por mis maletas y vengo, ¿que te parece?. -Si esta muy bien Emma, aquí te espero. Emma se levantó del sofá y se dirigió hacia la puerta. -Ya regreso Noa. Asentí y cerró la puerta, solo escuché el motor de su carro encender.
Editado: 22.02.2026