Manual de cómo olvidarte dos veces

El arte de no mencionar los chistes que ya solo yo entiendo

​Ahora soy el guardián de un idioma muerto.

Hablo con otros y me sobran las referencias,

tengo anécdotas que se quedan a mitad de lengua

porque el contexto eras tú.

​He aprendido a reírme solo

cuando alguien dice esa palabra prohibida,

o a fingir que no entiendo

cuando el mundo imita una escena nuestra.

​Tu nombre ya no es una persona,

es un recordatorio de que ahora

soy el único que sabe

por qué solíamos reír hasta llorar.

​Y esa es la primera grieta del olvido:

darte cuenta de que la historia

se está quedando sin testigos.



#2391 en Otros

En el texto hay: poesia, poema, poema corto

Editado: 06.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.