Mamá,
Sé que estos días no te he escrito y me disculpo por eso. Me excusaré diciendo que he estado ocupado estudiando mucho y enviando solicitudes a varios hospitales para mi internado. Con mucha suerte, puede que consiga una plaza para después de que me gradúe.
¿Recuerdas a la chica de la que te hablé hace tiempo? ¿La que solía ver cuando iba a mis sesiones de terapia? Descubrí que fue dada de alta, un hecho que me alegró mucho. Imagino que es un gran logro para ella. Hace unos días la vi en la calle y la salvé de unos idiotas que intentaron robarle sus cosas. Pero eso no es todo. En la universidad me la volví a encontrar, me armé de valor y hablé con ella. No le dije que antes ya la había visto en el hospital y que en varias ocasiones apareció en mis sueños. No quería asustarla y que saliera corriendo. Ese es un secreto que solo he compartido contigo.
Su nombre es Kenzie, es muy linda en todos los aspectos. Si la llegaras a ver, sé qué dirías: “Se parece a la chica que siempre has descrito en tus historias”. Todo me parece una coincidencia. Kenzie tiene algo especial. Si antes no salía de mi cabeza, ahora que el destino la ha puesto en el camino, es imposible que no ocupe mis pensamientos la mayoría del tiempo.
¿Crees que esto sea parte del destino?
Pasé un día maravilloso a su lado, no quería que se terminara, pero se hizo tarde y tuvimos que irnos. Han pasado dos días y no he sabido nada de ella. Si soy honesto, se me rompió un poco el corazón cuando no la vi en la escuela. Creí que había sido mi culpa el que no hubiera asistido. Su papá parecía que me quería moler a golpes esa vez que la llevé a su casa. Al preguntarle a su tía, no me dijo mucho y no quise seguir insistiendo. No conozco su historia, pero creo que puedo entender lo difícil que es salir del hospital y comenzar de nuevo. No sé si fue buena idea, pero quería que ella supiera que no la he olvidado, por lo que hice lo mismo que papá hacía contigo: le escribí una nota con una cita de un libro.
Tengo muchas preguntas. Eso me intriga y no me deja dormir. Deseo mucho volver a verla, quiero tenerla de frente y contemplar con más atención cada parte de su rostro. Me encanta su sonrisa. Es la primera vez que me siento de esta forma. Es extraño y frustrante. Kenzie está en mi cabeza todo el día. Me pregunto si yo genero en ella ese mismo sentimiento.
Me preocupa tener esta necesidad de salir a buscarla. Me estoy conteniendo porque son las cuatro de la mañana y en un par de horas debo ir a la universidad. Espero que esto esté bien. Ahora que la tengo cerca, no pienso desaprovechar la oportunidad de conocerla y descubrir por qué me ha cautivado tanto, al grado de hacerme sentir esto en el pecho y en el estómago.
No sabes lo que daría por tenerte al menos cinco minutos conmigo, el escuchar tu voz y abrazarte tan fuerte que sea imposible separarnos. Cada día que pasa te extraño más. Sigo sin acostumbrarme a un mundo donde no estás. Tu presencia sigue en todas partes. En ocasiones eso me tranquiliza y me hace sentir protegido.
No olvides que te amo con todo mi ser y que sigo esperando una señal tuya.
Mientras tanto, nos vemos en mis sueños…
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