Malas Decisiones

Enamorada de un monstruo

Nina

—Ya me voy Claudia —dije mientras tomaba las llaves de la casa.

—Yo te llevo —grito ella desde la cocina.

—¿Estas segura?

—Si, aun no conoces por aquí, así que preferiría llevarte y recogerte —respondió mientras se colocaba su chamarra.

—Está bien.

Al llegar a la casa de Oriol me despedí de Claudia y le dije que me fuera a recoger a las 11:00. Al entrar lo primero que vi fueron las luces de colores, ya que la habitación estaba iluminada por un tono púrpura, me dispuse a buscar a Kanu entre la gente que estaba bailando, pero no estaba, conociéndolo aún no llegaba, ya que era un poco temprano aun, así que busque Malia, al encontrarla vi que estaba disfrazada de espía, lucia increíble, me quede con ella un rato sentadas platicando, hasta que nos dio ganas de bailar.

Mientras bailaba rodeada de un mar de cuerpos que se movían como olas, sentí que alguien me miraba, no le di importancia y seguí bailando, hasta que alguien toco mi hombro, me gire y lo vi a él, su mirada estaba siendo acompañada con una sonrisa traviesa en su rostro y su disfraz de diablo robo mi atención por completo. Nos quedamos mirando unos segundos y antes de que pudiera intercambiar alguna palabra con él, fui jalada de mi brazo por Malia.

—¿Te traes ondas con él o algo así? —me interrogo confundida.

—No, ¿por qué? —a juzgar por su reacción preferí negarlo.

—¿Qué acaso no has escuchado lo que dicen de él?

—No y no me importa, porque él no me interesa.

—Solo mantente alejada de él de forma romántica, si solo quieres su amistad adelante.

Malia no lo entendía, no es capaz de ver lo que yo veo en él, es diferente, sí, pero eso no lo convierte en un monstruo, para mí, él es perfecto. Gracias al señor llego Kanu y me saco de la conversación, lo jale para que nos fuéramos a otro lugar, platicamos unos minutos y después nos fuimos a bailar.

No podía quitar mi mirada de ese pobre diablo, aunque él trataba de disimular sus miradas hacia mi, no podía evitar sonreír y sentirme como si fuera la única persona en el mundo, sé que lo que siento es prohibido, pero no puedo evitarlo, porque se que probablemente estoy enamorada de un monstruo.

Poco después me hizo una seña para que me acercara a él y eso hice disimuladamente, habíamos estado coqueteando toda la noche discretamente, al llegar a su lado, comencé a moverme junto a él y la tensión entre nosotros fue visible, aunque no nos ayudaba la música, ni el ambiente que se formaba entre nosotros cuando bailamos, con cada movimiento que hacíamos nuestros cuerpos se rozaban accidentalmente cada vez con más frecuencia, solo podía pensar «que divertido es bailar con el diablo».

Por más que había tratado de negarlo, de olvidarlo, era imposible, porque cada vez que lo veo mi corazón se acelera y mis manos comienzan a sudar, no puedo controlar mis emociones cuando me encontraba junto a él. En un momento él diablo me susurró algo a mi oído.

—¿Quieres ir a un lugar más tranquilo?

A lo que asintió con la cabeza, el tomó mi mano y me guío adentro de la casa, con cada paso empezaba a sentir un cosquilleo en el estómago, nos abrimos paso entre la multitud hasta subir al segundo piso, entramos a una de las habitaciones y salimos a un balcón de la casa, donde el aire fresco era un alivio después del calor sofocante de abajo.

Nos sentamos en un banco bajo la luz de la luna, el me tomó por la cara y la acerco a la suya, lo que provoco que al fin nos diéramos un beso, el cual estaba lleno de la intensidad y el deseo que habíamos estado posponiendo toda la noche. Sé que es peligroso, sé que puede lastimarme, pero no me importa, si esto llega a ser una mala decisión, estoy dispuesta a correr el riesgo, estoy dispuesta a entregarle mi corazón. Al terminar Jaciel sacó un pequeño paquete de su bolsillo.

—¿Quieres uno? —preguntó, ofreciéndome un cigarrillo.

Sin dudar acepte, él lo encendió y me lo puso en la boca, le di una calada y sentí como el humo amargo llenaba mis pulmones.

—Me encanta este momento —dije, con una sonrisa nerviosa.

—A mí también —respondió Jaciel, tomando mi mano.

Cuando bajamos de nuevo a donde se encontraban todos, esta vez podía sentir como las luces, los sonidos y las personas se mezclaban, como si estuviera viendo a través de un caleidoscopio de colores y sensaciones, nos dejamos llevar aun más por la música y la compañía que nos estábamos haciendo, hasta que poco a poco el mundo a mi alrededor se fue difuminando y se sintió como si estuviera flotando en una nube de euforia.

En algún momento, Jaciel se inclinó hacia a mí y me besó, el beso fue suave y apasionado, me sentí completamente absorbida por él, sé que no es perfecto, pero yo tampoco lo soy, somos dos personas imperfectas que se han encontrado y a pesar de todo, a pesar de las diferencias, estamos enamorados.

Cuando finalmente nos separamos, ambos jadeábamos por aire, sus ojos brillaban con intensidad y yo sentía que mis mejillas estaban sonrojadas, pero por desgracia nada dura para siempre, revise mi teléfono y me di cuenta que ya era la hora en la que pasarían a recogerme, me separe de Jaciel y me dirigí a avisarle a Kanu que ya era hora de irnos, a lo que el asintió con la cabeza.

Posteriormente fuimos con su hermana para avisarle que ya nos íbamos, ellos se despidieron y aún faltaban 5 minutos para que llegaran por mi, en ese tiempo trate de arreglar un poco las cosas con Malia, que aun seguía un poco molesta por verme con Jaciel, pero logramos estar bien y ya por último me dirigí hacia donde se encontraba mi pobre diablo, él se encontraba con Oriol y sus demás amigos, me despedí de él con beso y me fui.

Salimos de la casa y para mi suerte el efecto del porro ya se me había pasado un poco, me despedí de Kanu y solo lo vi dirigirse al auto de Alexis, mientras que yo me fui al carro de mi tía. En el camino al departamento íbamos platicando Claudia y yo, pero no le preste tanta atención a la conversación, porque mi mete aún estaba pensando en lo que había ocurrido hace un rato y en que me encontraba enamorada de un monstruo, y no me arrepentía.




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