Diosdado es un creador excepcional.
Su arte no solo conmueve, despierta.
Pero aquello que surge de lo más profundo del alma no pasa desapercibido.
Una noche, en medio de una obra, una presencia oscura irrumpe en su mundo.
No es una criatura.
No es un rostro.
Es una fuerza.
En busca dominar su voluntad y consumir el don que lo hace único.
Atrapado entre visiones, ataques invisibles y la pérdida de su propio talento, Diosdado deberá enfrentarse a algo más aterrador que la muerte: la posibilidad de perder su esencia.
Solo busca dominar su voluntad y consumir el don que lo hace único.
Atrapado entre visiones, ataques invisibles y la pérdida de su propio talento, Diosdado deberá enfrentarse a algo más aterrador que la muerte:
la posibilidad de perder,
su esencia.