La familia quedó rota, marcada por la culpa, el dolor y la ausencia de Alejandro. Pearl y August enfrentaron el peso de sus errores, mientras Isaac y Ambar aprendían de manera dolorosa la realidad de la pérdida.
Aunque Alejandro murió, su memoria vivió como un recordatorio de valentía, identidad y amor que nunca pudo ser contenido ni reprimido. La ciudad permaneció indiferente, pero su historia quedó en los corazones de quienes lo amaban y de quienes finalmente entendieron que el amor y la aceptación no pueden esperar.
El silencio de la casa y el eco del mensaje de Isaac cerraron la historia con una tristeza profunda, dejando una marca imborrable de lo que significa luchar por ser uno mismo en un mundo que a veces no entiende.
THE END.