Malas Decisiones

Dolor

Nina

El dolor de cabeza me despertó, la noche anterior había sido larga, abrí los ojos y me quede mirando el techo unos segundos tratando de recordar lo que había pasado, para después girarme y verlo a mi lado aun dormido profundamente, no podía evitar ver con ternura a mi novio.

Me quede mirándolo unos minutos, después tome mi celular para ver la hora, eran las 7 de la mañana y me di cuenta que tenía notificaciones de mensajes, entonces recordé que le había prometido a Kanu que hablaríamos, así que me pare de la cama lo más sigilosa que pude, pero no sirvió de nada, porque aun así se despertó Jaciel.

—Buenos días —le dije.

—Hola, ¿a dónde vas tan temprano? —pregunto mirándome con los ojos entrecerrados.

—Voy a prepararme para ir a la escuela.

—Mejor ven.

Me tomo la mano, haciendo que me volviera acostarme en la cama, para después jalarme y tenerme entre sus brazos mientras me daba un beso, podía sentir su cuerpo junto al mío, podía olerlo, podía sentir su calor, podía sentir que alguien estaba conmigo, ya que él había estado ahí todo este tiempo en el que no había estado Kanu.

Él fue el único que me ayudo a que no me doliera el alejamiento, porque Jaciel en mis peores momentos podía ver lo mejor de mí, me ayudo a levantar y reconstruir los escombros de mi derrumbe, él tenía el control de mí.

La tarde anterior Claudia me había dicho que llegaría en unos días por un viaje de trabajo a lo que me quedaría sola, pero a mi no me molesto. Por la noche no podía dormir, di vueltas en la cama, conté del 1 al 10, bebí leche caliente, pero nada de eso funciono, fue entonces que le mande mensaje y no paso ni una hora para que él llegara.

Al entrar vi que consigo trata un pequeño frasco en la mano, no paso mucho tiempo para que termináramos consumiendo las pastillas que estaban adentro mientras veíamos una película en sala. Cuando el efecto llego todo se volvió mas relajado, al voltear a verlo fue inevitable no besarlo y recorrer mis manos por su cuerpo, él hizo lo mismo y todo fue escalado, para que poco después termináramos en mi cuarto.

Al estar entre sus brazos fue imposible no quedarme dormida de nuevo, para cuando me levante de nuevo e iba a la cocina con mi novio me di cuenta que ya era tarde, así que le mande mensaje a Kanu, al mismo tiempo que desayunaba mientras que Jaciel fumaba un porro en la terraza y al entrar me aviso que íbamos a ir a una fiesta de uno de sus amigos.

Para ser sincera no quería ir a la fiesta, pero tampoco quería discutir, sabía que si me negaba él se enfadaría y me haría sentir culpable, porque últimamente ademas de apoyarme... me decía que mis amigos no eran buenos y que necesitaba a sus amigos, a veces me dolía escuchar esas palabras... pero él era una de las únicas personas en las que podía confiar y eso valía más que el dolor.

Al final acepte en ir, antes de regresar a mi cama le mande un mensaje a Kanu

—Ah jaja, perdón no voy a poder llegar.

—Es que me quede dormida y se me fue el tiempo.

Kanu —No te preocupes.

El aire frío de la noche me golpeó en la cara mientras salíamos del taxi, la música sonaba desde la casa al otro lado de la calle y las luces brillantes parpadeaban a través de las ventanas, respiré hondo y traté de calmar mis nervios, Jaciel me tomó de la mano y me arrastró hacia la puerta, al entrar la música era ensordecedora y el calor era sofocante, lo que me hizo sentir un poco mareada, pero mi novio me empujó hacia la multitud y poco después lo perdí de vista.

Vagué por la casa, sintiéndome cada vez más sola y aislada, ya que no conocía a nadie y no sabia en donde estaba mi novio, observé a las personas bailar y reír, y me sentí como una extraña. Jaciel me había prometido que estaría conmigo, pero lo mas seguro era que ya se encontraba bebiendo y hablando con sus amigos, ni siquiera se había molestado en buscarme, hasta que de repente... él apareció frente a mí, con una sonrisa traviesa en su rostro.

—¿Te estás divirtiendo? —me preguntó, con un vaso de cerveza en la mano.

—La verdad es que no —dije negando con la cabeza—. Quiero irme.

—¿Estas escuchando lo que estas diciendo? —pregunto incrédulo—. Si acabamos de llegar.

—No me importa, ya me quiero ir mi a casa.

—No seas aguafiestas, quédate un rato más.

—No —dije con firmeza.

—Anda diviértete.

—Quédate tu si quieres, yo me voy.

Di unos pequeños pasos cuando Jaciel me agarró del brazo y me giró hacia él.

—¿Qué te pasa? —preguntó, con un tono molesto.

—Suéltame —dije.

Trate de zafarme de su agarre, pero fue inútil, porque me termino empujando contra la pared y me miró con ojos llenos de ira.

—No te vas a ir a ninguna parte, porque tu te vas a quedar aquí conmigo.

Sentí un escalofrío de miedo recorrer mi cuerpo, sabía que tenía que salir de allí, pero no sabía cómo, hasta que en ese momento Oriol se acercó a nosotros.

—¿Estás bien? —preguntó, mirándome con preocupación.

Jaciel me soltó y me miró con una sonrisa maliciosa.

—Sí, estamos bien —respondió Jaciel por mi—. Solo estábamos hablando.

Oriol lo miró con escepticismo.

—Si necesitas algo Nina, solo avísame —comento antes de darle un sorbo a su vaso.

A lo que asentí y le sonreí débilmente, él se alejó y yo me di la vuelta mientras mi novio estaba distraído con alguien que se había acercado a él, camine rápido sin miré atrás, llegue a la puerta y salí a la oscura noche, el aire me golpeó en la cara y me sentí aliviada de estar fuera de esa casa, porque esa casa lo había cambiado en alguien mas, ahora solo podía pedir que volviera a ser el mismo de antes.




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