Malos chistes

#3

Recorría un pueblo desconocido, pequeños pasos. Aun cuando logro entrar, guardias resguardaban lo preciado para ella.
Vagabas por los caminos que se te permitían caminar.
Entre tantos, solo te llevaban a un lugar.
Donde se encontraba una dama cubierta en trapos, una vista curiosa ocultando una verdad.
Tus pies comenzaron a caminar, tu mente decía que corriera.
Sin sentido alguno, solo perseguia a alguien.
Escuchabas una risa desvaneciéndose.
Encontrar eso que algún día querías que fuera el compás de tus chistes se volvió un juramento al alma.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.