Manada

Capítulo 17

               ***ALESSIA

Extiende su mano con la palma para arriba, ofreciéndola. Dudo. No quero lastimarla mas de lo que ya lo esta. Miro a Caleb y a Lex que los dos están expectantes. Asienten con la cabeza. Vacilante estiro mi mano con un dedo solo prendido fuego. El primer toque es apenas un roce. Miro la reacción de Kika para ver si le cause dolor. Quien niega con la cabeza y esta vez colocó el dedo sobre su palma y lo mantengo. Ella abre los ojos y sonríe.

—No siento más que calor —dice entre risas. Confiada de que no la voy a lastimar prendo toda mi mano y la pongo sobre su brazo sano. Exclama sorprendida, pero no se retira. Después coloca sus ojos celestes sobre los míos y sonríe. —Nada.

—Estupendo. —murmura Caleb. Giro mi cabeza para clavar mis ojos en él y al instante sus ojos se ponen dorados y levanta las manos. —Te creo. No quiero una demostración.

Causa que toda la sala ría de su acto de cobardía. Miro a Kika que sonríe y hace una gesto con la mano hacia el. Caleb abre los ojos de sorpresa y es levitado hacia mis brazos. Segundos antes de que llegue a mi los prendo y planto en mi cara una sonrisa malvada. Por último lo abrazo, al ver su no grita de dolor me prendo completa. Concentrándome en no quemar mi ropa ni la de él. Al principio él se mantiene rígido. Cuando comprende que no está quemándose relaja el cuerpo y me abraza.

Ahora soy yo la que se queda dura. Al segundo trato de alejarme. Odio que me abracen. El no me permite soltarme.

—¿Quién más quiere una abrazo de Alex? —dice para el resto de la sala. Alejo mi cabeza para ver justo como todos se agregan para abrazarme. Claro que los únicos que se pueden acercar sin que los lastime terminan siendo Bianca, Kika y Lex. Los dejo abrazarme unos minutos mientras me quejo en voz alta.

“Reconoce que lo estas disfrutando.” dice Bella y puedo jurar que está sonriendo.

“Jamás” pero una sonrisa aparece en mi rostro y las llamas se apagan. Haciendo que el resto del grupo se una al abrazo.

Después de unos momentos siento que el cuerpo de Lex pierde fuerza. Estiro mi mano para sostenerlo mientras el abrazo grupal se disuelve. Caleb y Kika también parecen sentirlo porque enseguida me ayudan a llevarlo a la mesa. Una vez sentados me acuerdo de la sangre de Lex. Como no creo que al grupo les guste presenciar que bebe directo de mi y tampoco lo voy a hacer, tomo un vaso vacío y me dirijo a la habitación cercana.

Una vez dentro muerdo mi muñeca y dejó que la sangre fluya un segundo en mi boca para que la herida se mantenga abierta. Colocó la herida en la boca de vaso y fuerzo la muñeca para que la sangre fluya más rápido. Después de repetir varias veces el corte, tengo un vaso lleno, lamo la herida provocando que deje de sangrar.

Vuelvo al comedor y le entregó en vaso a Lex bajo su atenta mirada.

“No era necesario.” dice. O por lo menos eso creo. Su voz llega suave.

—Si que lo era. —tomó asiento y aceptó el vaso que me entrega Bianca. Ya están todos comiendo y hablando en voz baja. Me niego a mirarlo. —Te necesitamos fuerte.

—Creo que ya estamos listos. —dice Kika y nos mira a todos.

Repito la acción y me sorprende lo eclíptica que es nuestra mesa. Todos juntos sentados alrededor de la misma. No solo por razas. Somos todos muy distintos en tamaños, tipo de piel, y estilos. Creo que eso es lo que más poder nos da. Porque tenemos varios puntos fuertes cada uno.

—De acuerdo. Primero lo primero, —dice la Colo mientras deja el emparedado medio masticando y se limpia la boca. Señala a Lex con la cabeza. —El primer híbrido nació como Jalek Brucenting. Su padre era uno de los lobisticos mas malvados y dominantes de su época. Muchos dicen que se ojos negros eran los del mismísimo demonio cuando se enojaba. —mira a su plato con los hombro caídos. —Cuando se enteró de la profecía y lo que implicaba no lo oculto. Buscó a Johanna y a la bruja que los había advertido.

—Margarita. —murmura Lucy.

—Si. Margarita. —en su voz hay rencor, no la admiración que siempre desprende al referirse a ella. —Gustaf las encontró. Planeó una reunión y consiguió ponerlas a las dos en la misma sala. Convenció a Johanna que lo mejor era hechizarlos a los dos para que no pudieran cambiar a las dos formas. Solo el día en que se encontraran podrían hacerlo. Margarita no estuvo de acuerdo, porque era un riesgo, pero con ella todo, y quiero decir todo, tiene un precio. Gustaf lo sabía desde un principio y fue listo para eso. Después de poner una fecha juntaron a los bebés y realizaron el hechizo.

—Nunca supe nada de esto —susurro.

Todos en la mesa tenían la mirada en Bianca y parecían muy concentrados. Podía sentir como todos pasaban por diferentes estados. Compasión, lástima, miedo. Pero de ellas la mas clara era la de Lex. Dolor. ¿Le dolía saber que su padre era un monstruo? ¿Le dolía lo no saberlo?

—Después de eso no se volvieron a ver, pero sabían los movimientos del otro. —continuo Bianca levantando la mira por primera vez para mirar a Lex. Por el rabillo del ojo lo vi asentir. Bianca volvió a mirar la mesa, como si los sentimientos la abrumaran. —En el primer cambio de Jalek, su lobo tomó el control. Como paso con Caleb en su primer cambio. La diferencia es que tenia solo 6 años. El padre de Jalek lo provocó en una de las palizas —clavó su mirada en Lex una vez más. —Cuando vi que te daba una paliza por compartir ese juguete me descontrole. Busque a Margarita y le suplique que lo evitara. Claramente no paso, no tenia que interferir para no cambiar la profecía. Solo se iba a meter si estabas en riesgo de muerte. Tuve que ver una y otra vez como te golpeaba. No se en cual fue que dejaste de pelear con Lex por el poder de tu cuerpo. Solo pude ver claramente ese hecho cuando dejaste de pelear por lo que te importaba.

—Mi padre pensó que él había ganado. —su voz era apenas un susurro. Era la primero vez que lo escuchaba usarla.




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