Malas Decisiones

Todo muy bien

Kanu

Las vacaciones habían comenzado hace unos días, pero no tenía muchas ganas de hacer algo, lo único que quería era hablar con Alexis, ya que desde nuestra última pelea no habíamos vuelto a hablar, a lo mucho le enviaba un "hola" a lo que él me respondía con un "no puedo contestar ahora, estoy en el trabajo".

Por la noche mientras estaba acostado en mi cama escuchando musica, mi teléfono vibró sobre la mesita de noche, miré la pantalla y me sorprendí al ver una notificación con el nombre de Alexis, de inmediato sentí un cosquilleo de la emoción recorrer mi cuerpo.

Alexis —¿Quieres venir hoy?

—Claro que si.

Alexis —Genial, te veo en unos minutos.

Les avise a mis padres que me quedaría con Nina, a lo que ellos no me dieron ningún impedimento, porque ellos no sabían que las cosas estaban distantes entre nosotros. Al llegar a su departamento todo lo sentía igual, mis manos temblaban al acercarme a él, sus ojos llenos de deseo junto con su sonrisa cautivadora me atrajeron como nunca, puso música suave, la cual creo entre nosotros una atmósfera de atracción y deseo inigualable a otra ocasión que lo había visto.

Sus labios rozaron los míos en un beso que poco a poco fue haciéndose más profundo e intenso, lo abracé con fuerza mientras que el resto del mundo parecía desaparecer a nuestro alrededor, permanecimos así durante un largo momento, dejándonos llevar por todo lo que habíamos guardado después de nuestra última pelea.

Entonces me miró como si fuera lo más hermoso del mundo y con una sonrisa me levantó del suelo, me cargó entre sus brazos, volvió a besarme antes de llevarme hasta la habitación, donde nos dejamos caer sobre la cama entre risas y abrazos. Aquella noche la pasamos juntos, compartiendo un momento de amor, confianza y reconciliación que ambos necesitábamos.

Cuando todo terminó, nos quedamos abrazados bajo las sábanas, mientras la música suave continuaba sonando de fondo, poco a poco nuestras respiraciones recuperaron la calma y nuestros corazones parecían latir al mismo ritmo, en ese momento supe que lo amaba con todo mi corazón y que él también me amaba.

Por la mañana me desperté con una gran sonrisa, estaba enredado en las sábanas y aún con el aroma de Alexis impregnado en mi piel, la noche anterior había sido mágica, llena de pasión y entrega, algo que creí que se había acabado después de nuestra última pelea, pero no fue así, fue todo lo contrario nunca me había sentido tan cerca de él y al parecer después de lo de anoche ya estaba todo muy bien entre nosotros otra vez.

Me giré para buscarlo, pero esta vez la cama estaba vacía, supuse que se encontraba en la cocina, así que me vestí de prisa y al salir de la habitación lo encontré sentado en el sofá de la sala, estaba viendo el canal de deportes, me senté lentamente a su lado, a lo que él de inmediato apago el televisor, lo observe, el me miro y pude notar que su rostro estaba serio y que sus ojos evitaban ver los míos.

—Quiero ser honesto contigo... —dio un respiro hondo y sin mirarme dijo—. No puedo hacerte feliz...

—¿Qué significa eso? —le pregunté con la voz temblorosa.

—Lo nuestro... ya no funciona —respondió con su voz apenas audible y sus ojos aún estaban evitando los míos—. No siento lo mismo de antes.

—Pero... pero anoche... —susurré, sin poder creer lo que estaba sucediendo—. Anoche todo fue perfecto, todo estuvo demasiado bien entre nosotros.

—Si soy honesto, fue un error —dijo, con una voz que no reconocía—. No debimos hacerlo, no debí haberte hablado.

Sentí que el mundo se derrumbaba a mi alrededor, no podía entender cómo podía ser tan cruel, tan despiadado con la excusa de ser honesto, me rompió como una promesa.

—¿Por qué? —le supliqué, sintiendo con las lágrimas se deslizaban por mis mejillas—. Dime por qué...

—Tal vez si... hubiéramos sido mas cercanos en edad, tal vez hubiera estado bien, aun eres muy joven, inmaduro e infantil, lo entiendes bebé.

Esas palabras me hicieron querer morir, quería gritarle no me llames infantil, no me llames bebé, él me convirtió en un desastre que no voy a poder arreglar, ademas me mostró un idioma secreto, el cual no puedo hablar con nadie más.

—No te lo mereces, pero este es el final.

Se puso de pie, mientras yo me quede en el sofá aun llorando, tomo la correa de su perro y antes de salir, se detuvo frente a la puerta.

—Tomate tu tiempo, pero espero que cuando regrese ya no estes aquí —fue lo ultimo que dijo, sin siquiera mirarme.

Y con esas palabras, se marchó, se fue sin mirar atrás, sin darme la oportunidad de decirle que lo amaba, que lo volviéramos a intentar, me quedé solo en la sala, con el corazón roto y la mente hecha un torbellino, no sabía qué hacer, ni cómo afrontar esa nueva realidad.

Solo sabía que mi vida nunca volvería a ser el mismo, el mundo se había vuelto gris, lo que me hizo sentir solo y desamparado, como si me hubieran arrancado una parte de mí mismo. Unos segundo después me levanté y me dirigí hacia la puerta, con las lágrimas aun corriendo por mis mejillas, diciéndome a mí mismo que tal vez pedí demasiado.




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