Manada

Capítulo 8.

***CALEB.

—Oh, me gusta la actitud de este. —mira fijamente como el pobre muchacho pasa de ser blanco a ser de un rojo intenso. Lo que le provoca reírse. —Parecen estar de nuestro lado, chicos.

—Si. Porque no todos piensan como nosotros cuatro en nuestra manada. —acota la chica.

No les dejó tiempo para que acoten nada más simplemente me separo de Kika y salto. Amo cambiar así. Para cuando estoy en el suelo y levantó la cabeza los cuatro están unos metros más atrás con la cabeza baja y los ojos bien abiertos.

"A mí no me dejas hacer un show, pero tu si puedes. Muy egoísta de tu parte tortolito." se queja Alex. A lo que no le doy importancia.

"Que levanten la cabeza. No soy, ni quiero ser un Alfa." les pido a las demás.

"Ese es el trabajo de Lex." acota Jack.

"Pero no se lo digas a Jalek."

"Él no se lo merece." gruñe mi lobo. Jack y Trina hablan de Jalek y Lex como si fueran dos individuos diferentes. Es un poco inquietante. Porque si bien son dos seres en un solo cuerpo, como Jack y yo, ellos los tratan de manera muy diferente. Como si Jalek no tuviera que existir.

—Chicos no. Caleb no es, ni quiere a ser el alfa. —dice Alex con un tono burlón.

—Sabemos que él no lo es. —dice la chica todavía con la cabeza gacha, lo que me alivia un poco. —Es solo señal de respeto.

—Por favor, no quiero volver a la manada. —suplica el rubio. —No quiero tener que delatarlos, ni que me obliguen a hacer las cosas que he visto en todo este tiempo.

—De acuerdo, chicos, tranquilos. —interviene Ethan. Vuelvo a mi forma humana para poder hablar con ellos sin tener intermediarios.

Cuando ven que todavía llevo puesta la ropa la cara es un poema. Los ojos parece que se les van a salir de las órbitas y la mandíbula caída.

—No desgarraste la ropa en el cambio. —susurro el bajito.

—No. Es una de las capacidades especiales que tengo. —muevo la mano restando importancia a la situación.

— ¿Qué es lo que los hace querer ser parte de nuestra peculiar manada? —pregunta Alex.

—Ustedes ya saben que nosotros somos perseguidos tanto por lobos, vampiros, vampiresanos y lobisticos. No tendrían paz. Tendrían que aprender a luchar, aguantar muchas cosas que en este momento no creo que estén pasando. —Les aclara Ethan mientras mira muy detenidamente a los cuatro.

—Por no decir que pasarían a ser traidores de su manada por darles la espalda. —acota Alex.

En este momento tiene puesta toda la máscara de la vampiresana más poderosa del planeta. No es la Alessia que hemos llegado a conocer en el transcurso de estos días. No hay bromas ni chistes en la situación, solo frialdad y escepticismo.

"Podrían ser simplemente espías." y ahí está la razón por lo que Alex es la más poderosa en el mundo sobrenatural. No es solo por el hecho de siempre vencer. Sino que sabe ver la situación en todos los aspectos.

"Creo que podríamos darles el beneficio de la duda. No nos vendría mal un poco de ayuda." comenta Kika mirándolos detenidamente.

"Bianca podría asegurarse si están mintiendo. Ellos no saben que ella puede saber qué es lo que están sintiendo. Eso no lo pueden ocultar. Capaz en palabras y hechos, sí, pero su interior los delataría." agregó mientras me acerco unos pasos a ellos.

Tengo que darles puntos extras. Ninguno se acobardó y retrocedió.

— ¿Los cuatro sienten lo mismo? —pregunta Ethan claramente dándose cuenta que estamos en una charla interna. Niega con la cabeza casi imperceptiblemente. Creo que no quiere que demostremos todas las cartas en un principio.

"Mejor que no se enteren de todo lo que podemos hacer. Que el enlace quede entre nosotros." sentencia Alex, confirmando mis sospechas.

—Yo quiero hacerlo desde que pude enterarme de la profecía. —dice la chica mientras asiente con la cabeza. — No de la mentira que nos hacen creer. De la verdadera.

—Ella nos la leyó de la base de datos de nuestra luna y desde ese momento sospechamos que el lobo que "nos protege" — dice el alto, la última palabra la exagera y hace comillas con los dedos. —es solo una mentira. Nos usan como sabuesos para encontrarlos. Muchos de la manada salieron en su búsqueda y nunca regresaron.

—O regresaron dentro de una bolsa. —acota el rubio. Un escalofrío me recorre. No me extrañaría que algunos hayan muerto en nuestras manos. Miro de reojo a mis espaldas y creo que no fui el único en pensar así. Tanto Alex con Ethan tienen la mirada triste y un sentimiento fuerte de pesar.

—No los culpamos. —aclara la chica leyendo nuestros rostros. —Todos los que salieron tenían órdenes de traerlos vivos o muertos.

—Nosotros cumplimos los 17 años la semana pasada —vuelve a hablar el rubio, se señala y después al alto. — Y ahora estamos obligados a cambiar y tomar un trabajo. Tengo un excelente olfato y él es un terrible luchador.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.