Maldita Casualidad

1. El accidente

"She's a Killer Queen. Gunpowder, gelatin. Dynamite with a laser beam. Guaranteed to blow your mind. Anytime" 🎶🎶

Adrienna estaba en la ducha, como cada mañana. Llevaba ahí solo unos minutos, batallando con su pelo enredado. Todo a causa de haber dormido sin su almohada. Sin embargo, el espejo ya estaba empañado, y el cuarto estaba cubierto por una pequeña neblina que hacía parecer que ella había estado allí desde hace horas. Su parlante estaba apoyado en el mueble junto al lavamanos, donde también estaba la ropa limpia que se pondría: un simple conjunto que incluía su jean negro favorito, y su blusa azul marino más antigüa.

La música sonaba fuerte mientras ella cantaba. Se había convertido en una costumbre poco deseable escuchar a todo volumen Queen cada que entraba al baño. El resto de habitantes de esa casa no lo agradecía, solo lo toleraba.

Mientras tanto a las afueras del baño, se encontraba Luka.

–¡Ya voy, esperen que me lavo las manos! – dijo él antes de tocar la puerta. Educadamente, repitió la acción una o dos veces. Como era lógico, al ver que nadie respondía, abrió para asomar la cabeza un poco. Pensó que alguien se había olvidado el parlante, aunque el vapor podría haberle dado una mejor pista.

Adrienna estaba envuelta en la música. Solía ocurrir cuando escuchaba las canciones de los 80s que le apasionaban, pero de todas formas oyó el sonido de la puerta cuadno Luka pasó de lleno y la cerró detrás.

–¿Quién es? – preguntó ella.

–Mierda...– murmuró él cuando se dió cuenta no solo de que había alguien en la ducha, sino de quién era ese alguien. Casi dejó escapar una risa estallada cuando cubrió su boca rápidamente.

Confundida porque nadie le respondía, Adrienna volvió a preguntar.

–¿Eh? ¿Quién?

Luka contuvo la risa. Había sido un accidente pero él lo vio como un regalo del universo, y planeaba aprovecharlo. Pensó en contestar como un adulto, pedirle perdón y salir del cuarto con algo de dignidad. O directamente, irse sin ser reconocido (lo cual habría evitado un conflicto a mayor escala). Pero el en proceso de no morirse de risa por su pequeño error, en realidad se tomó su tiempo para pensar una de sus típicas respuestas.

–Emm... Soy mami... – finalmente dijo agudizando la voz.

La música podría haber confundido a Adrienna, y así creerle a la imitación de Luka. "Podría", y no fue lo que pasó. Adrienna conocía muy bien a su mamá, por lo que estaba segura de que si entraba al baño mientras estaba ocupado era para una emergencia. Y además le habría dicho que apagara la música, que se quedaría sorda antes de los 40 años si seguía así. Ergo, la mentira de Luka no duró ni un minuto.

–¡¿Qué haces?! – gritó luego de sacar la cabeza por la cortina de la ducha, y ver que Luka seguía adentro del baño.

Los intentos de evitar reír como loco, se desvanecieron completamente después de eso. Luka estalló a carcajadas, a tal punto que acabó sentándose en el inodoro a falta del espacio suficiente en el piso como para rodar.

–¡¿Puedes parar de reirte?!

–No, la verdad que no.

La escena era graciosa hasta cierto punto. Luka desviviendose de risa sentado donde la familia hace sus necesidades, mientras su cabello oscuro se humedecía por el vapor, y Adrienna a punto de explotar de ira, mientras su cuerpo desnudo seguía zambulléndose en el agua tibia.

–¡¿No te das cuenta de que me estoy bañando?!

Ella le gritaba, mientras la música no dejaba de sonar mezclándose con las carcajadas de Luka.

–Bueno, no sabía. Si toco la puerta y no respondes, ¿qué querés que haga?!

–¡¿Eres sordo? ¿No escuchas la música, imbécil?! – los gritos de Adrienna a Luka eran inútiles, en especial cuando su prioridad eran sus intentos por cubrirse bien con la cortina de la ducha. Lo único peor a que Luka entrara mientras ella estaba en el baño, era que él la viera desnuda y mojada– ¡Además, bien podrías haber tocado más fuerte ¿no?!

Luka dejó que sus carcajadas mermaran de a poco. Todavía sentado en el inodoro, su sonrisa se mantuvo mientras no apartaba la mirada de Adrienna, puesto que le causaba ternura verla escondida como una niña.

–¿A quién se le ocurre ponerse a escuchar música a ese volumen mientras se baña?.

–¡A mucha gente! ¡Y hoy particularmente, a mí, ¿tienes algún problema?!

–No, creo que no– el tono burlón, o pícaro que Luka empleó en su voz, dejó muy incómoda a Adrienna, quien sentía cada vez más que la cortina no la cubría lo suficiente.

–¡Fuera!

Tras haber gritado eso, Adrienna casi se cae de la ducha. Disimuló notablemente, con un terrible miedo a que Luka se hubiera dado cuenta, y hubiera aprovechado para alzar la mirada. Después de todo, él era más alto de lo que parecía. Además, de no haberse atajado con la cortina y la pared, se hubiera llevado un feo golpe. Y lo peor en esa situación, habría sido que Luka tendría más para reirse.

Él finalmente se levantó, y se acercó a la ducha, secándose algunas lágrimas que le brotaban escasamente de los ojos, producto de las carcajadas. Adrienna se puso el doble de incómoda. Sintió cómo la presencia de Luka era cada vez más intensa y seria. Al fin y al cabo, era un hombre y ella estaba prácticamente indefensa. Si bien sabía que él no sería capaz de lastimarla, (por más que si fuera muy capaz de humillarla) ella no podía evitar sentirse como realmente estaba: desnuda frente a Luka.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.