El paso que mantuvieron hasta llegar a la casa de Adri había sido lento y constante. Entre ellos no desapareció una notable distancia que le impedía a Luka agarrar la mano de ella, tan solo para sentirla menos lejos. Mientras que Adrienna buscaba desesperadamente ampliar dicha separación al tiempo que no sentía ganas de hacerlo en realidad.
Ella estaba demasiado confundida, y él demasiado aterrado de lo que había hecho. Si había estado bien, si había sido un trágico error. ¿Cómo iban a seguir las cosas?
Finalmente, ambos cruzaron el jardín hasta el pórtico.
–Adri...
Luka estaba más asustado de dejar que Adrienna entrase a la casa y fingiese que nada había pasado, de lo que estaba por posiblemente recibir una gran patada al día siguiente, cuando ella hubiera dormido y meditado todo con detenimeitndo, llegando a la conclusión que siempre tenía presente: que él era un idiota.
Aun así, quería quemar todos sus cartuchos antes de que eso pasara. En una de esas, conseguía aminorar el daño.
–Yo...
Pero ella no lo dejó.
–No quiero hablar ahora, Luka
–Si pero... aunque no me vuelvas hablar después de ésta noche, quiero que sepas que lo dije en serio... todo.
"Te creo ¿o solo lo imagino?" pensaba Adrienna. Había algo en la voz de Luka que no lo delataba como mentiroso. Pero había algo en los últimos años de conocerlo, que lo confirmaba como molestia, y eso no podía ignorarse.
–Y que lo que pasó esta noche... bueno, que...no me arrepiento de nada.
"Lo volvería a hacer si pudiera, tantas veces como hiciera falta" fue lo que se calló para no abrumarla. Pero no dejaba de ser cierto.
–¿En serio?
–Muy en serio
–En ese caso creo... que tengo el doble de cosas que pensar ¿no?
–Supongo...
Adrienna no sabía si encaminarse hasta la casa, si quedarse otro rato con él, si deseaba que un ovni llegara o se la tragara la tierra. Eso último era justo lo que cruzaba por la mente de Luka, al ver la indecisión de ella.
–No sé qué más decirte– murmuró Adri.
–Yo, al contrario, tengo tantas cosas que decirte que... Pero deduzco que no es el momento.
No lo era. La cabeza de ambos estaba explotada, exhausta, confundida. ¿Cómo proceder así si ninguno podía pensar en otra cosa que no fuera su beso y las palabras decisivas de Luka?
–Mejor entro. Tengo mucho sueño y...
–Otra vez te puse nerviosa ¿cierto?
–Nunca... nunca me pones nerviosa. –ya no podía mentirle con tanta facilidad como antes. Siempre la ponía nerviosa, ansiosa, incómoda, pero era lo suficientemente astuta como para esconderlo. Le era imposible aquella vez, y prefería confesarse que pasar vergüenza –Pero... reconozco que no estoy tranquila, en este momento.
–Si. – dijo él tratando de no sonreír demasiado. La noche no era una total pérdida si había conseguido oír esa declaración– Nos vemos, entonces
–Buenas noches.
–Buenas noches.
Ella entró sigilosamente a la casa, subió las escaleras igual de despacio, y se fue a dormir con las ideas ahogadas en un solo momento, y solo podía hacer un tenue recorrido que la llevó al mismo. Una fiesta que odiaba, un encuentro desafortunado, un desafío sin sentido, un par de aventuras reveladoras y divertidas con alguien con quien no quería saber nada, y al final un beso robado. Toda esa larga línea de eventos la habían adormecido, de otra forma, jamás hubiera dejado que Luka la besara, y sin embargo así fue. Y se acostó en su cama, sin siquiera cambiarse de ropa, sin importar lo arruinada que ésta estuviera, pensando "si lo hubiera apartado ahora todo sería más fácil".
Pero si lo hubiera hecho, Luka no estaría en su departamento, sentado sonriente frente a la ventana con un café en las manos, sin poder cerrar los ojos, por miedo a que toda esa noche se convirtiera en un recuerdo.