Mañana volveré a olvidarte

Capitulo 30: El recuerdo prohibido

Julieta no pudo dejar de mirar la fotografía durante toda la noche.
La chica que aparecía allí sonreía con una seguridad que ella ya no reconocía.
Llevaba la cinta de capitana en el brazo y abrazaba a sus compañeras de equipo.
Era feliz.
Y, sin embargo...
No recordaba absolutamente nada de ese momento.
Antes de dormir, escribió en su cuaderno:
"Si algún día recupero todos mis recuerdos, espero volver a sentir la misma alegría que tiene esa chica de la foto."
A la mañana siguiente, el ritual volvió a repetirse.
Despertador.
Cuaderno.
Video.
Al terminar de verlo, Julieta guardó silencio.
Después tomó la fotografía del sobre y la observó una vez más.
—¿Quiénes son ustedes...? —murmuró.
—¿Y por qué saben tanto de mí?
Cuando salió de su casa, Tomás la esperaba con una expresión seria.
—¿Dormiste?
Ella hizo un gesto con la mano.
—Más o menos.
Él entendió enseguida.
—Seguís pensando en la foto.
Julieta asintió.
—¿Y si realmente tienen respuestas?
Tomás se detuvo en seco.
—Juli...
Las personas que quieren ayudarte no entran a tu casa de madrugada.
Ella bajó la mirada.
Tenía razón.
Pero la curiosidad seguía creciendo.
Al llegar al colegio, el oficial de policía los estaba esperando.
Llevaba una carpeta bajo el brazo.
—Necesito hablar con ustedes.
Los hizo pasar a la oficina del director.
Allí abrió la carpeta y dejó varias fotografías sobre el escritorio.
—Revisamos las cámaras de seguridad cercanas a la casa de Julieta la noche del intento de robo.
Tomás y Julieta observaron las imágenes.
En una de ellas aparecía claramente el automóvil negro.
En otra...
El hombre misterioso descendía del vehículo.
Pero había algo más.
No estaba solo.
Otra persona permanecía sentada al volante.
Su rostro era imposible de distinguir.
El oficial señaló la imagen.
—Sabemos que trabajan al menos dos personas.
Y creemos que pertenecen a una organización más grande.
Julieta sintió un escalofrío.
Todo era mucho más grave de lo que imaginaba.
Al salir de la reunión, Tomás acompañó a Julieta hasta el patio.
Ella seguía en silencio.
—¿En qué pensás?
—En que...
Si tanta gente quiere que no recuerde...
Debe ser porque vi algo muy importante.
Tomás asintió lentamente.
—Yo también lo creo.
Ella levantó la vista.
—¿Y si ese recuerdo pone en peligro a más personas?
Él le sostuvo la mano.
—Entonces vamos a descubrir la verdad.
Pero juntos.
Como siempre.
Esa tarde, al regresar a su casa, Julieta decidió revisar unas cajas viejas que estaban guardadas en el altillo.
Su madre la ayudó.
Había trofeos de hockey.
Cuadernos de primaria.
Peluches.
Hasta que encontró una pequeña caja metálica con un candado abierto.
Dentro había recortes de diarios deportivos y varias medallas.
Pero también...
Una memoria USB.
—Mamá...
¿Esto es mío?
Su madre frunció el ceño.
—Sí...
La policía nos la devolvió después del accidente.
Nunca pudimos abrirla porque estaba dañada.
Julieta sintió que el corazón se aceleraba.
La giró entre sus dedos.
¿Y si allí había fotos?
¿Videos?
¿O algo mucho más importante?
Esa misma noche, en el galpón abandonado, el hombre misterioso recibió una llamada.
—¿Encontró la memoria?
—Todavía no.
Hubo un silencio tenso.
Después, una voz cargada de furia respondió:
—Busquen mejor.
Porque si Julieta encuentra ese pendrive antes que nosotros...
Va a recordar lo que grabó...
Y ese será el fin para todos nosotros.
El hombre colgó lentamente.
Por primera vez desde que comenzó aquella persecución...
No buscaban solo el cuaderno azul.
Ahora también buscaban una pequeña memoria USB.
Y Julieta acababa de encontrarla... sin imaginar que podía contener la pieza más importante del rompecabezas.

Nota del Autor: Gracias por leer ❤️
Si te gustó esta historia, agregala a tu biblioteca y seguime como autor. Eso me ayuda muchísimo a seguir creciendo.
También te invito a leer mis demás libros completos​​​​​​​




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.