Mana Gretinnyer

CAPÍTULO II - Caja de Arena

Mientras entrabamos al Comedor me fijé en todos los alumnos y profesores que se encontraban de pie o sentados en mesas individuales, comiendo y hablando, pero el silencio era notorio. La primera vez que entre pensé que quizás se encontraban callados por algún motivo, hasta que me di cuenta de que si movían los labios y hablaban, solamente no emitían sonido. Esto era debido a las mesas del Comedor, las mismas estaban encantadas de tal manera de que solo el grupo alrededor de ellas podían escuchar sus propias voces, algo que a mi entender era muy acertado para un sitio como este.

Me fije en Oliver y Lexa, quienes se sentaron en una mesa junto a Melanie Vanders y Uma Low de la tutoría Keller, sin dejarnos asientos a mi y a Mociño, lo que a mi entender era una clara señal, así que di media vuelta y busque una mesa para nosotros.

El silencio, y el lenguaje no verbal, ¿es quizás lo que me ocurrió? Imágenes del incidente con Sebastian, Rubens y Cassandra se me pasaban por la mente, pero yo sabia perfectamente que esto no era algo nuevo para mi.

Apreté mis manos mientras buscaba una mesa y me mordía el labio en frustración mientras recordaba la cara de decepción de Oliver, el enfado de Lexa y el dolor de Mociño. No es algo nuevo para mi, pero nunca será algo a lo que acostumbre, ver como humillan a mis seres queridos mientras yo me comporto como un autentico estúpido.

— ¿A vosotros que os ha pasado?

Una voz nos llamó la atención desde nuestra izquierda, al mirar vi que era Matteo Nascimbenne, el cual se encontraba sentado junto a Dorian Stone, un chico de pelo negro largo y un rostro afable, los dos de la tutoría Mortis.

— Nos hemos resbalado —miré a Mociño mientras me di cuenta de su estado—, el se ha resbalado, Lexa y Oliver me han ayudado a llevármelo.

Stone miró a Matteo mientras este asentía — Sentaros aquí si queréis —dijo mientras nos señalaba los dos asientos restantes de la mesa.

— Gracias —dejé a Mociño con cuidado sobre uno de ellos mientras me sentaba en el último de los restantes, de la nada, un plato de comida apareció delante de Mociño y de mi. Mi plato contenía trozo de pechuga de pollo humeante, que iba a acompañado de un pure de patata, extrañamente es lo que mas me apetecía comer hoy, pero no era extraño que el Comedor te preparase la comida que mas deseases, esa era gracia de este lugar.

Matteo y Dorian continuaban su conversación sin prestarnos mucha atención, yo me centré en la comida y en evitar las miradas del resto de mesas, quienes sin escucharles sabía que estaban comentando el vernos sentados junto a dos Mortis. Que bueno el pure pensé, evitando mis propios pensamientos, pero estos solo cobraban mas fuerza.

Las palabras de Lexa resonaban en mi cabeza como un martillo que sabia que caería en algún momento, pero no el cuando. Mientras me debatía entre ecos en mi propia mente la voz de Dorian me sacó del trance.

— Ahora la verdad, Gretinnyer —se encorvó algo mas hacía mí—, ¿Qué ocurrió?

— ¿Por que te interesa? —me encogí más en mi asiento mientras seguía comiendo—

— Si Lexa estaba con vosotros cuando te dijo esas palabras si me importa —dijo Matteo interrumpiendo a Dorian—.

— Deja de meterte en mi cabeza Matteo —dije algo tembloroso por la situación—.

— Solo queremos ayudaros Gretinnyer —Stone volvió a meterse en la conversación mientras me miraba fijamente—, cuéntanos lo que pasó.

— Lo que pasó es lo de siempre —Mociño habló mientras apoyaba la cabeza en sobre la mesa—, la panda de abusones de Levine y compañía —Mociño me miró de reojo— y un idiota que como siempre no hace nada por sus amigos, por eso Lexa se ha enfadado.

Stone arqueó las cejas mirando a Mociño, mientras sacaba de su túnica un bastón bastante peculiar, el mismo era de un marrón ocre y ornamentado, en la punta del bastón tenía incrustado una esfera de color azul cian. Stone apuntó a Mociño pero de una forma sutil, mientras pronunciaba con decisión un nombre con la voz rasgada. — Dispergo.

Un recuerdo de hace muchos años se me vino a la cabeza, fue durante mis primeros meses en la Academia, en una clase en el jardín exterior con el profesor Vitruvius Vaas. El mismo nos explicó las bases de los nombres y los milagros y, en aquella clase, empezamos a pronunciar los nombres con cuidado y a trabajar la fe en los mismos.

— Recuerda apuntar bien hacia delante —el señor Vaas se encontraba explicándole a un alumno de Chronos en el jardín de la Academia, mientras yo estaba practicando un nombre con otro alumno cerca de uno de los bancos del jardín, creo recordar que era la hermana de Matteo, Annet Nascimbenne de la tutoría Mortis, ella se encontraba sentada en el banco mientras yo intentaba llamar al nombre Dispergo sin mucho éxito.

— Lo estás pronunciando mal, estas entonando la G demasiado, debes de dejar que fluya en tu boca —Annet me intentaba darme ánimos mientras yo llamaba al hechizo con la mano alzada hacía ella—.

— No es fácil —dije bajando el brazo y rascándome el pelo mientras miraba al resto de alumnos, lo cierto es que no se si me costaba concentrarme por la dificultad de llamar al nombre o por Annet, siempre me pasa lo mismo con las mujeres que son amables conmigo, Lexa, Annet, Emily... No estoy acostumbrado a la amabilidad de ellas, ni tampoco a tener a una chica tan cerca, supongo que es bastante patético.

— ¿Sigues ahí? —Annet se había levantado para mirar hacia donde estaba observando— Si solo te fijas en lo que hacen los demás nunca te volverás fuerte.

Miré con sorpresa a Annet — Yo no quiero ser fuerte —dije mientras miraba mi mano derecha—, solo quiero encontrar mi milagro para contentar a mi padre.

— Gretinnyer —ladeó una sonrisa pero sus ojos se entrecerraban en una mirada algo triste— siempre se están metiendo contigo, tienes que hacerte más fuerte.

Miré a Annet y el mismo sabor metálico se me subió por la garganta hasta la boca mientras pateaba la hierba del jardín. — Solo son críos —dije restándole importancia—




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.