Malas Decisiones

Última pelea

Kanu

Me daba tristeza que la conversación hubiera salido mal, si tan solo hubiera aceptado hablar y escuchar de buena manera todo se hubiera solucionado, busqué a mis amigos alrededor, pero como no los veía decidí mandarles mensaje, pero ninguno me respondió.

Después de un rato de estar los buscando, al fin los encontré, estaban comprando algo de comer en la cafetería, mientras estaba viendo el menú sentí mi como teléfono vibro, al revisar me di cuenta de que era un mensaje de Alexis y sentí como si me fuera a desmayar, porque aunque haya pasado un largo tiempo, aun ver la forma de su nombre aun podía sentir dolor.

Alexis —Hola, ¿estas libre esta tarde?, me gustaría hablar contigo.

No sabía que responde, ni siquiera sabía si era una buena decisión ir hablar con él.

—Kanu ¿estas bien? —pregunto Fernanda frente a mi.

—Si todo, todo esta bien, ¿por qué lo dices?

—Porque parece como si hubieras visto un fantasma.

No quise preocuparla más, así qué le conté sobre el mensaje que me había llegado, no sabía que hacer, una parte de mi quería hablarle, pero la otra decía que no, aunque tuviera curiosidad de saber que tenía él para decir. Lo hable con mi hermana y mis demás amigas, a lo que coincidimos que debería de ir hablar con él una última vez, pero esta vez no iría solo, por si acaso.

—Sí puedo te veo después de la escuela —le respondí.

No tardo ni un minuto en responder.

Alexis —Vale nos vemos acá.

Al salir de la escuela me acompañaron todos mis amigos y también Dilan, ya que él quería asegurarse de que no me fuera a pasar algo malo, las calles que conducían a su casa se sentían más largas de lo normal, cada paso era un tormento, una mezcla de nostalgia y nerviosismo, habían pasado ya varios meses que no lo veía, desde aquella última vez que marcó el final de nuestra relación. Al llegar a su casa, lo vi desde lo lejos, se encontraba en su terraza, esperado a que llegara, en eso me mandó un mensaje.

Alexis —Sube tu solo.

Les dije que subiría solo y que los llamaría por cualquier cosa que ocurriera, el edifico que antes me parecía tan familiar, ahora se sentía extraño como si perteneciera a un mundo lejano, finalmente respiré hondo y entre, tome el ascensor con los nervios saliendo de mi cuerpo, al estar enfrente a su puerta me debatí en si debería salir huyendo, pero mi cuerpo hizo lo contrario y toque la puerta.

Un silencio se apoderó del momento mientras esperaba, cuando la puerta se abrió, me encontré con un hombre diferente al que recordaba, sus ojos antes llenos de vida, ahora se veían cansados, opacos y la sonrisa con la que antes me recibía que tanto había amado, ahora se había esfumado, ya no quedaba ningún rastro de ella.

—Hola —le dije con voz temblorosa.

Él no dijo ninguna palabra solo se apartó para dejarme pasar, el lugar estaba igual que la última vez que lo vi, era como si el tiempo se hubiera detenido y me hubiera regresado a aquella primera vez que estuve ahí, me invadió una oleada de nostalgia y tristeza, el departamento antes había sido un refugio de calor, amor y complicidad, pero ahora se sentía frío. Nos sentamos en el sofá, en la misma sala donde tantas veces habíamos compartido risas y momentos maravillosos, pero de repente un silencio tenso se instaló entre nosotros, porque ninguno de los dos sabía cómo empezar.

—Me mentiste Kanu —dijo con un tono entre triste y enojado.

—¿Qué?

—Me mentiste —repitió poniéndome el teléfono en la cara—. Quiero que leas esto.

Tome el teléfono y comencé a leer la captura de pantalla y los mensajes, recordaba esos mensajes, revise el número y era el de Nina, no podía creer que me había traicionado de esa forma, después le llego una notificación de la misma aplicación donde lo conocí y por la foto de perfil que tenía la persona podía deducir que teníamos masomenos la misma edad.

—¿Quién carajos te crees, para creer que me sacarías algo? —dijo Alexis enojado.

—Hay más conversación —dije nervioso.

Pero él pareció no escucharme.

—Eres un maldito convenenciero, me alegro de que yo te tuve primero, ya que siempre me recordaras como tu primera vez —dijo acercando su cara a la mía.

De inmediato pude notar que su aliento olía a alcohol, le di una cachetada y me puse de pie dirigiéndome hacia la puerta, pero él me tomo del brazo y comenzó a jalarme contra él mientras decía.

—¿A donde crees que vas?

—Déjame ir con mis amigos.

—Ahora puedo ver que siempre tuve razón, porque terminaste de novio con el tal Dilan, ¿no es así? —dijo mientras me daba una cachetada.

—¡Suéltame! —grite mientras sentía palpitar mi mejilla.

—Me gustaste por lo jovencito que eras.

—Sabes una cosa, yo creceré pero sus amantes siempre tendrán mi edad.

—¿De qué hablas?

—Vi el mensaje en tu teléfono, creí que era mi sueño adolescente pero siempre fuel el tuyo, nunca fue mío.

—Si y ¿cuál es el problema de eso?, tu sigues siendo demasiado infantil, por eso te deje.

—Como no querías que a veces me portara infantil, si yo sigo en la escuela y tu ya estás trabajando, ahora lo entiendo, a veces no sabía quién era el que estaba mal si yo por mi falta de madurez o tu por ser tan infantil.

—Si me gustan de tu edad y ¿qué?

—Cuando salga te iré a denunciar — dije en un tono enojado.

—Eso solo pasara si es que sales de aquí, fuiste mío y no serás de nadie más —dijo mientras me empujaba contra la pared y sus manos subían hasta llegar a mi cuello.

—¡Suéltame! –-grité lo más fuerte que pude.

Por mas que intente gritar, fue inútil aquel esfuerzo, porque poco a poco el aire empezó a faltarme, trate de seguir luchando y soltarme de su agarre, pero fue imposible, todo se estaba haciendo borroso y en ese momento murió Marco.




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