El calor de las manos era abrasador mientras intentaba mantener la energía continuamente saliendo de mi propio cuerpo, y pesaba, como tener un gran bloque de cemento a mi espalda, pero nada era comparable al agotamiento que sentía cuanto más mantenía el flujo, todo esto es lo que pasaba por mi cabeza en solamente un segundo, un instante, mientras miraba al suelo con agotamiento.
¿Este suelo? Un gran flashback asaltó mi mente, niños con rostros risueños, gritos y palabras sin mucho sentido entre ellas, otra vez había pasado un segundo, pero este segundo no fue igual que el anterior, en ningún sentido; noté como mi mano se posaba sobre mi frente y pelo, como el calor de la misma se transmitía a mi frente y, desde ahí, escuchaba mi propio corazón latiendo fuertemente.
Porque no entiendo nada, ¿Qué es esto y que hago aquí? Una parte de mi lo sabe, pero y la otra, ¿Quién es? ¿Yo? ¿Qué está ocurriendo?
— Te veo algo despistado Gretinnyer. ¿Es que todo eso eran solo palabras después de todo?
Levanté el rostro y miré por encima de una gran onda de energía azul, la cual salía de, ¿mi mano izquierda? Confuso mire a la figura la cual se encontraba a por lo menos veinte pasos de donde yo me encontraba mientras observaba como al bajar mi brazo la onda se iba apagando poco a poco y el peso de mi espalda comenzaba a mermar; una cara conocida.
Ese fue el pensamiento que se me pasó por la cabeza nada más posar mi mirada en aquel muchacho; pelo rubio, túnicas holgadas y una expresión burlesca, pero no me transmitió en ese momento nada parecido sino todo lo contrario, un profundo respeto, curiosidad e interés.
— ¿Por qué has parado tu ataque? —El chico ladeó la cabeza en mi dirección mientras me hacía aquella pregunta, con un tono sincero, mientras yo parpadeaba confundido—.
— ¿Qué ataque? —pregunté con extrañeza—, ¿por qué nos estamos peleando?
El joven abrió los ojos en señal de sorpresa y, tras unos segundos de pausa, donde pude observar a mi alrededor que nos encontrábamos en un patio de colegio, muy familiar, y llegué a ver a ciertas personas observándonos desde los alrededores, ¿Qué demonios es todo esto?
— Ah… Claro.
Volví a mirar al joven en cuanto le escuché hablar, pero esta vez su rostro había cambiado, y… Tenía algo en la mano, brillante que emanaba de uno de sus dedos mientras lo alzaba en mi dirección, era precioso, porque no solo era una luz, era algo viviente, que se movía por el aire mientras observaba como trazaba en el mismo unos símbolos con unos elegantes movimientos su mano y aquella luz formaba una especie de palabra que no conseguía distinguir.
— Debes de haber visto lo mismo, ¿verdad? Supongo que ahora comprendes que todo lo que has estado diciendo hace un rato no solo eran más que mentiras para intentar sentirte fuerte.
Un dolor punzante me recorrió de arriba abajo mientras miraba a aquel chico hablar y mover su mano por el aire con aquel brillo verde en su dedo índice, la misma era casi hipnótica pero no pude mirar demasiado, aquel dolor me hizo doblegarme y tuve que apoyar mi rodilla en el frio cemento de aquel patio mientras el dolor se focalizaba en mi cabeza; la voz de aquel muchacho seguía hablándome y fue en el momento que pude recobrar mi compostura cuando conseguí prestarle atención:
— …es falso, y cualquier cosa que te haya hecho seguir hasta ahora carece del más mínimo sentido. Por lo menos démosles un espectáculo para que se diviertan, antes de acabar con todo, ¿no crees?
Me mordí el labio mientras escuchaba aquellas palabras que en un principio no entendía ni lo más mínimo, pero si comprendí algo conforme iba apoyando de nuevo mis piernas y el dolor desaparecía de mi cabeza; rabia, una enorme rabia que crecía y crecía de mi interior como un fuego incesante que hizo que todas mis preguntas se esfumasen de pronto, ¿por qué estoy aquí y quien es este chico? ¿Quién soy yo y por qué no estoy en mi casa? ¿Dónde están todos mis amigos?
— No hay nada falso aquí —dije un poco inseguro de si quiera lo que estaba tratando de decir, pero conforme iba avanzando en mis palabras, también lo hacía en mis miedos—, no sé quién eres ni lo que es todo esto, pero por alguna razón, si se quién eres, y también creo que no tienes malas intenciones, por favor, dime como volver a casa.
— Define casa, ¿A dónde quieres volver? —el joven dijo esto con frialdad mientras la energía verde de su alrededor tomaba una forma “amenazante”, un escalofrío en mi espalda me avisó de esto de algún modo, y eso me hizo estar alerta. — Pensaba que serías más inteligente al saber la verdad, pero veo que me equivocaba, que pienses eso aun después de todo me parece increíblemente estúpido.
— ¡Cállate ya! ¡Maldito! —puse mi mano al frente mientras notaba como de nuevo, un calor comenzaba a emanar de la misma y de nuevo aquel peso comenzaba a sentirse sobre mi espalda, pero también notaba fuerza y poder, mucho poder—.
Sabía que en ese momento no estaba pensando, que todo lo que podía hacer era seguir a mi cuerpo, porque mi mente se encontraba dividida, confusa y dañada, mi cuerpo solo notaba una intensa furia hacía aquel chico y sus palabras y una necesidad de usar todo en mi para salir de aquella situación, mientras un aura brotaba alrededor de mis manos y observaba como a mi alrededor algunas piedras estaban flotando muy cerca, dije lo último que recordaré jamás en aquel mundo, un mensaje no para aquel chico sino para mí, para todo el sueño perdido, para la magia, para los amigos.
En mi mano vi cómo se formaba un orbe azul cian, perfecto, fuerte y donde pude ver mi rostro reflejado antes de apuntarlo hacía aquel muchacho, exclamé desde lo más profundo de mi ser mientras notaba como se liberaba de la palma de mi mano un torrente, una exhalación de toda mi alma y frustración.
— ¡Este no es el fin!