Para olvidarte la primera vez,
tuve que quemar las sábanas y borrar los mensajes de texto.
Pero para olvidarte la segunda,
tengo que enseñarle a mis pies a no caminar hacia tu casa
cuando el mundo se me cae encima.
El manual dice que debo desinstalar tu voz
de mis decisiones importantes.
Ya no puedo preguntarte: "¿Qué opinas de esto?".
Ahora tengo que aprender a ser mi propio consejo,
porque mi mejor amigo se fue
el día que mi novio decidió dejar de amarme.