Nina
Me despierte por el sonido de la puerta, lentamente me levante de la cama y me miro en el espejo, tenia ojeras y mi cara estaba pálida, por un segundo incluso no me reconocí en mi propio reflejo, me puse una sudadera holgada que estaba sobre una silla y salí de mi habitación, por las ventanas se podía ver que ya estaba llegando la noche y el frio empezaba a hacerse presente.
Abrí la puerta y me encontré con Jaciel, su rostro se encontraba enrojecido por el frío o por algo más, en sus manos había una bolsa de papel y una botella de vidrio con un líquido que brillaba bajo la tenue luz.
—¿Qué traes ahí? —pregunté con una mezcla de curiosidad.
—Solo unas cosas para pasar un buen rato —respondió con una sonrisa.
Lo deje pasar, nos sentamos en el sillón, tomé la bolsa y en su interior encontré una variedad de sustancias que jamás había visto antes, esta vez las pastillas eran de colores, también había polvo blanco en pequeñas bolsitas, cigarrillos y porros, empece a sentir como mi corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Para qué es todo esto? —pregunté mirándolo con el señor fruncido.
—Solo son algunas cosas que me robe del idiota que me vende, es para divertirnos y probar nuevas cosas —dijo mientras se paraba del sillón—. No te preocupes, no es nada peligroso.
Saco un par de vasos de la alacena y me sirvió de la botella que había traído.
—Está bien —dije finalmente, aunque mi voz temblaba un poco.
Sabia que era algo que necesitaba para estar bien y apagar todo lo que sentía.
—Pero solo un poco, ¿de acuerdo?
Él asintió con una sonrisa traviesa, amaba a mi novio y tal vez esta era la última vez que lo vería, así que esta noche su deseo era mi ley, tenia que aprovechar estas ultimas horas con él, antes de que nos separan y me enviaran lejos de él. Me paso mi vaso, lo coloque en la mesa, mientras que él comenzaba a preparar las demás sustancias, puse algo de musica, él encendió uno de los porros y rápidamente la habitación se llenó de su olor característico, estaba bastante fuerte por lo que me mareo un poco de inmediato.
Dimos unas caladas a los cigarros, a los porros, inhalamos el polvo blanco y nos tomamos el primer trago junto con una de las pastillas, la sensación de calor recorrió mi cuerpo, poco a poco, las represiones se fueron disipando y la timidez se transformó en euforia, la música comenzó a sonar más fuerte, los colores se intensificaron y la realidad se empezó a distorsionar.
Las luces me cegaron un poco, pero no me importo, por el ritmo frenético de la música que me envolvía, la adrenalina bombeaba por mis venas, lo que nos incito a que comenzáramos a bailar hasta caer sentados en el suelo. Seguimos consumiendo de las pastillas hasta acabárnoslas, lo que provoco que cada vez todo lo que dijéramos nos pareciera mas gracioso, pero a su vez sentimos una conexión más profunda que nunca, las drogas nos habían liberado de las cadenas que nos detenían y nos habían transportado a un mundo de placer y fantasía, donde nada dolía, ni preocupaba.
Cerré los ojos un momento y me dejé llevar por la música, era como si mi cuerpo se moviera por sí solo, sin necesidad de ponerme de pie, me sentía alegre, invencible, como si pudiera conquistar el mundo.
Continúe bebiendo hasta que se nos acabo, seguí inhalando todo lo que había traído, aunque ni siquiera reconocía lo que era, me entregué a los placeres prohibidos con una facilidad que me aterrorizaba, pero aún tenía el control o eso creía, la verdad no me importaba ya nada, solo quería sentir algo que no fuera tristeza o desesperación, lo que fuera estaría bien.
Pero en el fondo sabia que esa sensación de libertad era solo una ilusión más, porque la euforia no dura para siempre y a medida que los minutos avanzaban, los efectos de las drogas comenzaron a desvanecerse, la música se volvió lenta, los colores se tornaron opacos y la realidad regresó con un golpe de la cruda realidad.
Voltee a ver las fotos familiares y las lágrimas comenzaron a salir, les había fallado, voltee a ver a mi novio y él se seguía moviendo al ritmo de la música y ahí me di cuenta de que estaba bailando con el diablo, estaba fuera de control, pude notar como él me sonreía con malicia, prometiéndome una felicidad que sabía que era efímera.
De repente Jaciel se quedo quieto, para acto seguido empezar a caer al suelo lentamente, no tuve tiempo en reaccionar, porque en seguida yo también comencé a caer de rodillas, caí aun lado de él, pero ahora solo quería una segunda oportunidad, quería reiniciar el día, me arrepentí de haber lastimado a tanta gente que solo quería ayudarme, pensé que conocía mi limite, pensé que en algún momento podía dejar de necesitar las drogas, creí que podría alejarme fácilmente de todo esto, pero no pude, jugué con el enemigo, es tan difícil decir que no, cuando estas bailando con el diablo.
Y entonces todo se apagó, la oscuridad me envolvió.
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Editado: 16.07.2026