La pequeña caja metálica permanecía abierta sobre el banco de la vieja capilla.
Nadie se atrevía a tocar su contenido.
Las fotografías.
La libreta.
La tarjeta de memoria.
Y la credencial del coordinador del campamento.
Todo demostraba que la tragedia había sido planeada.
Pero todavía faltaba responder una pregunta.
¿Qué había descubierto Julieta para convertirse en un objetivo?
Nicolás tomó la pequeña libreta.
Las hojas estaban húmedas, pero todavía podían leerse.
—Esta es tuya, Juli.
Ella la recibió con cuidado.
No la recordaba.
En la primera página había una frase escrita con su propia letra.
"Si algún día olvido esto... significa que algo salió muy mal."
Julieta tragó saliva.
Comenzó a leer.
"Hace semanas noto que el coordinador Ramiro se reúne a escondidas con personas que no pertenecen al campamento."
"Los vi entregando sobres y cajas."
"Hoy Nicolás también los vio."
"Vamos a reunir pruebas antes de decirle a la policía."
Julieta levantó la vista, completamente impactada.
—¡Yo los estaba investigando!
Nicolás asintió.
—Vos empezaste a sospechar mucho antes del viaje.
Tomás tomó una de las fotografías.
Mostraba un galpón viejo.
En un costado se veía claramente el automóvil negro.
Pero había algo más.
Varios cajones de madera eran descargados de un camión sin patente.
—¿Qué transportaban? —preguntó.
Nicolás negó con la cabeza.
—Nunca llegamos a descubrirlo.
Solo sabíamos que era algo ilegal.
Y que usaban el campamento como pantalla para mover la mercadería sin levantar sospechas.
El oficial frunció el ceño.
—Eso explica por qué necesitaban eliminar a los testigos.
Julieta sintió un fuerte dolor en la cabeza.
Otro recuerdo apareció.
Ella escondida detrás de un árbol.
Sacando fotografías con su celular.
El coordinador Ramiro entregándole un sobre al hombre de la cicatriz.
Y luego...
Una frase.
—La próxima carga cruza la frontera el viernes.
El recuerdo desapareció.
Julieta respiró agitadamente.
—¡Escuché hablar de una carga!
El oficial tomó nota inmediatamente.
—Eso puede relacionar a esta organización con una red de contrabando.
En ese momento, Nicolás sacó la tarjeta de memoria de la caja.
—Esto era lo más importante.
La colocó sobre la mesa.
—Nunca pude verla.
Porque apenas la escondimos...
Todo ocurrió.
El oficial sonrió por primera vez en mucho tiempo.
—Entonces la veremos ahora mismo.
Conectaron la tarjeta a una notebook.
Solo había un video.
Duraba poco más de cuatro minutos.
La grabación comenzaba mostrando el galpón.
Después enfocaba claramente al coordinador Ramiro.
Al hombre de la cicatriz.
Y al desconocido del automóvil negro.
Los tres hablaban sobre una entrega.
Las imágenes eran nítidas.
Los rostros se veían perfectamente.
Pero, de repente...
El video captó algo inesperado.
Un cuarto hombre descendió de una camioneta.
Cuando levantó la cabeza...
El oficial quedó completamente inmóvil.
—No...
Eso es imposible.
Tomás lo miró sorprendido.
—¿Lo conoce?
El oficial no respondió enseguida.
Tenía el rostro completamente pálido.
Finalmente habló.
—Sí...
Y si este video es auténtico...
Significa que alguien muy poderoso estuvo involucrado desde el principio.
Julieta sintió que el corazón le latía con fuerza.
—¿Quién es?
El oficial cerró lentamente la notebook.
—No puedo decirlo acá.
Porque si este video llega a las personas equivocadas...
Ninguno de nosotros llegará vivo al amanecer.
En ese mismo instante, afuera de la capilla, el sonido de varios vehículos acercándose rompió el silencio.
Nicolás apagó las luces de inmediato.
Miró por una rendija de la ventana.
Su expresión cambió por completo.
—Nos encontraron.
Y esta vez...
No vinieron solo por la evidencia.
Vinieron por todos nosotros.
Nota del Autor: Gracias por leer ❤️
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Editado: 05.08.2026