Tomás permaneció inmóvil en el comedor de su casa.
La fotografía seguía entre sus manos.
Julieta saliendo de su casa.
Sonriendo.
Sin saber que alguien la observaba.
En el reverso, aquellas palabras parecían quemarle la piel.
"La próxima vez no la voy a estar mirando desde lejos."
Su madre entró a la cocina y notó su expresión.
—Tomi... ¿qué pasó?
Él escondió rápidamente la fotografía.
—Nada, ma.
Pero ella lo conocía demasiado bien.
—No me mientas.
Tomás respiró hondo y le mostró la foto.
Su madre perdió el color del rostro.
—¿Quién hizo esto?
—No lo sé.
—Tenemos que llamar a la policía.
Él asintió.
—Lo vamos a hacer.
Pero antes...
Tengo que hablar con Julieta.
A la mañana siguiente, Julieta realizó su rutina de siempre.
Al terminar el video, encontró un mensaje escrito por la Julieta del día anterior.
"Si hoy Tomás parece distante, no te enojes. Creo que está tomando una decisión que no le gusta."
Frunció el ceño.
—¿Qué hiciste ahora, Tomás...?
Salió de su casa.
Él estaba donde siempre.
Pero no sonrió.
—Buen día.
—Buen día...
Caminaron varias cuadras en silencio.
Demasiado silencio.
Hasta que Tomás se detuvo.
—Juli...
Necesito decirte algo.
Ella sintió un nudo en el estómago.
—¿Qué pasa?
Él evitó mirarla a los ojos.
—Creo que...
Sería mejor que dejáramos de ir juntos al colegio por un tiempo.
Julieta sintió que el mundo se detenía.
—¿Qué?
—Es lo más seguro.
—¿Seguro para quién?
Tomás cerró los ojos.
—Para vos.
Ella dio un paso hacia él.
—No entiendo.
Él sacó la fotografía del bolsillo.
Se la entregó.
Julieta la observó.
Sus manos comenzaron a temblar.
Después leyó la amenaza.
El aire pareció desaparecer de sus pulmones.
—¿Quién hizo esto?
—No lo sé.
—¿Y por eso querés alejarte de mí?
—Si me siguen a mí...
No quiero que te hagan daño.
Julieta lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
—¿Escuchás lo que estás diciendo?
Él no respondió.
—¿Pensás que voy a estar más segura sin la única persona que me ayuda a enfrentar cada mañana?
Tomás apretó los puños.
—No puedo permitir que te pase algo por mi culpa.
Julieta negó con fuerza.
—¡No decidás por mí!
Su voz hizo que varias personas en la vereda giraran la cabeza.
Ella respiró hondo para calmarse.
—Todos los días me despierto sin recuerdos.
Todos los días tengo miedo.
Y todos los días aparecés vos.
¿De verdad pensás que desaparecer es protegerme?
Tomás sintió que un nudo le cerraba la garganta.
Nunca la había visto hablar con tanta firmeza.
En ese momento, un automóvil negro pasó lentamente por la calle.
Ninguno de los dos alcanzó a ver al conductor.
Pero Julieta sintió un escalofrío.
Por un instante...
Una imagen cruzó su mente.
El mismo color.
El mismo modelo.
Lluvia.
El sonido de una bocina.
Un hombre gritando.
Y una frase...
"¡No dejen que hable!"
Julieta llevó una mano a la cabeza.
El recuerdo desapareció antes de completarse.
—Otra vez... —susurró.
Tomás la sostuvo del brazo.
—¿Qué viste?
Ella respiraba agitada.
—Escuché una voz...
Alguien gritaba...
"No dejen que hable".
Tomás quedó helado.
Eso no era un recuerdo cualquiera.
Era una frase.
Una frase pronunciada durante el accidente.
Al terminar las clases, Tomás y Julieta fueron juntos a la comisaría acompañados por los padres de ambos.
Entregaron la fotografía y contaron todo lo ocurrido: el hombre desconocido, el automóvil negro, las amenazas y la llamada anónima al colegio.
El oficial tomó nota de cada detalle.
—Vamos a investigar.
Mientras tanto, les recomiendo que no estén solos y que nos avisen si vuelven a ver ese vehículo.
Al salir de la comisaría, Julieta caminó junto a Tomás.
Esta vez fue ella quien tomó su mano.
—¿Y ahora?
Tomás entrelazó los dedos con los de ella.
—Ahora hacemos lo que mejor sabemos hacer.
—¿Qué cosa?
Él sonrió, aunque el miedo seguía en sus ojos.
—No rendirnos.
A pocos metros de allí, oculto detrás del vidrio polarizado de un automóvil estacionado, el hombre misterioso observaba la escena.
Golpeó el volante con frustración.
Había esperado que Tomás se alejara de Julieta.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.
Ahora estaban más unidos que nunca.
Con una sonrisa fría, encendió el motor.
—Entonces habrá que cambiar de plan...
Y desapareció entre el tránsito de la ciudad, mientras una nueva amenaza comenzaba a tomar forma.
Nota del Autor: Gracias por leer ❤️
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Editado: 05.08.2026