Malas Decisiones

Salir

Nina

Abrí los ojos con un parpadeo lento, me sentía desorientada por la luz blanca que comenzaban a percibir mis ojos, el aire lo sentía diferente y al girar levemente la cabeza me percaté que estaba conectada a un respirador artificial, eso me inquieto e intenté moverme, pero una punzada de dolor recorrió mi cuerpo obligándome a permanecer inmóvil.

Entonces imágenes y sensaciones me invadieron regresando a lo ultimo que recordaba, empezando por la música, el calor, la euforia del momento, mi cuerpo moviéndose, mi novio, el sabor amargo del alcohol y las otras sustancias en mi boca, verlo caer, yo cayendo y después la oscuridad envolviéndome...

Miré a mi alrededor tratando de ubicarme, la habitación era blanca, con un olor a desinfectante que me revolvía el estómago, había unas pocas piezas de mobiliario, de repente un pitido agudo resonó en la habitación y después la puerta se abrió, una mujer de rostro amable y mirada comprensiva entró en la habitación, vestía un uniforme blanco, con un estetoscopio colgando del cuello.

—¿Estás despierta? —preguntó con voz profesional.

Asentí con la cabeza, todavía desorientada, me quito el respirador, al principio me costo un poco respirar, pero poco a poco pude lograrlo.

—¿Cómo te sientes? —preguntó con voz suave.

—Desorientada —respondí con voz áspera, todavía tratando de articular las palabras—. ¿Dónde estoy?

—En el hospital —respondió ella—. Has estado en coma durante tres meses, te encontraron inconsciente en tu departamento, a causa de una sobredosis de alcohol y drogas, tuviste suerte de que te encontraran a tiempo, apenas los médicos lograron salvarte.

No pude evitar que las lágrimas brotaron de mis ojos sin control, me sentía culpable, avergonzada y sobre todo vacía, tres meses, un cuarto de año perdido en la oscuridad, me invadió una ola de náuseas al pensar en todo lo que me había perdido, ¿qué había pasado con mi familia? ¿con mis amigos?, (si es que aun tenia después de lo que hice), ¿con mi novio?

De repente una enfermera entro a la habitación, la doctora le pidió que les informara a mis familiares que había despertado y que vinieran a verme lo antes posible, mientras terminaba de realizarme unos chequeos, para al final terminar de ver que ya estaba mejor y estable, me dijo que un psicólogo me visitaría en unas horas, para ayudarme a procesar lo que había sucedido.

Cuando mi familia entro a la habitación, me sentí abrumada por una oleada de emociones, mi madre me abrazó con fuerza, con lágrimas en los ojos, mi padre y tía me miraban con una mezcla de tristeza y alivio, mi hermano me preguntó si ya estaba bien y mis amigos me miraban con caras de alivio.

Las horas siguientes fueron una mezcla de emociones, ya que en mucho tiempo no había sentido tanta alegría por estar viva, pero también aún me sentía culpable y con remordimiento por lo que había hecho, ¿cómo pude ser tan egoísta? ¿cómo pude preocupar a las personas que me amaban?

Pero también había una duda que un seguía bagando por mi mente, ¿dónde estaba mi novio?, nadie me decía nada de él, así que tome valor y les pregunte por él, a lo que ellos pusieron una cara de incomodidad y nadie dijo nada por varios minutos, hasta que Oriol fue el que me dijo que lamentablemente noticia.

—Jaciel murió esa misma noche que los encontraron...

—Dime que es mentira... él no puede... —-dije sintiendo como mi garganta se cerraba y las lagrimas se formaban.

—Lo intentaron reanimar, pero ya no pudieron, ya era muy tarde para cuando llegaron los paramédicos.

Al escuchar eso no pude evitar llorar, no solo por él, sino que también lloré por el dolor que les había causado, por que pude haber sido yo la que terminara de esa forma, por el tiempo perdido, por la vida que casi destruyo, por su intención de haberme querido ayudar antes de que terminara así.

Los días siguientes fueron difíciles, tuve que enfrentar las consecuencias de mis actos, empezando por la ansiedad de la abstinencia, tuve que tomar terapia con un psicólogo y ser puesta rehabilitación, tuve que disculparme con mi familia y amigos, tuve que empezar a reconstruir mi vida. No fue fácil, hubo momentos en los que me quise rendir y acabar con todo, pero poco a poco, con el apoyo de mis seres queridos, fui encontrando la fuerza para seguir adelante, para poder cambiar lo que ahora sabia que ya no quería en mi vida, porque no cualquiera tiene una segunda oportunidad.

Un día después de varias semanas, mientras estaba en el jardín del centro de rehabilitación leyendo un libro, me di cuenta de que algo había cambiado, ya no sentía la misma tristeza y culpa, en su lugar, sentía una profunda gratitud por estar viva, por tener una segunda oportunidad, ese mismo día por la tarde me dieron la noticia de que ya podía salir... ya podría regresar a mi hogar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.