Adele y papá tienen la culpa de esto. Adele por encontrar el perfil de Hero en las redes sociales y papá por haberme regalado un teléfono. Por su culpa he caído en lo que juré que jamás haría.
Papá ya está dormido, pero por si acaso, me cubro de pies a cabeza con mi cobertor. Va a desconectar el internet si se llega a enterar de que me creé una cuenta solo para buscar al chico que me gusta. Una vez que cumpla la misión, eliminaré todas las aplicaciones que descargue. A mi perfil le he puesto una imagen de Malcolm el de En Medio que bajé de internet. Solo en eso me tardé una hora porque no me decidía en cuál poner. Al final elegí una de Malcolm en el episodio de las Vacaciones. Lo más sencillo fue pensar en un usuario. Me parece que @KenzieInTheMiddle es el mejor de todos.
Ya con mi perfil listo, me armo de valor y escribo en el buscador esas dos palabras que me retumban en el cerebro. Seleccionó el primer perfil que me sale.
Hero
Usuario: @HeroVelazquez
Descripción: “El día que me muera, todo lo mío será tuyo… menos los sueños”
Reconozco esa frase, es de La Sombra del Viento. Uno de mis libros favoritos.
Lo que me llama la atención es que tiene muchas fotos. La mayoría son de él y de páginas de libros. En algunas —por no decir que en todas— luce como un modelo de revista. Verlo en la pantalla hace que se alboroten los murciélagos que habitan en mi estómago. Tengo que tomarme varios segundos para asegurarme de que estoy respirando.
Abro la primera publicación que aparece al inicio. Voy deslizando con cuidado en cada una de ellas. Al poco tiempo me detengo en una foto en particular. El fondo es de un atardecer en las montañas. Sonríe débilmente. Sus ojos miran directo a la pantalla. A pesar de llevar capucha, su cabello luce alborotado y perfecto a la vez.
Por más que lo intento, no puedo apartar la vista. Lo que siento es lo más cercano que puedo decir que es estar tranquilo. Quiero meterme a la imagen y tomarlo de las mejillas. Sonreírle con la misma calidez con la que él me sonreía cuando me hablaba. Mirarlo sin pena a los ojos y decirle que lo sueño a veces, que cuando despierto, siento un horrible vacío en el pecho.
Es lo más honesto que me he dicho hasta ahora.
Al tratar de hacer la foto más grande, presiono por accidente un corazón vacío que se pinta de rojo. ¿Qué significa eso? ¿Es un tipo de “me gusta” o algo parecido? ¿A él le notifican si alguien les dio corazón a sus fotos?
Entro en pánico por un segundo.
Por esto y más razones es que no utilizo estas aplicaciones. No pasa nada, no arruinaré este momento. Solo por si acaso, presiono el corazón de nuevo. Para mi tranquilidad, se vuelve a poner vacío.
Regreso al inicio del perfil. Con más cuidado veo el contenido. Me percato de que todas sus descripciones son frases de libros. En una foto donde solo salen sus ojos, escribió una cita de uno de los libros de papá: “Se dice que los ojos son la ventana de nuestra alma. En la mirada de mi gran amor lo único que veo son los terribles crímenes que ha cometido y el nulo remordimiento que siente por ellos, como en ese en donde logró que me enamorara de ella”.
Yo saqué los ojos oscuros de mi papá. Él una vez dijo que en ellos escondo muy bien mi alma y que la persona que logré ver a través de ellos será muy afortunada.
Al pasar a la siguiente publicación, se reproduce un video. Es un hombre paseándose en el escenario a la par de que canta con tanta pasión, como si se estuviera desahogando. Tanto la canción como la voz se me hacen muy conocidas, solo que no recuerdo en dónde las he escuchado.
La luz que está al final del túnel…
Pero qué tonta. Esa es la canción que Hero puso en su auto y que estuve tarareando por tres días seguidos.
En la descripción del video solo escribió: Lamentable, José Madero.
José Madero.
Ese nombre es el que viene en la camiseta que me prestó.
Salgo de la aplicación para ir al navegador. Cuando escribo el nombre, me arroja la información suficiente para confirmar que es el cantante que tanto deseaba conocer. ¿Cómo no se me ocurrió antes? Todo este tiempo tuve la respuesta en mis narices y me di por vencida al olvidar cómo iba la canción para buscar su nombre.
De la mesita de noche tomo mis audífonos. Le doy un par de vueltas al teléfono hasta que encuentro en dónde se conectan. Busco el álbum que Hero puso en su Mr. Darcy. Es sencillo reconocerlo por el color de la portada y porque Lamentable es la primera canción del setlist.
Escucho todo el álbum. Cuando se termina, lo vuelvo a reproducir. Repito el proceso hasta que el teléfono se queda sin batería. Por el reloj de mi pared me doy cuenta de que son las tres de la mañana.
Me quedo un buen rato mirando el techo. Es el mejor álbum que he escuchado en mi maldita vida. Cada canción cumple con su respectivo propósito. Algunas te hacen llorar, otras te apuñalan el corazón, la mayoría te hacen cuestionarte tu existencia, pero sobre todo, te abrazan el alma sanando heridas que no sabía que tenía. Volví a nacer. Soy otra persona después de la tercera vez que escuché esas doce canciones.